Rotar para competir: River y Boca, ante el desafío de un calendario sin pausas
Con el Superclásico a la vuelta de la esquina y la exigente doble competencia en marcha, River y Boca entran en una etapa decisiva donde la rotación del plantel deja de ser una alternativa para transformarse en una obligación.
El Boca alternativo que ayer empató 1 a 1 con Independiente en La Bombonera.
En el fútbol argentino, el calendario no da tregua. Cuando se llevan disputadas doce fechas del Torneo Apertura, los colosos del fútbol nacional ya afrontan la doble competencia que define las temporadas: la Liga Profesional y las copas continentales.
No son los únicos, claro. Sin embargo, para River y Boca, abril es el ejemplo perfecto de porqué la rotación de plantel no es una opción, sino una necesidad estratégica. Con el Superclásico del domingo 19 de abril a la vuelta de la esquina y como punto de inflexión, Eduardo Coudet y Claudio Úbeda están obligados a dosificar minutos, administrar cargas físicas y apostar por la profundidad de sus planteles.
El contexto es implacable. River viene de empatar 1 a 1 ante Blooming en Bolivia por la Sudamericana. El equipo jugó con diez hombres desde los 10 minutos por la expulsión de Lucas Martínez Quarta y acumuló desgaste por el viaje, fundamentalmente. Ahora, encara una seguidilla infernal: visitará a Racing, este domingo a las 20; recibirá a Carabobo de Venezuela, el miércoles a las 21.30; y apenas 96 horas después, se medirá con Boca, a las 17.30 en Núñez.
“Nos vamos a ver obligados a rotar en algún momento”, admitió el Chacho tras el partido en Santa Cruz de la Sierra. “Vamos a ver hasta dónde nos da la parte física”, enfatizó. Sin embargo, no modificaría demasiado para jugar contra Racing en Avellaneda. Eso sí, el técnico le pidió a Lautaro Rivero que recibiera la quinta amonestación contra Belgrano para purgar la suspensión y poder jugar contra el rival azul y oro.
Boca llegaba algo más holgado porque debutó con triunfo en la Libertadores ante Universidad Católica de Chile y salió satisfecho con el empate de ayer en La Bombonera en el clásico ante Independiente. Ahora para Boca llega el duelo más convocante en el Monumental y, en el medio, el partido en casa ante Barcelona de Ecuador, por la 2ª fecha de la fase de grupos. Úbeda ya puso en marcha la rotación. “Llegó el momento de administrar cargas y darle descanso a algunos titulares”, reconoció el entrenador. Abril ya es una prueba de fuego.
La rotación de Boca ayer
Úbeda repitió la rotación ayer ante Independiente que había usado en Córdoba ante Talleres, pero esta vez el equipo alternativo no pudo llevarse los tres puntos, pero tampoco se fue disconforme con la igualdad.
El "xeneize" jugó con una defensa totalmente diferente en los dos últimos partidos de la Liga Profesional: Juan Barinaga, Nicolás Figal, Marco Pellegrino y Malcom Braida. Contra Independiente volverán a ser de la partida y habrá algunos otros cambios.
Los titulares de la retaguardia estuvieron frente a Chile: Marcelo Weigandt, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa y Lautaro Blanco. En el medio también hubo rotación porque fueron titulares Ander Herrera y Tomás Belmonte, suplentes del otro lado de la Cordillera. Leandro Paredes buscó la quinta amarilla contra los cordobeses para poder llegar limpio al Superclásico.Además el “Sifón” colocó como cinco titular a Camilo Rey Domenech.
El entrenador volvió a darles minutos a Alan Velasco, Milton Giménez y Angel Romero arriba. Agustín Marchesín, recuperado del desgarro que sufrió el 22 de marzo ante Instituto, volvió al acro.
Ayer volvió a jugar Exequiel Zeballos -entró en el complemento-, recuperado de un desgarro que lo tuvo casi 70 días afuera de las canchas. Estará en el banco.
Es inevitable la rotación
¿Por qué rotar es inevitable? El fútbol sudamericano exige un ritmo brutal. En Europa, los equipos de élite tienen cuatro o cinco días entre partido y partido, y planteles de 25-30 jugadores de jerarquía.
Por otro lado, los viajes son menos desgastantes por la cercanía de los países en el Viejo Continente. En esta orilla del Atlántico, las canchas pesadas y la falta de fechas FIFA intermedias generan acumulación de minutos. Si no se juega el campeonato doméstico, se disputa la Copa Argentina. Un titular que juega 90 minutos en la Liga, viaja 48 horas después a Bolivia o Chile -en el mejor de los casos- o más lejos, a Colombia, como sucedió con Estudiantes. La carga de millas y minutos puede acelerar el riesgo de lesiones y el bajón físico es altísimo.
“La diferencia más grande que sentí es la cancha. En España vas y jugás y las canchas están en iguales condiciones en todos lados. Acá no, hay que adaptarse. Venís a canchas que son muy lentas, desparejas, mucho barro como hoy. Hay que adaptarse a lo que te toca y con la obligación de ganar”, dijo Coudet en Bolivia.
River también reserva jugadores
En River, ya palpitan algunas variantes para el clásico con Racing: posible regreso de Gonzalo Montiel -entró en el segundo tiempo ante Blooming- y Marcos Acuña. Coudet apuesta por la experiencia y la rotación inteligente. El plantel tiene jerarquía, pero también jóvenes con hambre (como Santiago Beltrán, el arquero que no hace brillar por su ausencia a Franco Armani).
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Otro factor que interpela a los entrenadores es la presión del hincha. La prioridad suele estar en el ámbito internacional. Las Copas exigen. En Boca, la Libertadores es “una obsesión”, como se canta en las tribunas. La séptima se viene negando hace casi dos décadas. River afronta la Sudamericana con la certeza de que es favorito.
El resto de los equipos también hará algunos retoques. No tanto Racing, rival del millonario, que prefirió guardar contra Independiente Petrolero. Rosario Central ya advirtió que jugará con suplentes frente a Huracán en Parque Patricios. Todo un indicio de que la rueda de jugadores, los cambios nominales y tácticos, no solo serán patrimonio de River y Boca.