sábado 01 de agosto de 2026
1 de agosto de 2026 - 13:13

Boca sobrevivió en Chile, pero el rendimiento profundiza la preocupación

La sufrida clasificación por penales ante O'Higgins le permitió a Boca avanzar en Sudamericana, pero no logró ocultar un presente futbolístico preocupante.

La clasificación angustiante, en la definición por penales, no maquilló el rendimiento de un equipo que no arranca y parece sufrir el contagio del virus que atraviesa la gestión de Juan Román Riquelme. Boca accedió a los octavos de final de la Sudamericana, donde espera el sorprendente Recoleta de Paraguay, pero la derrota en los noventa minutos y el subterráneo nivel de juego ante O'Higgins expusieron, especialmente, a los futbolistas.

Cómo habrá sido de flojo que el propio Rodolfo Arruabarrena se guardó cualquier tipo de excusa. Con un gran sentido de la autocrítica, el domingo había hablado de “baño de realidad” tras la caída con Riestra, que lo goleó en el estadio Guillermo Laza. Dijo, además, que el vestuario era “un cementerio”. El jueves por la noche, siguió con su descarnado discurso. “Fuimos imprecisos, erráticos, faltó animarnos a jugar... Estamos hace mes y medio, necesitamos trabajo, mejorar mucho, todo lo que los técnicos dicen en este momento, pero no estamos contentos; solo por haber pasado, no por la actuación. La reacción del final fue buena pero de esta manera nos va a costar mucho, vamos a seguir analizando y trabajando, lo importante para el grupo es pasar, no pasar hoy era un palo muy grande para todos”, admitió el Vasco en la conferencia de prensa.

Margen para mejorar

Boca tiene margen para mejorar, está claro. Pero el tiempo aprieta. Sin ir más lejos, agosto le representará jugar ocho partidos, ni más ni menos. El domingo visitará a Newell's en Rosario, el miércoles disputará el duelo pendiente de la 2ª ante Estudiantes, el sábado siguiente enfrentará a Vélez en Liniers, el martes 11 recibirá a Recoleta, el 16 irá a Vicente López para jugar con Platense, el 18 tendrá la revancha con los paraguayos en Asunción, el fin de semana del 23 afrontará el clásico con Racing y el último día del mes entrante tendrá que jugar con Lanús.

Sobre eso habló Riquelme en Chile, donde el plantel permaneció hasta este viernes, cuando voló directamente al aeropuerto de Fisherton para jugar el domingo en Parque Independencia. "Al jugar cada dos o tres días, queremos ganar 4 a 0 todos los partidos porque Boca lo obliga, se hace duro porque los rivales son complicados. Riestra nos hizo un partido perfecto y luego pierde con Defensa y Justicia. Es muy parejo. Pierden Boca y River y se habla mucho, los demás ganan un partido y el otro no, no se habla tanto, son las reglas del juego", explicó el presidente, quien volvió a hablar tras un largo silencio.

Román había roto el silencio la semana pasada en un canal deportivo. Fue contundente respecto a la responsabilidad del equipo. "El día contra Huracán no nos levantamos bien, ese día no merecíamos ganar. En un mano a mano, regalar tres goles es una barbaridad. Después, erramos un montón, pegó una en el travesaño, otra en el palo... La única forma de mejorar el siguiente semestre es haciéndote cargo de las cosas que no hicimos bien, ese día quedamos afuera por culpa nuestra y debemos aprender para que no vuelva a repetirse. Les dimos tres penales, si ganás con eso es muy raro", sostuvo entonces.

Tres años y medio sin títulos

Estas palabras, sumadas a las de Arruabarrena, tienen que ver con elevar la vara. Riquelme es consciente de que no puede edulcorar el presente porque hay un pasado que amarga a sus hinchas. En su gestión, que comenzó en 2019 como vice de Jorge Amor Ameal, se ganaron seis títulos. No obstante, desde que ganó las elecciones y se ungió como presidente, en diciembre de 2023, lleva tres años y medio sin vueltas olímpicas con el agravante de un cambio de técnico por temporada.

Ya no basta con celebrar la lavada de cara que le hizo a la Bombonera con la pintura y las puertas de vidrio; tampoco con el Hard Rock que se está construyendo debajo de la platea. Ni siquiera con las cuatro columnas, los ascensores y los puentes peatonales que forman parte de un render y todavía no tiene fecha prevista para el inicio de la obra. Boca necesita títulos y por eso llegó el Vasco, que incluso tiene el apoyo de Mauricio Macri, referente de la oposición y ex presidente del club en su época dorada.

Con Leandro Paredes como eje del equipo, pero todavía sin poder encontrar seguridad en Alvaro Montero y sus marcadores centrales, con el “9” ausente por la lesión de Adam Bareiro, con Sebastián Villa todavía sin mostrar esa explosión que costó millones de críticas y dólares, Boca intentará reencontrar el rumbo. Y deberá ser pronto porque en los clubes grandes, y sobre todo en uno tan inmenso como el azul y oro, no sobra paciencia ni hay tiempo de espera.

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