La Plata, feb 24 (Por José Giménez, de la redacción de DIB).-
La matrícula de estudiantes de escuelas en la provincia de Buenos Aires cayó un
3,6% en 14 años, mientras que el plantel docente se incrementó un 1,7% en el
mismo período. Los datos, publicados por la Universidad de Belgrano, generan
controversias entre especialistas en la materia.
Polémica abierta: menos chicos y más docentes en las escuelas bonaerenses
Según el Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA)
de esa universidad, en la provincia la matrícula de estudiantes pasó de
1.128.173 en 2003 a 1.086.665 en 2017; es decir, un 3,67% menos. En el mismo
período, los cargos docentes pasaron de 66.125 a 67.255, un 1,7% más.
Los números bonaerenses se encuentran, de acuerdo al CEA, en
“un mayor equilibrio” respecto a lo que ocurre en gran parte del país. Es que a
nivel nacional la relación es mucho más pronunciada: la matrícula cayó 6,3% en
el período analizado, mientras que el plantel de maestros se incrementó un
19,4%. Desde otra perspectiva, esto significa que mientras en 2003 había 15,6
alumnos por docente, en 2017 la relación se redujo a 12,2.
En la provincia, no obstante, hay enormes diferencias. En el
Conurbano bonaerense la matrícula cayó un 9% (62 mil estudiantes menos),
mientras que el plantel docente se mantuvo estable (solo bajó en 117 cargos).
En el interior provincial, por el contrario, la matrícula
escolar aumentó 4,9% (sumó 21 mil estudiantes en el período estudiado),
mientras que el número de cargos docentes se incrementaron casi en la misma
proporción: 4,5%.
Pese a este panorama, en el Conurbano existe una mayor cantidad
de alumnos por docentes: hay 17 estudiantes por cada cargo. En el interior, en
tanto, esa relación baja a 14,8. El total provincial es de 16,1, bastante más
alto que el promedio nacional (12,2).
Diferencias
El trabajo, elaborado por Francisco Boero, licenciado en
Economía e investigador del CEA, indica que entre 2003 y 2017, 18 provincias
presentaron una disminución en la cantidad de alumnos en el nivel primario
estatal al mismo tiempo que aumentaban los cargos docentes. Apenas 8 distritos
presentaron un aumento en la cantidad de estudiantes, de los cuales únicamente
se destaca la provincia de Santa Cruz, con un alza del 41%, mientras que los
restantes no superan el 8%.
En cuanto a la cantidad total de cargos docentes, todos los
distritos presentaron aumentos: en 18 de ellos superiores a la media nacional
del 19,4%.
En los casos de Tierra del Fuego, Salta, Santa Cruz, La
Rioja, Santiago del Estero y Catamarca, el incremento de los cargos docentes
resultó por encima del doble de la media nacional, triplicándolos en las tres
primeras provincias. Por ejemplo, Salta aumentó su plantel docente un 59%,
mientras la cantidad de alumnos en las escuelas primarias estatales se mantenía
estable.
El informe también señala que “Argentina registra una
relación entre alumnos y cargos docentes notablemente inferior a la del resto
de los países latinoamericanos, con la excepción de Cuba. Algo similar ocurre
cuando la comparación se realiza con naciones industrializadas con mejores
niveles educativos que los nuestros”.
Por ejemplo, mientras en la Argentina hay un promedio de 12
alumnos por cargo docente en el nivel primario estatal, en otros países el
número es superior: Australia, Japón, Holanda y Corea la relación es de 17
alumnos por cargo docente, mientras que en Rusia, Reino Unido y Francia el
promedio es de 20, en Brasil y Chile es de 21, en Colombia de 24 y en México de
27.
Contrastes
Alieto Guadani, director del CEA, sostuvo en base a estos
resultados que “indican que el aumento meramente cuantitativo del plantel
docente no es suficiente para mejorar el sistema educativo, ya que también es
esencial fortalecer la capacitación académica y profesional de los nuevos
docentes que se incorporan año tras año”.
Sin embargo, algunas voces relativizan el informe del CEA,
al considerar que, pese a la veracidad de los números, el enfoque resulta parcial,
ya que no tiene en cuenta algunas variables que contextualizan las cifras.
En primer lugar, fuentes oficiales pusieron en duda la
comparación, al sostener en durante los años reseñados hubo cambios
metodológicos en la medición de estas variables. “Antes no se sabía ni cuántas
escuelas había”, consideraron.
Flavio Buccino, especialista en gestión educativa, no
obstante, descartó esta explicación, al señalar que se trata de datos que no
pueden variar pese a los cambios metodológicos. Pero pese a ello puso sus
reparos en el estudio, al considerar, en diálogo con DIB, que no todo lo que se
considera como “cargo docente” está frente al alumnado.
En esa categoría se incluyen a los directivos, por caso, o a
docentes de materias especiales (educación física, música, artística) que solo
ocupan tiempo parcial con varios grupos. También aparecen los equipos
pedagógicos, incorporados en la última década, que no están técnicamente “al
frente” del aula.
El especialista pide prestar atención a las normas de empleo
público de cada provincia. Por caso, la Ciudad de Buenos Aires cuenta como
cargo docente a personal técnico o administrativo contratado por el Ministerio
de Educación. “En estos como en muchos otros casos no estarán nunca frente a
alumnos y son considerados como “docentes del sistema” tanto para el
marco laboral, como para la forma y por el tipo de contratación. Parece loco
pero así es”, reflexionó.
En base a esto, consideró que “tomando sólo estos dos
elementos de análisis de los datos entonces ese número final de 12 alumnos por
docente en el caso argentino podría sufrir variaciones. Es probable que estemos
aún por encima del que se da como óptimo para otros países con los que se
compara”.
Otra arista a revisar es la caída de la matrícula en el
nivel primario. Según un estudio de Argentinos por la Educación, el fenómeno no
es necesariamente negativo en todos los aspectos: una parte de la caída se debe
a la caída de la población de entre 6 y 11 años. En segundo lugar, este trabajo
señala que otro factor que explica la baja de la matrícula es la mejora en los
niveles de promoción: hay menos nivel de repitencia y, por tanto, de sobreedad.
“A contramano de lo que podría pensarse, la caída de la matrícula en primaria
no es una mala noticia”, cierra el informe. (DIB) JG