Pardo nunca fue fundado. Creció, como tantos otros pueblos de la provincia, alrededor de la estación del Ferrocarril del Sud, en el tramo que unía Altamirano con Las Flores. Por eso “festeja” su cumpleaños el aniversario de la llegada del primer tren, el 1° de abril de 1876.
Pardo, el pueblo turístico de Las Flores que inspiró a Bioy y Borges
A 220 kilómetros del AMBA, Pardo -en el centro-este bonaerense- tuvo como residentes ilustres a Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges.
Un pueblo turístico con letra propia
La Estación Pardo fue bautizada así en homenaje a Lino Pardo, un vecino y hacendado de la zona que en la segunda mitad del siglo XIX, donó tierras de su propiedad para que pasaran las vías y se construyera la parada ferroviaria.
Sin embargo, el pueblo se hizo más famoso por la familia que compró unos campos a don Lino, los de la Estancia Rincón Viejo, años antes de la llegada del tren. Juan Bautista Bioy se puso al frente del predio que, en su mayor esplendor -cuando la administraba Adolfo Bioy Domecq, el padre del autor de “La invención de Morel”, escrito precisamente en Pardo en 1940- llegó a tener más de 3.500 hectáreas.
Para Adolfito (1914-1999), Pardo era “uno de los lugares más bellos del mundo”. Allí pasó gran parte de su juventud y donde se recluyó en los años 30 junto a su gran amigo Jorge Luis Borges (1899-1986) y su futura esposa, Silvina Ocampo (1903-1993).
En Rincón Viejo, a menos de dos kilómetros de la estación, hacia 1937 se propusieron recuperar inspiración… y también juntar unos pesos. Se dedicaron a escribir a cuatro manos el famoso folleto publicitario de La Martona, la gran empresa láctea propiedad de un tío de Bioy, Vicente Casares: "La leche cuajada de La Martona. Estudio dietético sobre las leches ácidas. Folleto con recetas", se titulaba el trabajo de unas 20 páginas y estaba pensado como una estrategia publicitaria para convencer a los argentinos de los años 30 de que consumir ese lácteo (un antepasado directo del yogur) era la clave definitiva para la salud y la longevidad.
Cuentos a cuatro manos
Esa experiencia fue la precuela de las obras de Honorio Bustos Domecq, un seudónimo que no surgió al azar. Era la combinación de apellidos de antepasados: Manuel Justo Bustos, un tatarabuelo cordobés por parte de la madre de Jorge Luis, Leonor Acevedo Suárez; y Marta Domecq, la bisabuela de Adolfo por vía paterna. Y Honorio, porque les pareció dignamente pomposo. En 1942, Bustos Domecq publicó “Seis problemas para don Isidro Parodi”.
Dos años antes de este genial libro de cuentos policiales y tras siete años de noviazgo, Bioy y Silvina se casaron. La fiesta fue en Rincón Viejo, por supuesto. y Jorge Luis fue el padrino, por supuesto.
El recuerdo de Bioy, siempre presente
Hoy Pardo atesora el legado de Adolfo Bioy Casares como su mayor orgullo cultural y el eje de su identidad turística. Caminar por sus calles es encontrarse constantemente con la huella de "Adolfito".
Museo y Biblioteca Adolfo Bioy Casares
Es el corazón del recuerdo literario. Se encuentra en el histórico edificio de la Estación de Tren a la que el escritor llegaba desde Buenos Aires. Hay fotos originales, cartas, primeras ediciones de sus libros y objetos personales vinculados a sus estadías en la estancia Rincón Viejo. Con Silvina y Jorge Luis, claro.
Centro Comunitario y Cultural Lo de Bioy
Está frente a la plaza principal. Es el lugar para talleres, exposiciones y actividades artísticas, manteniendo el nombre de Bioy ligado a la vida cotidiana.
Paseo Turístico y los Carteles Celestiales
El pueblo diseñó un circuito autoguiado que señaliza los lugares que frecuentaba el autor.
Hotel de Campo Casa Bioy
Aprovechando la mística del lugar, el antiguo remozado hotel de campo de Pardo (muy conocido por sus proyectos de turismo ecológico y sustentable) suele evocar la estética y el espíritu de descanso que buscaba el escritor en sus años de juventud.
Estancia Rincón Viejo
Aunque el histórico casco de la estancia no está abierto al público, desde el camino rural se puede contemplar el entorno de árboles centenarios y las galerías donde el trío literario pasaba los veranos.
No todo es Bioy en Pardo
El pueblo está pensado para caminatas lentas, paseos en bicicleta y tardes de mate bajo la sombra. Tal vez es por eso que se transformó en pionero en Turismo Sustentable y Eco-Pueblo. Cuenta con el proyecto Yatay, un espacio dedicado al desarrollo sustentable y la permacultura.
Muchos de sus nuevos emprendimientos turísticos y de alojamiento (como las cabañas del lugar) aplican criterios de bioconstrucción, energía solar, separación de residuos y respeto absoluto por la biodiversidad nativa.
Y como en la mayoría de los Pueblos Turísticos también cuenta con tradición e historia.
- El Almacén de Ramos Generales Lo de Lámaro: Un viaje en el tiempo para probar picadas con embutidos locales.
- La Capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro: Una pequeña e íntima estructura neogótica.
- Hotelería de campo y gastronomía: En los últimos años, pequeñas estancias y casas de campo abrieron sus puertas para ofrecer almuerzos tradicionales (asado criollo, empanadas cortadas a cuchillo) y días de campo.
- La Fiesta del Lechón de Campo (en noviembre).
Cómo llegar
Se encuentra ubicado a 223 kilómetros del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Se puede llegar por RN N°3 hasta el acceso a Pardo, por 2,5 kilómetros de asfalto.
Fuente: Agencia DIB