La vara está alta y el hincha exige. Entonces, no mira hacia atrás, no hace revisionismo del desastre. A fin de cuentas, Racing construyó su grandeza Barracas al Sud a bordo de hitos. Es el único heptacampeón del fútbol argentino y el primer equipo de nuestro país en ganar la Copa del Mundo. Abrazó la gloria a lo largo de su profusa historia, claro. Pero también supo besar la lona de la desgracia institucional y deportiva: el descenso en 1983, el alquiler de la cancha como depósito de papas, los presidentes detenidos y procesados por administración fraudulenta, la quiebra, el gerenciamiento y un título local en 35 años.
Racing tambalea: resultados flojos y clima caliente en Avellaneda
Tras una década de éxitos deportivos y crecimiento económico, Racing atraviesa un momento de incertidumbre y la gente explotó en la cancha.
De 2014 a la actualidad, la Academia volvió a la normalidad. En una auténtica década ganada, obtuvo 7 estrellas: el Torneo de Primera División 2014, la Superliga 2019, los Trofeo de Campeones de 2019 y 2022, la Supercopa Internacional 2022, la Sudamericana 2024 y la Recopa 2025. Sí, a la sombra del vecino que se autodenomina el Rey de Copas, Racing volvió al plano internacional tras la última conquista fronteras afuera, la Supercopa de 1988.
Crecimiento económico
Los éxitos del fútbol estuvieron acompañados por un crecimiento económico. Se vendieron jugadores por 100 millones de dólares, entre ellos Lautaro Martínez (figura del Inter y la Selección), Rodrigo De Paul (referente de Argentina campeón del mundo) y Juan Musso (arquero del Atlético Madrid), entre otros. De pagarle a los acreedores, la Academia pasó a recaudar en función de los ingresos que produjeron los pases al exterior.
Cuestionamientos a Diego Milito
Lo que se vivió el viernes, tras el empate con Barracas Central, fue muy parecido a aquellos días aciagos. La gente explotó contra “la Comisión, la Comisión” que conduce Diego Milito, partícipe de los títulos de 2014 y 2019 como jugador y presidente campeón de la Recopa el año pasado. La campaña actual está lejos del “salto de calidad” que pregonó el exdelantero durante su plataforma electoral. Y aunque hace un tiempo no brinda declaraciones ante la prensa, su pensamiento va más allá de la pelota. El objetivo es superador y tiene que ver con la infraestructura.
En marzo, sin ir más lejos, se inauguró un colegio para el que se invirtieron 1.500.000 dólares. Hace 10 días, se mostraron los avances en el predio de Ezeiza, que busca ser un complejo deportivo europeo, de acuerdo a la mirada del mandamás celeste y blanco. Las tierras se donaron durante la gestión de Víctor Blanco, y también se empezó a construir durante el mandato del empresario, pero el proyecto se reconfiguró. Hoy está terminado en un 60% y esperan tenerlo listo para fin de año. El masterplan incluye la modernización del estadio para lo que se necesitarán 60 millones de dólares de financiamiento externo.
En paralelo, el plantel se debilitó. Hubo aciertos, como el caso de Ezequiel Cannavo que llegó desde Defensa y Justicia, y errores. Matko Miljevic y Tomás Conechny están en el debe. Marcos Rojo, el “hijo de p...” que necesitaba Gustavo Costas a decir suyo, trajo más dolores de cabeza que soluciones. Para colmo, se rompieron los ligamentos Elías Torres y Valentín Carboni, dos apuestas. Se fueron Juan Nardoni y Agustín Almendra, se debilitó el mediocampo y Santiago Sosa, el capitán, reclama una actualización del contrato.
Dos puntos de 12
Con 2 puntos de los últimos 12 en juego en el campeonato -dos derrotas en los clásicos con Independiente incluida- más la caída contra Botafogo de local, la crisis del fútbol se hace difícil de digerir. El miércoles, la Academia jugará contra Caracas FC por la Sudamericana, pero asoma difícil la clasificación a los playoffs. Todo depende del partido con Huracán, pero el enemigo de Racing es el propio Racing.
En este contexto, hubo errores no forzados que alimentaron la debacle. El penal picado por Maravilla Martínez contra el Rojo, la falla de Rojo -y luego su expulsión- ante River, los horrores defensivos frente a los brasileños, la actitud con Aldosivi y la roja de Toto Fernández a los 4 minutos del partido contra Barracas Central. El equipo pasó de ser el más contundente y el de la valla menos vencida en 2025 a sufrir una anemia goleadora que afecta a su artillero y sufrir impactos en su arco casi todos los partidos.
¿Qué responsabilidad le cabe a Costas? El técnico tiene espalda. Es un emblema del club. Fue mascota del equipo de José, campeón como jugador en 1988 y como desde el banco en 2024 y 2025. Nadie lo va a insultar, muy a pesar de que los reproches empiezan a multiplicarse en las redes sociales. No era el preferido de Milito cuando ganó las elecciones, pero decidió sostenerlo y le acaba de renovar el contrato hasta el final de su mandato. Ergo, no piensa despedirlo, muy a pesar de los últimos resultados.
Racing con problemas de funcionamiento
Hay un problema en el funcionamiento, claro. Racing se expone defensivamente y ataca mucho, pero resuelve poco. Costas dijo que están “más vivos que nunca”. A excepción del choque con Aldosivi, su equipo no mereció perder contra Independiente, River ni Botafogo y sacó adelante un partido bravo contra Barracas Central porque jugó con un hombre menos durante el 90% del encuentro. ¿Le alcanzará para dar vuelta la historia?
La interna política agita el mal momento. Blanco se muestra en la cancha, no tira bombas mediáticas, pero a su alrededor hay otros ex dirigentes que disparan. Roberto Torres fue contundente en redes sociales y Adrián Fernández se sumó a los hinchas que gritaban contra “la Comisión”. El domingo, dos miembros de la actual conducción de Racing se expresaron en X. Leandro Rodríguez Hevia y Diego Bartalotta destacaron algunas cuestiones. También, pidieron “unidad”.
Tal cual expresa Costas, con el espíritu del Martín Fierro, Racing necesita cerrar filas, muy a pesar de las diferencias. Y los hinchas, tener algo de paciencia. O los devorarán los de afuera.
Fuente: Agencia DIB