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7 de marzo de 2026 - 20:55
Panorama Político Bonaerense

Casi en silencio, se activó el juego grande en la Provincia

Mileístas, camporistas, radicales, massista y kicillofistas avanzaron en la semana en definiciones para la construcción de la sucesión de Axel Kicillof. ¿Qué busca y cómo se mueve cada uno?

Detrás de una escena nacional saturada por las holgadas victorias que Javier Milei obtuvo en el Congreso, algo trascendente comenzó a ocurrir, casi en silencio, en la política bonaerense: dirigentes y espacios relevantes de todo el arco político, desde libertarios hasta camporistas, pero también massistas y radicales, coincidieron en activar las estrategias de acumulación de poder con las que darán la batalla por la Provincia en 2027, una pelea que para cada tribu tiene un significado diferente.

Aun secreta, una reunión de la alta comandancia de la organización que comanda Máximo Kirchner definió, hace unos días, su primer paso en el camino que transitará para discutir el poder bonaerense: Mayra Mendoza, y Eduardo “Wado” De Pedro elevarán su perfil público y comenzarán a caminar el territorio, lo que en la jerga dirigencial equivale no solo a instalarse para testear que respuesta surgen, sino que también implica tejer una red de alianzas para sostenerse.

La novedad se da en un contexto específico, que le da profundidad y sentido: hoy, el diagnóstico del camporismo pone como horizonte más factible una derrota nacional del peronismo el año que viene, por lo que para ellos retener la provincia es ahora el objetivo número uno. Un dato interesante: aunque saben que Máximo será mencionado casi de forma automática, los posibles candidatos -que no admitirán de entrada que esa sea el objetivo de la movida- que salen a la cancha son otros.

Por supuesto, ese posicionamiento no puede escindirse del hecho de que el candidato al que ven perdiendo es Axel Kicillof. Las relaciones entre ambos sectores están peor, más tensionadas por mil episodios graves o ridículos de discordia, que cuando el cristinismo juró -en privado- que no entorpecerá el camino del gobernador hacia la Rosada. Eso fue hace apenas cuatro semanas, después del acuerdo por la condición del PJ. “Nosotros seguimos en esa línea, pero sostenerlo es cada vez más difícil, porque él no nos contiene ni quiere conducirnos, sino expulsarnos ”, dicen allí.

En la otra punta de espinel, Sebastián Pareja aprovechó un tema emblema del clima de época -la carga tributaria sobre el sector privado- para hacer su movida. Consiste en la presentación en 116 concejos deliberantes de proyectos para reducir tasas municipales. El destino de cada uno de ellos dependerá de equilibrios de poder locales, pero el objetivo interno de Pareja ya se cumplió: nadie en el universo libertario, excepto él, parece en condiciones de avanzar con un despliegue territorial de esa naturaleza.

Karina Milei, la jefa de Pareja, ya ordenó lo que hasta ahora es la única certeza en la carrera libertaria bonaerense: todo el esquema se definirá sin internas. Mientras, el ascenso de Diego Valenzuela al comando de una agencia migratoria sigue en pausa por la tensión entre Patricia Bullrich y Alejandra Monteoliva. Es su plataforma para competir por el poder interno. El contenido territorial de la movida de Pareja es un mensaje a Agustín Romo, que solo opera en redes. Y más allá (arriba) al golpeado Santiago Caputo.

Hay que mirar 2015: la elección de Vidal en provincia fue determinante para el destino de la elección nacional que puso a Macri en la presidencia ”. Así explican cerca de Kicillof la definición del juego en una Provincia de la que, en definitiva, se está yendo. Por eso, intentarán influir todo lo posible en la elección del candidato. El nombre de Carlos Bianco por ahora circula en función de ese objetivo: ser prenda de negociación más que opción real. Salvo, claro, que Axel decida no ir por la presidencia, lo que todavía puede ocurrir.

La presión de los intendentes del kicillofismo es, ahora mismo, máxima: exigen avanzar con fuere con el proyecto para recuperar las reelecciones indefinidas. Esa es la definición más importante en ese espacio de cara al juego en la provincia. Pero no pueden resolverla solos. Miran al radicalismo y lanzan dardos: “el camporismo ya dijo que vota en contra, así que no contamos con ellos”. Una forma de ensuciarle a “la orga” la convivencia con el que, a la postre, sigue siendo el poder territorial en PBA.

Hay dos dirigentes que intentan habitar el espacio entre el camporismo y el MDF, aunque hoy revisten en este último. Gabriel Katopodis y Julio Alak. El intendente de La Plata atravesó un momento de tensión con el Gobernador, pero esa alianza sigue firme. A la vez, se sacó una foto con Julián Álvarez, alcalde ultra cristinista de Lanús. Para los ansioso; falsa alarma, la movida no se coordinó con Máximo, que se enteró después. Alak busca construir con todos. Pero no sin dificultades: en su ciudad hizo fruncir ceños.

En el radicalismo, el plan que se impuso esta semana blanqueó una mayoría: adelantar las internas para el 7 de junio es la obra de Maximiliano Abad, Martín Lousteau-Maximiliano Pullaro y Gustavo Posse. El próximo paso será una lista de unidad (¿Daniel Salvador presidente?) para el partido, pero lo que importa es otra cosa: la pelea grande. ¿La UCR trabajará en soledad, hablará con el PRO residual, estará más o menos cerca de LLA? Lo que acaba de ocurrir marca un punto de inflexión en ese debate.

Una serie de títulos periodísticos instalaron la idea de que Sergio Massa podría sumarse a esta carrera. Pero en el FR sonríen: “estamos tratando de convencerlo de que llegó el momento de terminar con el silencio, pero para hablar del país”, resumen. ¿El diagnóstico detrás? Encuestas que marcan que cae el respaldo personal a Milei y que se rompió la expectativa de mejora económica. Pero p ara la provincia la ficha que mueven es otra: Sebastián Galmarini, su cuñado, que acaba de migrar del Banco al Congreso.

Fuente: Agencia DIB.

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