Un reciente estudio de la ong estadounidense Sapiens Labs, Argentina está en el segundo lugar entre los países que mantienen vínculos familiares más estrechos. Y los primos Bascarán, vecinos de Chivilcoy, son un claro ejemplo de ese espíritu familiero que nació a mediados del siglo XIX, cuando don Agustín llegó a la región desde el País Vasco.
Chivilcoy: los primos Bascarán, más de medio siglo de homenaje a la familia
El primer Bascarán llegó a Chivilcoy en 1860 desde el País Vasco. Desde entonces se multiplicaron sin olvidar el valor de la familia: hace 52 años, todos los primos -71 invitados en la última convocatoria- se reúnen al terminar el verano.
Pero antes de recorrer la historia de los Bascarán en la Argentina, veamos por qué somos tan apegados a la familia.
Argentina, en el podio de los "familieros"
Sapiens Labs es una organización sin ánimo de lucro con sede en Washington con la misión de comprender y capacitar la mente humana. “Monitorizamos la salud mental global, descubrimos las causas profundas de una crisis creciente e impulsamos soluciones reales a través de datos e investigación”, se definen.
Su reciente reporte Global Mind Health 2025 sobre la salud mental en el mundo fue realizado entre ciudadanos de 84 países. En un sondeo entre 200 mil participantes de entre 18 y 34 años respecto a si mantienen vínculos familiares fuertes, el primer lugar correspondió a República Dominicana (72%), seguida de cerca por Argentina y Finlandia (70%). Es decir, estamos en el podio de los que más apreciamos a la familia.
Del País Vasco a Chivilcoy
El primer Bascarán en llegar a la Argentina fue Agustín, directamente del País Vasco. Aunque la familia no tiene la precisión exacta del lugar de su origen, todo indica que es una población de Guipúzcoa, una de las tres provincias que integran la comunidad vasca, probablemente en los alrededores de la ciudad de Eibar.
Agustín se radicó en Chivilcoy que, a partir de entonces, fue el lugar en el mundo de los Bascarán. El pionero continuó con la tradición de trabajar en el campo, maravillado por la riqueza de la pampa, pese a que la geografía del corazón bonaerense es bastante distinta a la más accidentada del -País Vasco. Bascarán, en la lengua vasca, significa “bosque del valle” o “bosque frondoso”.
Don Agustín se casó en 1862 con Wenceslaa Lescano y tuvieron 11 hijos, entre ellos, Juan Agustín en 1873, quien a su vez se casó con María Bassini -oriunda de Parma, Italia- y tuvieron nueve hijos: José, Juan, Margarita Eugenio, Mariano, Rosa, Pedro, Martín y María )estos dos últimos ya fallecidos). Todos ellos son los padres de los primos que en 1974 iniciaron la costumbre de reunirse al menos una vez al año.
La "Juntada Bascarán"
Todo comenzó porque en las reuniones familiares, generalmente por casamientos, los primos solteros eran los únicos invitados, y los casados con hijos se quedaban afuera de las fiestas.
Hasta que la prima Ana María tuvo la idea de impulsar la reunión de primos y la primera -cuatro matrimonio con hijos chiquitos- fue en su casa. A partir de allí, los diez primos fundadores de la iniciativa se turnan para organizar la “juntada Bascarán”.
Aunque la mayoría sigue viviendo en Chivilcoy y alrededores, la reunión anual convoca a los Bascarán que viven en Suipacha, Mercedes, Córdoba… Incluso uno de ellos se radicó en Brasil, país donde nació Felipe (2), el más pequeño de la dinastía.
Las reuniones de primos -a los que se fueron sumando las nuevas generaciones- sólo se interrumpieron en los dos años de la pandemia. Precisamente, en la última previa al Covid se alcanzó el récord: 94 invitados.
Los Bascarán en 2026
Días atrás, volvieron a reunirse en un campo en Benítez, un pueblo rural de unos 70 habitantes a minutos de la ciudad de Chivilcoy. Aunque no tiene fecha fija, la convocatoria se planea para poco antes del comienzo de las clases, cuando todos volvieron de vacaciones.
Como en la primera vez, la anfitriona fue Ana María, y de los 71 invitados solo cinco no pudieron concurrir. El menú fue más o menos el habitual, un asadazo en el que se destacó una pierna de cordero.
Aunque los pioneros se dedicaron al campo, con el tiempo se fueron diversificando y hoy en la familia hay de todas las profesiones: docentes, mecánicos, arquitectos, administrados de empresas, kinesiólogos, psicólogos, bioquímicos, profesores de inglés, y hasta un contador que tiene una fábrica de alfajores en Chivilcoy, Julián, organizador de la reunión de los originales primos para esta charla con DIB.
El libro de la buena memoria
Desde la primera en 1974, las fiestas familiares quedan registradas en un libro en el que prolijamente están las fotos, la anécdotas, los invitados hasta el escudo azul y amarillo de los Bascarán que los primos “originales” pegan en carpetas, termos y mates.
En una ocasión, una de las primas viajó a España para rastrear el origen familiar. Pudieron contactar al que sería un pariente, Alfonso Bascarán, que era camarógrafo del famoso cocinera vasco Karlos Arguiñano. Aparentemente muchos registros se perdieron debido al incendio en una iglesia donde habían sido inscriptos varios Bascarán.
La ilusión de conocer la cuna familiar sigue intacta entre los primos. Mientras tanto, cuando se acerca el fin de cada verano, los Bascarán de Chivilcoy continúan con la hermosa costumbre de compartir afectos como lo vienen haciendo desde hace más de medio siglo.
Fuente: Agencia DIB