No fue una fundación con cintas y discursos de etiqueta, aquella del jueves 30 de marzo de 1876. A 500 kilómetros de Buenos Aires y a orilla de la Laguna del Monte fue más una operación militar de despliegue rápido que terminó en el nacimiento de Santa María de Guaminí, palabra que en lengua originaria significa “monte del agua”.
Guaminí cumple sus primeros 150 años: cómo fue su fundación
A unos 500 kilómetros del AMBA, este 30 de marzo Guaminí celebra un siglo y medio de vida. Un día de fiesta para los 3.200 orgullosos habitantes de la ciudad fundada por el Teniente Coronel Marcelino Freyre.
Tiempos de malones y fortines
Entonces la provincia de Buenos Aires no terminaba en el límite que conocemos hoy. El dominio efectivo del Estado nacional llegaba apenas hasta una línea de fortines. Precisamente en 1876 el ministro Adolfo Alsina inició la construcción de una inmensa fosa de 3 metros de ancho por 2 de profundidad, que pretendía recorrer 600 km desde Italó (Córdoba) hasta Nueva Roma (cerca de Bahía Blanca) para contener a los malones. La famosa Zanja de Alsina. Y Guaminí fue uno de los cinco pueblos-fortines clave fundados sobre esa línea.
El ferrocarril recién estaba extendiendo sus brazos. El del Sud llegaba apenas hasta Las Flores o Dolores. Para arribar a Guaminí en 1876, el viaje se hacía a caballo o en galeras y podía durar días bajo el peligro de ataques o el clima. Por suerte, el telégrafo empezaba a unir los fortines, permitiendo que las noticias militares llegaran más rápido a Buenos Aires. La estación de Guaminí recién se inauguraría en 1899.
El día (y la noche) de la fundación
Volvamos al 30 de marzo de 1876. El Teniente Coronel Marcelino Freyre lideraba una columna de soldados del Regimiento 2 de Caballería. Venían marchando desde el fuerte San Carlos (hoy Bolívar). No eran sólo militares; los seguían carros con suministros, caballos de repuesto y los primeros civiles (comerciantes de ramos generales y familias de soldados).
Al divisar la Laguna del Monte -un espejo de agua de unos 100 kilómetros cuadrados-, Freyre comprendió que la ubicación era perfecta: el agua servía de defensa natural por un flanco y proveía el recurso vital para hombres y animales.
Lo primero que se hacía al llegar a un punto de fundación en la pampa era elevar la vista. De inmediato se construyó un mangrullo, esa torre de madera (generalmente de troncos de ñandubay o sauce) de unos 10 o 12 metros. Un soldado subía con un catalejo para vigilar los 360 grados del horizonte. El humo en el horizonte o una polvareda lejana podían significar el aviso de un malón de las tribus de Pincén.
Una ciudad dibujada a punta de espada
Freyre no esperó a los agrimensores oficiales. Con la ayuda de sus oficiales, trazó la Plaza de Armas (que hoy es la plaza principal). Alrededor de ella se delimitaron los espacios para la Comandancia (un rancho de adobe más sólido), los cuarteles (hileras de ranchos de paja y barro para la tropa) y el Hospital de Sangre (para los primeros auxilios).
La noche del 30 de marzo de 1876 se encendieron fogones, se carneó alguna vaca y se tomó mate. Los soldados dormían con el arma al lado. No había muros, solo una pequeña empalizada de palos a pique y el foso que empezaba a cavarse. Guaminí era, esa noche, un punto de luz minúsculo en una inmensidad oscura y desconocida.
"Monte en el agua"
Se dice que Freyre eligió el nombre Guaminí respetando la denominación indígena, algo no tan común en la época, como un reconocimiento a la importancia geográfica del lugar. "Guaminí" proviene del mapudungun -lengua mapuche- y la interpretación más aceptada es "Isla de tierra" o "Monte en el agua", debido a la isla que se encuentra en el centro de la laguna. Era un lugar de refugio, caza y pastoreo para los pueblos originarios.
Hace 150 años, el nombre "Guaminí" quedó sellado en el primer parte militar enviado por chasqui (el mensajero a caballo) hacia Buenos Aires el viernes 31 de marzo. Se empezaba a escribir la historia.
Fuente: Agencia DIB