Actualmente en Argentina, jugó en España, Bolivia, Chile, Rumania y Canadá. Pero Jordania en plena pandemia de coronavirus es, sin duda, un destino y un momento que ameritan una charla. “Era eso o quedarme parado, sin jugar”, le cuenta a la Agencia DIB el defensor olavarriense Kevin Ceceri, de 30 años, futbolista ahora de San Miguel, en la Primera B Nacional.
Kevin Ceceri, el defensor de Olavarría que se fue a Jordania en plena pandemia: "Era eso o quedarme sin jugar"
De 30 años, vivió un año en la pensión de River, también estuvo en Estudiantes pero debutó en Primera con Gimnasia. Hoy en San Miguel, jugó en España, Chile, Bolivia, Rumania y Canadá, además de varios equipos en Argentina.
Ceceri se sumó en 2020 al Al-Hussein, de la ciudad de Irbid, equipo de la Liga Premier jordana. “Fui por seis meses y no sé si decir que no lo pude disfrutar, pero... Llegué en pandemia y obviamente había muchas cosas que no se podían hacer, no se podía estar en contacto con la gente, había muchos requisitos. Y en el hotel en el que paraba no había casi nadie, si éramos cinco personas era mucho”, comienza la descripción.
Así y todo, para Ceceri, Jordania fue una experiencia enriquecedora. “Sí disfruté del fútbol de allá, muy lindo. Es otra cultura, el fútbol lo viven de otra manera, y la forma de jugarlo es muy intensa. Es muy similar a nuestra B Nacional”.
Ceceri llegó a Jordania después de haber jugado en San José de Oruro, en Bolivia. Cumplido el contrato allá, “no me había salido nada. Hasta que me contactó un agente de allá, de Medio Oriente, y agarré viaje. En ese momento no quería quedarme sin jugar, era eso o quedarme parado. Quizá salía otra cosa, pero en ese momento no tenía nada”.
A los 24 años, Ceceri consultó a su familia. “No era fácil. Para el viaje eran muchos papeles, estudios, de todo. Y encima, el idioma…”. Y la religión, claro. “Traté de adaptarme lo mejor posible, y realmente el tema religioso nunca fue una incomodidad, para nada. Es más, yo también soy creyente. Mis compañeros me incluían, me incorporaban, y eso me ayudó a que fuera un poco más fácil, porque encima en ese momento al inglés no lo tenía bien estudiado, se me complicaba comunicarme”.
En pandemia, allá en Jordania a finales de 2020 “ya estaba un poco más liberado, aunque tomaban sus recaudos. Nos juntábamos con los chicos del club, se podía salir a la calle, no era tan estricto. Igual, más allá de los entrenamientos, yo generalmente me iba a descansar”.
Así y todo, algo conoció. “En otro club había otro jugador argentino y, si bien él estaba en otra ciudad, compartíamos bastante. Yo de la capital Amán estaba a unas dos horas, y cada vez que podía ir para allá, la verdad, excelente, una ciudad muy linda, con muchas cosas para hacer”.
Y de nuevo lo futbolístico, una experiencia que valió la pena: “Me dejó esa impresión: una liga intensa, y física también. Con buenos equipos, con buen nivel”. Y cuenta que fue compañero de Nizar Alrashdan, el número 21 de Jordania en este Mundial, autor del 1-0 parcial de su selección ante Argelia. “Lo sigo, lo sigo”, aclara Ceceri. E incluso estos días: “Vi que jugó, le fue bien. Lo sigo, aunque obviamente hincho por Argentina, olvidate. Ojalá tenga un buen partido, hay que ver si en el medio la puede agarrar, con los animales que tenemos nosotros ahí”.
Y cierra sobre su experiencia en Jordania: “Si bien no pude hacer muchas cosas, tengo lindos recuerdos. Y del país también: la mayoría no lo conoce, pero es un muy lindo país”. Y admite: “Obvio que me hubiese gustado ir sin pandemia, lo hubiese disfrutado de otra manera. Y además, si en esa época me hubiese llevado mejor con el inglés, también me hubiese sido más fácil”.
El pibe de Olavarría
Kevin Ceceri empezó a jugar al fútbol en “escuelita”, en el Centro de Educación Física N° 44, en el barrio CECO de Olavarría. Luego se fue al Club San Martín de Sierras Bayas, y de San Martín pasó al Club Embajadores. “Ahí es cuando empiezo a viajar a Buenos Aires, para hacer pruebas”, le cuenta a la Agencia DIB.
