Inundaciones: por qué es importante conocer los riesgos de la leptospirosis
La leptospirosis es una enfermedad zoonótica de potencial epidémico, que aparece principalmente después de lluvias fuertes, y afecta tanto a animales como a seres humanos.
Fenómenos climáticos como lluvias copiosas e inundaciones aumentan el riesgo de la transmisión de leptospirosis.
Más de 30 distritos bonaerenses que se vieron afectados por el temporal y las inundaciones ocurridas la semana pasada se recuperan lentamente, en la medida que drena el agua y las personas evacuadas pueden regresar a sus hogares.
En estos casos, luego del fenómeno climático, es fundamental conocer los riesgos que genera el contacto con el agua contaminada. Uno de ellos, muy común, es la proliferación de infecciones por leptospirosis.
Según describe la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leptospirosis es una enfermedad zoonótica de potencial epidémico, que aparece principalmente después de lluvias fuertes, y es causada por una bacteria llamada leptospira.
Esta bacteria, cuyo nombre científico es Leptospira interrogans, es patogénica, es decir, enferma a los seres humanos y a los animales, y presenta más de 200 variedades serológicas o serovariedades.
Los seres humanos generalmente adquieren la leptospirosis por contacto directo con la orina de animales infectados – roedores o perros – o con un ambiente contaminado por orina. La transmisión de humano a humano ocurre muy raramente.
Algunos de los síntomas de esta enfermedad pueden confundirse con los cuadros que generan otras infecciones, ya que son fiebre alta, dolor de cabeza, sangrado, dolor muscular, escalofríos, enrojecimiento de los ojos y vómitos. Por eso, ante cualquier signo de alarma, se recomienda la consulta médica.
Además, sin tratamiento, la leptospirosis puede causar daños en el riñón y el hígado, o incluso la muerte. Luego de la evaluación médica, puede indicarse como quimioprofilaxis un tratamiento con un medicamento, la doxiciclina, sobre todo en caso de riesgo constante de contacto con la infección. No obstante, debe estar prescripta por profesionales de la salud.
Prevención en las personas
Las especies más involucradas son los roedores y los animales domésticos,especialmente el perro, el ganado bovino y el porcino.
Se debe estimular la reducción del riesgo de contacto con los roedores, su orina o excrementos.
Fortalecer la higiene en el hogar, combatir roedores en domicilios y alrededores, y tapar los orificios de las viviendas por donde puedan ingresar estos animales.
Es importante aplicar medidas de eliminación como cebos y trampas en los lugares de riesgo, controlándolos y renovándolos periódicamente.
En las áreas cercanas al domicilio se debe evitar proveer de refugio a roedores, manteniendo los alrededores ordenados, removiendo escombros y basura, y manteniendo cortos los pastos y arbustos.
Mantener los residuos en recipientes cerrados de preferencia lejos del suelo hasta su destino final, para evitar que sean fuente de alimento para roedores y cerdos.
Almacenar los alimentos en lugares secos y frescos, dentro de frascos, envases de plástico o lata con tapa a más de 50 cm del suelo (no usar bolsas para guardarlos ya que los roedores las rompen fácilmente). Vigilar periódicamente que estén libres de excremento de roedores o señales que indiquen la presencia de los mismos.
La limpieza de espacios abiertos para evitar proveer es refugio a roedores es fundamental.
Prevención en animales
Un aspecto clave será proteger a los perros y a los animales de interés económico (cerdos, bovinos y equinos) mediante la inmunización. Aunque la vacunación no es obligatoria, se recomienda en zonas endémicas y/o inundables.
La vacunación de los caninos se debe realizar cada 6 meses, ya que la infección en los perros constituye un riesgo potencial de transmisión al humano si hay contacto con orina de perros infectados o sangre de perros enfermos.
Impedir el acceso de ratas y ratones, y construir reservorios de agua, establos, patios y corrales a prueba de roedores.
Limpiar, desinfectar y aislar con cercos, los lugares destinados para la crianza del ganado.
Evitar tocar animales enfermos o muertos, fetos, placentas, órganos (riñones, vejigas) con las manos sin protección y evitar asistir sin guantes a los animales cuando están pariendo.
En caso de identificación de animales domésticos infectados, separarlos de los demás.