El mercado laboral formal continúa mostrando señales de deterioro en gran parte del país. Según los últimos datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación correspondientes a marzo de 2026, el empleo asalariado privado registró una caída interanual del 1,5%, equivalente a 96.700 puestos de trabajo menos, mientras que los salarios volvieron a ubicarse por debajo de la inflación.
La provincia de Buenos Aires, que concentra la mayor cantidad de trabajadores registrados del país, no escapó a esta tendencia. Con 1.951.000 asalariados privados formales, registró una caída interanual del 1,7%, lo que representa una pérdida estimada de más de 33.000 empleos en los últimos doce meses.
Los datos surgen del informe "Situación y Evolución del Trabajo Registrado", elaborado sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), y muestran un escenario de retracción extendida en la mayor parte del territorio nacional.
En marzo, el empleo privado formal alcanzó los 6,188 millones de trabajadores. La baja interanual afectó a 20 de las 24 jurisdicciones del país, mientras que sólo cuatro lograron mostrar crecimiento: Neuquén (+3,3%), Río Negro (+3,2%), La Rioja (+3%) y San Juan (+2,2%). Entre las provincias con peores resultados se ubicaron Tierra del Fuego (-9%), Chubut (-6,8%), Corrientes y Formosa (-5,3%), Chaco (-5,2%) y Santa Cruz (-5,1%).
En la comparación mensual, descontando factores estacionales, el panorama también fue mayoritariamente negativo: 16 jurisdicciones registraron caídas, tres permanecieron estables y apenas cinco mostraron mejoras.
Catamarca apareció entre las provincias más afectadas en marzo, con una caída mensual del 1,6%, sólo superada por La Rioja (-2,7%). Allí, distintos sectores vinculan la pérdida de empleo al freno de la obra pública nacional y a la paralización de proyectos de infraestructura.
La provincia de Buenos Aires concentra el mayor impacto
Aunque la caída porcentual en territorio bonaerense fue menor que la observada en otras provincias, su peso en el mercado laboral argentino hace que el impacto en términos absolutos sea considerable.
Con casi dos millones de trabajadores registrados, Buenos Aires concentra cerca de un tercio del empleo privado formal del país. Por eso, una reducción del 1,7% implica una pérdida de más de 33.000 puestos de trabajo en un año, convirtiéndose en una de las jurisdicciones con mayor destrucción de empleo en números absolutos.
La situación adquiere especial relevancia porque los sectores que concentran gran parte del empleo bonaerense, como la industria manufacturera, el comercio y la construcción, figuran entre los más afectados por la desaceleración económica.
A la caída del empleo se suma el deterioro del poder adquisitivo. Según el relevamiento oficial, la remuneración promedio bruta del sector privado registrado alcanzó en marzo los $2.207.129, con una suba nominal interanual del 31,6%. La remuneración mediana fue de $1.540.251 y aumentó 28,1%.
Ambos incrementos quedaron por debajo de la inflación interanual del 32,6% informada por el Indec para marzo, lo que implica una nueva pérdida de poder de compra para los trabajadores formales.
Fuente: Agencia DIB