Ceceri estuvo un año en River Plate. “Fue un año casi completo, cumplí los 13 estando en la pensión de River, era muy chico. Me tenían bien considerado, pero tuve que pegar la vuelta porque de mi club de Olavarría no me dieron el pase; no quiero hablar mucho de eso porque me trae malos recuerdos”, admite.
De nuevo en la ciudad, jugó en el Club Social y Deportivo El Fortín, y otra vez pruebas en clubes de Primera: “Me probé en Racing, que me fue bien, y después a Estudiantes de La Plata, que quedé, con 14, 15 años”. Un par de años en el Pincha, “y de ahí me voy a Gimnasia. Y ya después mi carrera, hasta hoy”, sintetiza.
¿En qué momento decidió dedicarse al fútbol? “Jugaba al básquet y al fútbol, y me iba muy bien en los dos. Pero llegó un momento en el que salía de básquet y con mi vieja agarrábamos la bici o nos tomábamos un remís para ir corriendo a fútbol. Y me dijo: ‘Elegí uno de los dos, ¿qué querés seguir?’. Yo suponía que con el fútbol podía llegar a tener mayor futuro. Tenía el ejemplo de Matías Abelairas, de Olavarría. Y un poco pasó por ahí la elección ‘fútbol’”.
Figura -y ejemplo- clave en esta historia, su padre. “El empuje de mi viejo. Él averiguaba, preguntaba en todos lados teléfonos de fútbol amateur de cada equipo y llamaba: levantaba el teléfono y ‘¿cuándo puedo llevar a mi hijo?’. Me cargaba en el auto y salíamos”.
Desde el Gimnasia de Gustavo Alfaro
Gustavo Alfaro, actual director técnico de la selección de Paraguay en este Mundial, le dio la oportunidad a Ceceri en la Primera de Gimnasia (“una pieza importante para el DT”, destaca un artículo de diario El Día). Y tras un par de años en el Lobo platense, en 2018 se fue al Real Balompédica Linense del ascenso español. Luego, volvió al país, para jugar en Guillermo Brown de Puerto Madryn, y nueva experiencia en el exterior, en San José de Oruro, en Bolivia. Y le siguieron los meses en Jordania.
La carrera de Ceceri continuó en Sportivo Desamparados de San Juan, Unión San Felipe de Chile, San Telmo, aquí en Argentina, y otra vez Europa, en el Steaua Bucuresti (no confundir con el actual FCSB, el popular club rumano). Medio año en Rumanía -con tilde en la pronunciación- y medio año en el Pacific Football Club de Langford, Columbia Británica, para jugar la Premier League canadiense. “Las experiencias de Rumanía y Canadá me encantaron; Bucarest es espectacular”.
Tras un nuevo paso por el San José boliviano, desde hace unos meses Ceceri juega en San Miguel, en la B Nacional, con el objetivo de ingresar al Reducido que permite pelear por un lugar en la máxima categoría. “Hace seis meses que estoy y de lo que fui conociendo del club, tiene mucha gente, muy apasionada, me hace acordar a Gimnasia, porque la gente de Gimnasia es increíble”.
Resiliencia
En la charla, Ceceri para la pelota y mira hacia atrás. “Trato de recordar los momentos lindos, porque cuando pienso en el momento en que me tuve que volver a Olavarría, no se lo deseo a nadie. Estaba con toda la ilusión de seguir en River, formarme ahí, llegar hasta lo último. Cuando vas a un lugar así, soñás con seguir escalando categorías, entrenar con la Primera, tener minutos en Primera”.
Sigue el repaso, su experiencia, y un consejo. “Nunca se me borró el sueño, el objetivo de chico de querer jugar en Primera, de querer triunfar. Cuando veo que no hay opción, busco por otro lado, y eso me ha hecho llegar hasta donde estoy hoy. Ser resiliente: aunque las cosas no vayan muy bien, seguir. Por ahí veo chicos que quedan libres y dejan el fútbol, y eso me da mucha pena. Siempre hay alguna oportunidad. No es fácil, ‘¿adónde voy a ir?’, pero yo nunca dejé de agarrar el teléfono, mandar mensajes, hablar con la gente… Ahora tengo a mi representante, pero en su momento lo hice, nunca dejé de soñar”.
Fuente: Gastón M. Luppi / Agencia DIB