La Selección no respondió en La Bombonera y crecen los cuestionamientos
El pálido triunfo ante Mauitania generó cuestionamientos dentro y fuera del plantel. Emiliano Martínez fue el más duro, Scaloni admitió el bajo nivel y el público expresó su descontento en la Bombonera.
La victoria ante Mauritania dejó muy pocos aspectos positivos.
La imagen que dejó la Selección Argentina ante Mauritania fue tan desdibujada que rozó el papelón. Mientras la gente se iba de la cancha en el medio de la lluvia, y muy pocos se quedaban a escuchar el show de Pablo Lescano y Mala Fama, en la zona mixta había un futbolista que parecía ajeno al contexto. Emiliano "Dibu" Martínez fue contundente. Referente, líder y pilar del triunfo histórico en Qatar 2022, dejó varias frases que sacudieron las fibras íntimas del plantel campeón del mundo y abrieron el debate hacia afuera. “Faltó sangre”, dijo Dibu. “Necesitamos más corazón”, enfatizó. Y hasta fue irónico cuando le preguntaron por la Finalissima, el duelo con España que se canceló producto de las idas y vueltas con la UEFA y la RFEF (Real Federación Española de Fútbol). “Menos mal... Si la jugábamos así, la perdíamos”, disparó antes de perderse en las entrañas de la Bombonera.
¿Por qué el arquero reaccionó de manera tan vehemente ante los periodistas? El gol africano fue el colorario de un segundo tiempo en el que los jugadores albicelestes no estuvieron a la altura. De hecho, Mauritania, un débil seleccionado, 115° del ránking FIFA que viajó de apuro para cubrir el hueco del calendario, pateó más veces al arco que Argentina, que en ese momento contaba con Lionel Messi sobre el césped de Boca.
La victoria 2 a 1 no alcanzó para maquillar lo que fue una presentación muy magra del equipo nacional. “No estuvimos bien, no se vieron cosas positivas”, afirmó Lionel Scaloni en la conferencia de prensa. Todo un testimonio de que Martínez no era el único que había quedado disconforme con la prestación de sus futbolistas.
Un amistoso que dejó muy poco
La realidad es que este test match dejó poco para analizar y fue mucho más negativo. Sobetodo para Claudio Tapia, quien había quedado en el ojo de la tormenta por los dimes y diretes que se generaron alrededor del frustrado choque con los españoles. Cuando el presidente de la AFA le entregó una plaqueta a Juan Román Riquelme en la previa del partido, fue abucheado. Y hasta sonó el “Chiqui Tapia botón”, que se transformó en un hit de las tribunas en el torneo local y se propagó donde el dirigente parecía inmaculado, en los encuentros de la Selección, nada menos. Con entradas caras (de 90 mil a 490 mil pesos) y un estadio semivacío, hubo poca motivación para el plantel.
Poco para rescatar
En ese sentido, solo se podrá rescatar a Nicolás Paz, cada vez más afirmado a los 21 años, autor de un golazo de tiro libre que tuvo bastante participación de la barrera africana, mal armada por el arquero Diop. Después, los debuts de Agustín Giay (Palmeiras) y Gabriel Rojas (Racing) en el complemento. La lista parece estar casi definida y si había alguna duda en el ataque, la lesión ligamentaria de Joaquín Panichelli, delantero del Racing de Estrasburgo, le allanó el camino a José López, del Palmeiras.
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Más allá del aspecto estrictamente nominal, la actuación colectiva fue lamentable. A tal punto, que Mauritania perdió menos pelotas que Argentina (94 a 78). La gente que estuvo en la cancha confirmó que aquellos que asisten a los partidos de la Selección es diferente al perfil del hincha que cada fin de semana copa los estadios de nuestro campeonato local. Mayoritariamente, son familias del interior, o jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando Argentina ganó la Copa del Mundo en México '86. Hay un componente generacional que los acerca a La Scaloneta, que alzó dos Copas América (2021 y 2024) y dio la vuelta olímpica en Qatar al ritmo de “muchachos”. Se van contentos de cualquier manera. Para el futbolero, en cambio, el amistoso fue inadmisible, más allá de que la transmisión en la TV abierta (Telefé) tuvo 27,5 puntos de rating. Se esperaba una goleada. Otra actitud, como dejo entrever Dibu Martínez.
Por eso mismo, Zambia interpelará a esta Selección que supo conquistar los corazones de todo el país hace cuatro años y hoy aparece difusa. El roce de jugar contra potencias europeas no se consigue en ventanas tan pobres, con rivales de ocasión y segundo orden. Incluso, aunque la mayoría de los futbolistas militen en el equipo de las grandes ligas del otro lado del Atlántico. La vara está alta y los adversarios son poco competitivos. Esta coyuntura puede confundir. El propio Dibu aseguró: “Fuimos al Mundial pasado sin competencia tampoco, pero nos habíamos testeado con Italia en la Finalissima y vimos que podíamos. Ahora, no sabemos si estamos en el top 10”.
El flojo rendimiento ante Mauritania obligará al campeón del mundo a mostrar otra cara este martes. Incluso desde la AFA no se facilitó la venta de tickets: fue necesario canjear el QR por una entrada física en la cancha de Huracán. Los valores están por encima de la media y es engorroso comprar el acceso. Tapia no quiere un estadio con huecos en el cemento, como ocurrió el martes a orillas del Riachuelo. ¿Y si prueba achicando el margen de precios? Una popular a casi 100 mil pesos no es para cualquiera.