El fútbol cambió. El deporte que conocimos, que nos enamoró y que nos sigue atrapando, sobre todo en esta época de fiebre mundialista, no existe más. La copa que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México confirma el concepto. Más allá de las nuevas reglas que buscan agilizar el juego y castigar a aquellos que hacen tiempo, la pausa de rehidratación fue la modificación más sustancial. Como en el básquet, hay cuatro períodos. A los 22 minutos de cada tiempo, llega el discutido “cooling break” que se prolonga durante 180 segundos y no es otra cosa que el famoso “espacio publicitario”.
Es cierto que en Norteamérica es verano y el calor agobia, pero por estas latitudes se implementó el parate en pleno otoño y por la noche en las competencias sudamericanas. La lógica de beber para combatir el calor quedó descartada con la primera tanda que fluyen en la pantalla de la televisión. Sí, el fútbol es un negocio, fundamentalmente en la cuna del capitalismo, pero los hinchas y, sobre todo los protagonistas, se resisten.
Ingresos de 13 mil millones de dólares más
La FIFA calcula que recaudará 13 mil millones de dólares más que en 2022, según publicó el diario inglés The Guardian. Y la pausa de rehidratación generará ingresos que oscilan entre los 500 y 600 millones para las cadenas de TV que pagaron derechos. Hay más equipos (48 en lugar de 32), más partidos (104 contra 64) y, en consecuencia, más dinero.
Hay una contradicción de la multinacional de la pelota con sede en Zurich. Por un lado, intenta achicar el margen del tiempo perdido en los saques de meta, laterales y cambios. La regla de los 5 segundos (antes era 8) para los arqueros (si demoran, se cobrará tiro de esquina para el rival) y en los saques de costados (en el mismo caso, se dará por perdida la posesión en favor del adversario) es positiva. ¿Cuántas veces se vio que dejan correr el reloj con espíritu especulador? Del mismo modo, el jugador reemplazado no puede demorar más de 10 segundos en abandonar el campo de juego o su sustituto deberá esperar un minuto para saltar a la cancha.
A contramano del costado positivo, la contraposición tiene que ver con esos seis minutos que se pierden para la hidratación. ¿Será por eso que el tiempo adicional suele ser breve? Los árbitros no demoran demasiado en tomar decisiones a través del VAR y el offside automático, una tecnología que no existe en el fútbol argentino, ayuda. Pero el “cooling break” ya genera repercusiones entre los entrenadores. Sobre todo, entre nuestros compatriotas.
Marcelo Bielsa, el primer crítico
El primero en lanzar la piedra contra la decisión de la IFAB (Internacional FIFA Association Board, tal cual sus siglas en inglés) fue Marcelo Bielsa. “Jugar cuatro tiempos en lugar de dos cambia lo que culturalmente se había construido para interpretar el fútbol. Este cambio cultural no le agrega nada y le quita mucho”, disparó el entrenador rosarino que conduce Uruguay.
“Cuando se dividió en cuatro no se pensó en el efecto que puede tener sobre lo que hizo que el fútbol sea un deporte que enamora. Se pensó en otra cosa que no critico ni analizo”, añadió. “Antes el fútbol tenía unas características, ahora otras. El VAR no hizo otra cosa que mejorar el fútbol, pero este otro intento fue uno que las conclusiones que estoy diciendo no son mías, estoy diciendo lo que escucho de otros”, cerró.
Gustavo Alfaro recogió el guante. "No la veo bien, es una pausa publicitaria. Son tres minutos. Nosotros queríamos volver a jugar ante Turquía, y eso que estábamos con uno menos, y nos decían que esperemos. Vamos a jugar, viejo. Coincido con Bielsa en ese aspecto, son cuatro tiempos. Se desvirtúa todo un poco, la continuidad, los momentos... Con un minuto te alcanza. Con tres, ya te das cuenta que son pausas publicitarias. Yo acepto las reglas, pero es otro deporte", manifestó el entrenador rafaelino que dirige Paraguay.
Lionel Scaloni también se refirió al tema en la conferencia de prensa previa al duelo de la Selección Argentina con Austria. “Se hace raro adaptarse a eso, imagino en un tiempo si se sigue haciendo será algo normal. Todavía no es tan normal para nosotros, se hace bastante cortado. A veces, los partidos pasan de una manera a otra en el mismo tiempo, solo por esto. Entiendo que se mejorará. Hay gente que analiza y muestra la tablet y computadoras, nosotros somos más de personal y hablar mano a mano”, puntualizó el técnico.
“Se ha hecho para tener tiempo y se hace un poco cortado el partido, eso de cuatro tiempos es real. Porque en el vestuario en el entretiempo tenemos tres minutos para hablar con los jugadores, entre que van y vuelven. Yo creo que, al final, las grandes selecciones van a estar ahí, compitiendo. Va a ser un Mundial difícil, sin dudas”, agregó.
Jürgen Klopp, ex entrenador del Liverpool campeón de la Champions que hoy está trabajando para la cadena alemana Magenta TV y está en Estados Unidos en el rol de comentarista, disparó: “Estás supuestas ‘pausas de hidratación’ nos fueron vendidos como un escudo para el bienestar de los jugadores. No es más que una jaula dorada construida para los patrocinadores”.
Los únicos felices con el “cooling break” son los auspiciantes, que consiguen la pantalla más caliente del fútbol, y los que facturan millones de dólares impulsados por la pasión.
Fuente: Agencia DIB