Entre Bahía Blanca, sobre el Mar Argentino, y Rímini, a orillas del Adriático, hay unos 12 mil kilómetros en línea recta. Sin embargo para Mauro Catalini las dos ciudades están muy cerca de su corazón. Porque su presente de exitoso DJ y productor musical en Italia empezó a forjarse en la ciudad del sur bonaerense donde se crió.
Mauro Catalini: se crió en Bahía Blanca y hoy la rompe como DJ en Italia
Nació en Trelew, creció en Bahia Blanca y hace más de 30 años que Mauro Catalini triunfa como DJ y manager en Italia. Es el creador de Quilombo, un formato de fiesta argentina con cuarteto, cumbia y rock, que este lunes celebra el 25 de Mayo en Milán con La Mosca como estrella invitada.
Este lunes 25 de Mayo, Catalini -quien llevó la música latina a Italia, con Romeo Santos a la cabeza- abre una gran noche en Milán como DJ y representante de Quilombo-Fiesta Argentina, con el broche de oro de La Mosca y su ya legendario “Muchachos”.
De Bahía Blanca a Rímini, sin escalas
Todo comenzó cuando VItorio Catalini, mecánico que había llegado con 16 años a Trelew dejando a sus espaldas la dura postguerra italiana. En Chubut conoció a otra inmigrante -chilena-, Yolanda, quien sería la mujer de su vida y con la que en 1971 tuvo su primer hijo, Mauro.
Poco después decidieron mudarse a Bahía Blanca donde había familiares y un trabajo mejor. Vitorio montó su propio taller en las afueras de la ciudad, Mauro estudió en el Colegio Don Bosco, y su hermana menor, Ivana, en el María Auxiliadora.
Como todo chico de Bahía Blanca, de chico Mauro se apasionó por el básquet; y como todo chico del Barrio Napostá, el club elegido fue Bahiense del Norte -a 50 metros de la casa paterna-, donde el "bambino" Catalini compartió la pelota naranja con Alejandro Montecchia, Sebastián Ginóbili -Manu era más chico- y Federico Susbielles, actual intendente de la ciudad.
Cuando Mauro era adolescente, los Catalini decidieron volver a la tierra natal para buscar un futuro. Hoy todos siguen viviendo en esa zona. Vitorio y Yolanda, en Montedinove, donde nació; Ivana, en Bologna; y Mauro en Rímini, en la costa adriática, que con su música, discotecas y playas es la capital italiana de la movida estival.
Antes del DJ, el profesor de baile
Volvamos a los años 80. Vitorio consiguió trabajo de mecánico en Rímini, en un taller de camiones Fiat, mientras los hijos terminaban la secundaria. A su amor por el básquet, Mauro sumó la música y el baile, actividades en las que encontraría su profesión.
Primero, dio clases de ritmos latinos -salsa, bachata-, después abrió una escuela de danza, y finalmente, organizó fiestas para que los alumnos demostraran sus destrezas. Ahí apareció el DJ, hoy con más de tres décadas de experiencia, primero “pinchando” discos en reuniones privadas, y luego en bares, discotecas y hasta estadios.
Después del profesor de baile y el DJ, surgió el manager y el productor musical que llevó a Italia artistas internacionales, siempre con la impronta latina.
Entre Romeo Santos y Daddy Yankee
El año 2003 fue clave. Mauro manejaba un record pool -un sistema de distribución anticipada de novedades musicales para DJs de toda Europa- y de pronto, escuchó “Obsesión”, del grupo Aventura, que entre otros, integraba un tal Romeo Santos. Y decidió llevarlo a Italia; mal no le fue, organizó nueve fechas en el país, puso a Romeo Santos en el Festival de San Remo, y ganó con él a un gran amigo.
Para Mauro después vinieron los openings de Marc Anthony, Daddy Yankee, Prince Royce, El Alfa y Gente de Zona, y la organización de las primeras ediciones italianas de EuroReggaeton y EuroBachata.
Quilombo made in Argentina
Para no olvidar su tierra, Catalini -que hace más de 25 años es DJ residente en Coconuts, uno de los locales más reconocidos de Rímini- creó Quilombo, un formato de fiestas de música argentina -cuarteto, cumbia y rock nacional- con ediciones en Italia, España, San Marino y Nueva York. Es decir donde la diáspora argenta se reencuentra con sus ritmos.
El primer artista criollo que llevó Mauro fue el grupo Ráfaga, a Riccione, en las afueras de Rímini. Pero todo creció exponencialmente después del Mundial 2022, con la fiebre de Argentina campeón en un país -Italia- cuya selección no estaba compitiendo en Qatar.
El “Muchachos” no fue cantado y bailado sólo por argentinos, y mucho tuvo que ver Quilombo y sus eventos en celeste y blanco para más de 500 personas que se extendieron por la península y hasta llegaron a Nueva York. Como bonus track de las reuniones que se hacen en Milán no es extraño que ídolos como el Cuchu Cambiaso, Pupi Zanetti y hasta el bahiense Lautaro Martínez se den una vuelta para saludar a Mauro.
“El argentino es el mejor público del mundo, -concluye Catalini-. Tiene una energía distinta, se divierte, toma, baila, todo sin parar. El sábado 23 tenemos una fiesta en Puerto Recanati, cerca de Rímini, y el 25 de Mayo nos vamos a Milano, donde Quilombo monta una fiesta en el Día de la Patria, que abro como DJ y se cierra con La Mosca… Al principio los italianos no entienden la palabra Quilombo hasta que les explico que es su vocablo ‘Casino’, muy usado por acá”.
Con la música a todas partes
Lo último de Mauro es el single “Aunque mal me vaya”, que hizo con los dominicanos Shelow Shaq y Yomal El Maestro, exponentes de una movida urbana con más de 300 millones de visitas en YouTube. El nuevo tema fusiona dembow dominicano, funk brasileño y cumbia argentina.
¿Cómo es un día en la vida de Catalini? “En verano tengo fiestas casi todos los días, desde el atardecer hasta la madrugada. La movida de Rímini es comparable a la de Ibiza o Miami. Además de DJ, gestiono locales y me ocupo de los camareros y baristas hasta la publicidad. ¿Si alguna vez me desconecto? En el auto, donde voy manejo en silencio o con Luis Miguel, Alejandro Sanz, o jazz, para lograr el rélax”.
Siempre se vuelve al primer amor, Bahía Blanca
Mauro nunca cortó los vínculos con su tierra. Y aunque ya no quedan abuelos ni tíos en Bahía Blanca, sí hay familiares y amigos que visita frecuentemente. Entre estos últimos, Sebastián Ginóbili, su vecino de cuando eran chicos.
En el verano 2024/25, Mauro viajó con toda su familia italiana -su esposa Rossella y sus hijos, Nicole (26) y Samuel (17)-. Además de Bahía Blanca, estuvieron en Buenos Aires, Monte Hermoso -Mauro animó una tarde como DJ junto a un colega, excompañero del Don Bosco y gran amigo, Fernando Castillo-, Córdoba y en el Glaciar Perito Moreno, lugar que fascinó a todos los Catalini, una familia “tana” con el corazón mirando al sur.
Fuente: Agencia DIB