Volvió de Europa vigente para cerrar el ciclo, aquel que nació en La Perdriel, el barrio de Rosario donde se crió. Habían pasado 18 años de su última vez en el fútbol argentino, cuando partió a su primer destino europeo, Benfica. Real Madrid, Manchester United, PSG, Juventus, otra vez el club portugués y por fin, el regreso a casa.
Con goles, títulos, prestigio y, como si fuera poco, con el sueño que persiguió desde su debut en la Selección Argentina. Sí, Ángel Di María logró romper la pared, como indica el título del documental autobiográfico que se emite en una plataforma de películas y series.
Di María, una de las figuras del campeonato
Y apenas se puso la camiseta de Rosario Central, recibió aplausos en algunas canchas. También, una plaqueta de parte de Claudio Tapia, presidente de la AFA, quien lo recibió con honores. Hasta que la pelota empezó a rodar en el campeonato argentino. Entonces, Fideo bajó al barro. Vigente, demostró su categoría.
Hizo 7 goles en el Torneo Clausura 2025 y 6 en el Torneo Apertura 2026. Se corporizó en una de las figuras del campeonato. También, en un jugador que comenzó a ser objeto de las críticas por los arbitrajes que favorecieron a su equipo, le guste a quien le guste.
Las estadísticas no dejan mentir. Desde el retorno de Di María, los rivales de Rosario Central tuvieron 15 expulsados. En ese mismo lapso, el conjunto canalla solo recibió una tarjeta roja. Hubo algunos penales polémicos. Contra Godoy Cruz, Lanús y Belgrano.
La Copa que abrió el debate
Pero nada hizo tanto ruido como la Copa de Liga que le regaló Claudio Tapia en noviembre del año pasado. Con 61 puntos obtenidos en la sumatoria de los dos torneos cortos de 2025, la AFA decidió premiar al conjunto rosarino con una estrella que no estaba reglamentada. El presidente Gonzalo Belloso, la vice Carolina Cristinziano, el entonces técnico Ariel Holan, el capitán Jorge Broun y el propio Di María llegaron a Puerto Madero, sede de la LPF, y se llevaron un trofeo en una combi.
La situación generó una gran indignación en los hinchas del resto de los clubes porque se inventó un campeonato entre gallos y medianoches. Llegó el partido de los playoffs contra Estudiantes, las quejas de Juan Sebastián Verón y el espaldazo al pasillo del campeón que estableció la AFA. Y se abrió una herida.
El tiempo pasó y la bronca recrudeció. Di María perdió el respeto reverencial que tenía en otras tribunas producto de la victoria en Qatar y, más atrás, el gol clave en la Copa América. Fideo, que había sufrido 7 desgarros con la camiseta albiceleste al punto de perderse la final del Mundial de Brasil 2014, lo siguió intentando junto a Lionel Messi. Se tuvo que bancar perder las Copas América de 2015 y 2016 ante Chile, nada menos. Y logró dar la vuelta olímpica que tanto anhelaba.
Los hinchas los miran de reojo
Ahora mismo, Di María y Rosario Central se transformaron en un equipo que el mundo del fútbol mira de reojo. En especial, por lo que sucedió este miércoles a orillas del Paraná, donde venció a Racing por 1 a 0 con un gol de Enzo Copetti en tiempo suplementario. Hubo un gol de Alejo Véliz en offside milimétrico y pasaron 6 minutos hasta anularlo. Pero la expulsión de Maravilla Martínez vía VAR y la de Marco Di Cesare fueron polémicas. Darío Herrera, el árbitro mundialista, y Pablo Dóvalo, a cargo de la tecnología, fueron los responsables.
Diego Milito rompió el silencio. No había hablado en todo 2026 y aseguró sentirse “robado”. Además, enfatizó: Terminar un partido de la manera que se terminó realmente nos deja no solamente triste, sino con ese enojo de decir '¿hasta cuándo?' Uno viene con ilusión, pensamos que puede cambiar... Y siguen pasando los partidos. Hoy ha sido un nuevo partido vergonzoso, desde todo punto de vista. Me duele. Hoy está acá para decir que estoy a plena disposición para reconstruir nuestro fútbol”.
Di María se sintió tocado. Y en sus redes sociales publicó un largo posteo. "De la cantidad de veces que Central fue perjudicado por decisiones arbitrales nadie dijo nada, pero hoy las decisiones arbitrales son siempre erradas, ¿qué loco, no? ¿Antes se debatían tanto los penales? ¿Antes se debatían tanto las tarjetas? Caretas", disparó.
"Muchos de los que quieren 'cambiar el fútbol' no pueden ni dirigir su club. El periodismo más fuerte está en Buenos Aires, por eso los del interior siempre tuvimos que callarnos, pero no nos callamos más, el interior crece y eso duele, eso incomoda y molesta", añadió.
“Y les dejo algo, el gol de Veliz no fue fuera de juego, hay dos cámaras que enfocan y encontraron la que ve el offside, ¿qué casualidad, no? Después quieren que los campeones del mundo vengan a Argentina a jugar, ¿para qué? ¿Para que solo digan que nos ayudan? ¿Que el fútbol está manchado?", cerró. La bronca venía de arrastre por la previa al duelo con Independiente. Entonces, el presidente Néstor Grindetti y el vocal Cristian Ritondo, que además es jefe del bloque de Diputados del PRO, habían advertido sobre un posible arbitraje parcial de Yael Falcón Pérez.
La guardia alta de River
En las horas previas al choque con River, el presidente Stéfano Di Carlo jugó fuerte. Con la misma frase que había utilizado Marcelo Gallardo en su momento y Rodolfo D'Onofrio en su cuenta de X apenas se supo que Rosario Central sería el rival del millonario, sentenció: "Hay que estar como estamos, con la guardia alta, hay que estar atentos”. Y fue más amplió: "Esto es un bloque, la familia de River se mueve como un bloque y más en momentos decisivos, siempre ha sido así. Todos, jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y los 15 millones de hinchas. Vamos a ser 15 millones con la guardia alta, esperemos que salga todo bien".
Este sábado, Rosario Central visitará a River y será imposible no fijar la vista en el árbitro Nicolás Ramírez. En el VAR estará Silvio Trucco. Los ojos se enfocarán en noventa minutos que se espera, de uno y otro lado, que no terminen en una gran polémica. Y en todo caso, que Di María no esté en el centro de la escena por la ayuda del referí, sino por su gran caudal de fútbol. Para que siga siendo Ángel y no un demonio.
Fuente: Agencia DIB