El presidente Javier Milei participó este martes en la Catedral Metropolitana del Te Deum del 9 de julio, en conmemoración de un nuevo aniversario de la Independencia, junto a su Gabinete y varios legisladores del espacio. Allí el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, resaltó que la sociedad argentina enfrenta “caminos peligrosos” vinculados con “la intolerancia, los enfrentamientos constantes y la descalificación del otro por pensar o ser distinto”. Y al final de su homilía citó a Lionel Messi para pedir la unidad de los argentinos.
Escoltado por el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, Milei recorrió a pie los metros que separan la Casa Rosada de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. En el trayecto se detuvo a acariciar a varios caballos del Regimiento de Granaderos.
Presencias y ausencia
Detrás de él estaba la plana completa de ministros y colaboradores, entre los que destacaban el asesor presidencial, Santiago Caputo, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. También el flamante vocero, Adrián Ravier, el secretario de Comunicación, Fabián Fernández, y la senadora Patricia Bullrich.
También lo acompañaron el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, su par de Capital Humano, Sandra Pettovello, el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el de Salud, Mario Lugones.
Faltaba, como era de esperarse, la vicepresidenta Victoria Villarruel. Si bien la vice y Milei coincidieron en la vigilia que se celebró en la provincia de Tucumán, tampoco fue invitada por la Secretaría General de la Presidencia al Te Deum por la fecha patria.
Los peligros de “la intolerancia y la descalificación”
Milei ingresó a la Catedral, se persignó ante el altar, saludó -esta vez sí- al alcalde porteño, Jorge Macri, y a su familia, incluso a su hijo recién nacido, y siguió de cerca la oración a cargo de García Cuerva.
Así, la plana completa de la administración libertaria escuchó la oración en la que la Iglesia llamó a dejar atrás “el individualismo” y la “mezquindad política”.
Durante su mensaje, basado en la parábola del Buen Samaritano, García Cuerva sostuvo que la sociedad argentina enfrenta “caminos peligrosos” vinculados con “la intolerancia, los enfrentamientos constantes y la descalificación del otro por pensar o ser distinto”. En ese marco, pidió dejar atrás “el individualismo, la competencia feroz por el protagonismo, el internismo y la mezquindad política de querer llevarnos los aplausos cuando hacemos algo por los demás”.
Discapacitados
Uno de los momentos centrales de su discurso estuvo vinculado con la discapacidad. Al referirse al pasaje bíblico en el que el samaritano se hace cargo del hombre herido, el arzobispo planteó que la ayuda a quienes más lo necesitan requiere recursos y organización. “Lo que gastes de más no siempre es sinónimo de derroche, o de despilfarro; a veces es invertir en los más débiles como el caso de la lectura de hoy, porque se necesitaba mucho cuidado para sanarlo”, afirmó.
García Cuerva mencionó el caso de los centros de discapacidad y defendió la tarea que realizan sus trabajadores. “Como cuando vemos que algunos centros de discapacidad tienen muchos trabajadores en proporción a las personas que atienden, y a priori se puede pensar que es un despropósito; pero luego, conociendo bien la dinámica de la institución, descubrimos que es una inversión”, sostuvo.
Situaciones difíciles
Durante la homilía, el arzobispo también pidió prestar atención a quienes atraviesan situaciones difíciles y mencionó a “los enfermos, los jubilados, los adolescentes y jóvenes víctimas del negocio de los narcotraficantes, los desocupados y las personas con discapacidad”. “Hoy queremos hacer presentes en este Te Deum sus vidas, sus rostros, sus historias concretas; no cifras o diagnósticos, sino sus nombres”, expresó.
García Cuerva también sostuvo que “entre todos construimos la Patria” y llamó a realizar “un gran examen de conciencia colectivo”. “No miremos al costado buscando culpables eternos. Preguntémonos todos los argentinos: ¿Estoy actuando como los que pasan de largo o estoy dispuesto a ser la posada que reciba y sane a los heridos?”, planteó.
“Cuando luchamos juntos y unidos”
Casi al final, el arzobispo convocó a “construir puentes donde algunos quieren levantar muros”. “Argentina necesita de todos, porque nadie es descartable, todos somos importantes”, afirmó.
Y cerró con una referencia al fútbol y a la Selección argentina como símbolo de unidad. “Estos días, movilizados por los colores de la Selección nacional, se nos enciende el alma, nos unimos en un abrazo con todos, construimos un sueño colectivo, y valoramos que el trabajo sea en equipo”, expresó.
Luego pidió “seguir con la camiseta puesta” y citó un mensaje publicado por Lionel Messi: “Demostramos una vez más que los argentinos cuando luchamos juntos y unidos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño que también es el de todos los argentinos… lo logramos”.
Al término de la homilía, Javier Milei retornó con su equipo a la Casa Rosada para encabezar la primera reunión de Gabinete sin Manuel Adorni y con Diego Santilli como ministro coordinador.
Fuente: Agencia DIB