lunes 20 de julio de 2026
19 de julio de 2026 - 22:42

El último capítulo de una leyenda: Messi se despidió de los Mundiales entre lágrimas

Lionel Messi cerró su recorrido en las Copas del Mundo con una imagen cargada de emoción. Tras la derrota de Argentina ante España en la final del Mundial 2026, el capitán rompió en llanto frente a los hinchas.

Las lágrimas fluyen apenas se acerca a la tribuna, con la medalla de plata colgada en su cuello. Hasta entonces, había tragado saliva. Pero no pudo contenerse. Rompió en llanto, de frente a la gente, de espaldas a España, que recibía las felicitaciones y levantaba la copa dorada que el “10” supo ganar en Qatar.

Lionel Messi se despedía en silencio, con los ojos enjugados y acompañado por sus escuderos, aquellos que lo secundaron en tantas tardes y noches de gloria. No pudo ser ante el rival más poderoso, justo a una década de la caída ante Chile en ese mismo estadio, el MetLife de Nueva Jersey.

¿Quién hubiera pensado aquel 19 de julio de 2016, tras la tercera final perdida y el anuncio de su renuncia a la Selección, que diez años después tendría el reconocimiento de todo el país? Porque a lo largo y ancho de este mundo ya había despertado admiración y reverencias, pero en su propia tierra, “la de Diego y los pibes de Malvinas” como dice la canción, no lograba encontrar el carácter de indiscutible. La eterna comparación con Maradona lo interpelaba cada vez que se calzaba la celeste y blanca con el escudo de la AFA.

Hasta que rompió la pared en la Copa América de 2019, cuando perdió la semifinal con Brasil pero se corporizó en la voz de la bronca. Criticó a la Conmebol por un bochornoso arbitraje y terminó expulsado en el partido del tercer puesto con Chile, su verdugo en las competencias continentales de 2015 y 2016. Mostró la ebullición en la sangre, un rasgo que caracterizaba a Diego.

Los festejos con la Selección

Y llegaron los títulos: la Copa América 2021, la Finalissima 2022 y el Mundial de Qatar 2022. “No es normal lo que estamos logrando”, dijo Messi tras la victoria con Inglaterra, ese partido que genera emociones entre los argentinos producto de la rivalidad deportiva y la absurda guerra de 1982. Claro que no es normal. Messi fue protagonista de los mejores momentos de la historia del fútbol argentino en la última década, incluso superior a la gesta de la Selección de Maradona y Carlos Salvador Bilardo, con 1986 y 1990 a la cabeza.

Messi se puso el equipo al hombro. Marcó ocho goles y tuvo influencia en todos los partidos que ganó Argentina en este Mundial al que llegaba con el último aliento: Argelia, Austria, Jordania, Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra. No pudo terminar como el goleador del torneo porque Kylian Mbappé, muy a pesar de la derrota con los británicos y un cuarto puesto con sabor a poco, se despachó con un doblete. Se llevará la Bota de Oro y la cucarda ostentaba el alemán Miroslav Klose y hasta el sábado, el propio Leo. Con 22 gritos es el máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo.

Al límite de lo físico

Messi no tuvo una buena final, está claro. Evidentemente, llegaba al límite desde lo físico, con un gran desgaste emocional. El equipo no le generó posibilidades en un contexto difícil ante un rival que se hizo fuerte en la tenencia y que manejó la pelota todo el partido. Dañó poquito en el primer tiempo, pero fue superior en el global. La expulsión de Enzo Fernández lo dejó con un hombre menos, hubo tres lesionados que obligaron a quemar cambios (Lisandro Martínez, Cuti Romero y Gonzalo Montiel) y Dibu atajó todo lo que pudo hasta que llegó el gol de Ferrán Torres en el primer minuto del segundo tiempo suplementario.

El llanto de Messi nos devuelve a los 90, a aquella tarde en Roma, cuando Diego lloraba por la caída ante los alemanes con el penal de Andreas Brehme. Y porque hasta aquí se llegó sufriendo, con angustia. No fue a través de la definición por penales pero sí con incertidumbre.

Messi no tiene nada para reprocharse. Él mismo lo había dicho en un mensaje de Instagram, 24 horas antes del partido. “Lo más lindo de todos estos años nunca fueron solamente los títulos, sino todo el camino. Compartir el día a día con este grupo, competir juntos, levantarnos en los momentos difíciles y disfrutar cada paso. Gracias a cada uno de mis compañeros, al cuerpo técnico y a todas las personas que trabajan todos los días para que esta Selección siga siendo una familia. Pase lo que pase mañana, este grupo ya escribió una historia que nunca vamos a olvidar y que nadie podrá borrar. Vamos Argentina”.

Vaya si escribió una historia inolvidable este grupo y, sobre todo, Messi. A lo largo de seis Mundiales, de siempre intentarlo, terminó siendo un intocable. Porque dio todo hasta los 39 años. Más no se le puede pedir. Tal vez, que nos deje extrañarlo.

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