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21 de octubre de 2018 - 16:08

Panorama político: Cambiemos se desordena, pero el peronismo no se une

La Plata, oct 21 (Por Andrés Lavaselli, de la Agencia DIB).-
Justo cuando la difusión del récord de inflación terminó de confirmar que se
ingresó ya en lo más profundo de la crisis económica, el oficialismo dio esta
semana muestras de cierto desorden evidente en su dispositivo político, que
tiene a la provincia de Buenos Aires como uno de sus escenarios principales. Se
trata de un resquebrajamiento que por ahora resulta atenuado por la persistente
incapacidad que, en el mismo momento, volvió a exhibir el peronismo para
avanzar en algún esquema de unificación, aunque la Iglesia parezca por momento
tender puentes para que esa atomización sea superada.

Dos escenas ocurridas el viernes, en simultáneo, sirven para
graficar el estado de debate interno que existe hoy en Cambiemos. Mientras en
Vicente López, Jorge Macri y un grupo de otros tres alcaldes -Julio Garro,
Ramiro Tagliaferro y Diego Valenzuela- relanzaron la idea de eliminar las PASO
para quitarle una herramienta de unificación al peronismo, el radicalismo,
reunido en un hotel del centro porteño, advirtió al presidente Mauricio Macri
que podría utilizar esa herramienta electoral para competir con una fórmula
propia, que exprese más cabalmente la mirada de la clase media, en una eventual
interna oficialista el año próximo.

¿En qué quedamos, internas sí o no? Los radicales
bonaerenses, que tienen acordada la candidatura a la reelección de Daniel
Salvador y sobre esa base ordenado el escenario, saben que si se concretara el
desafío a Macri ese esquema se desmoronaría. Por eso callan en público y gritan
en privado que solo se trata de una movida de la primera plana partidaria
nacional para que las comandancias del interior sean más tenidas en cuenta. Por
su parte, el entorno de María Eugenia Vidal frunce el ceño ante la iniciativa
del primo del presidente, a la que atribuyen escasas chances de prosperar. 

Pero lo significativo es la dispersión de las respuestas
políticas a la crisis que se manejan en Cambiemos. Toda una marca de la
coyuntura. Porque, además, a esas dos discusiones hay que sumar los mensajes
públicos entre Nación y Provincia en torno a los $19 mil millones
suplementarios que pide Vidal para 2019. Aunque allí, al debate natural entre
dos administraciones hay que añadir cierta exageración voluntaria de las
desavenencias que es parte del juego para que el peronismo dé el ok al
presupuesto nacional. Las muestras de alineamiento de Vidal con Macri (no con
Marcos Peña) en Idea dan pistas sobre eso.

Respecto de ese punto, la gobernadora sabe que no habrá
certezas públicas hasta que Macri tenga su presupuesto. Mientras, desde su
entorno llegan señales sobre la discusión de la pauta de gastos bonaerense,
aunque a cuentagotas. Uno de ellas endulzó los oídos de los alcaldes que se
reunieron en Vicente López: les dijeron que la provincia absorberá los
subsidios a los transportes locales, tal como había trascendido tiempo atrás.
No es un dato menor: sin esa medida, los intendentes deberían dejar subir el
precio de los boletos a niveles estratosféricos o asumir un impacto que podría
ser desbastador para muchos tesoros municipales.

 

Foco bonaerense

El foco en ese tipo de cuestiones es funcional a la
estrategia que definió Vidal para transitar este tiempo político: centrarse en
la agenda bonaerense, lo más lejos posible de un eseanario nacional que por
ahora solo es fuente de malas noticias. 
Sobre todo, porque en las últimas horas eso le permitió referirse a la
lucha contra la corrupción, uno de los núcleos de su discurso político. Lo hizo
a raíz del pedido de detención de Pablo Moyano y de la solicitud para elevar a
juicio la investigación contra Daniel Scioli. Por diferentes motivos, en ambos
casos la gobernadora atribuyó méritos al procurador Julio Conte Grand, quien
libra una sorda batalla contra el presidente de Boca, Daniel Angelici. Esa es
otra grieta interna en el oficialismo.

En relación con el primero de esos episodios se produjo otro
dato significativo para Vidal: la reunión que aceptó mantener el obispo de
Lomas de Zamora y titular de la Pastoral Social, Jorge Lugones, con Hugo Moyano
un día después de que su hijo Pablo zafara de ser detenido gracias a una
decisión del juez Luis Carzoglio que desató la ira de Conte Grand. Políticamente
tan expresiva como esa fue la reunión que, minutos después, mantuvo Lugones con
legisladores kirchneristas de la provincia, encabezados por  Teresa García y Florencia Saintout, las dos
jefas de bloque de Unidad Ciudadana.

Tres días más tarde, frente a la Basílica de Luján, se
dieron cita la plana mayor del moyanismo y los gremios del Frente Sindical para
la Movimiento Nacional (FreSiMoNa), junto a buena parte del peronismo que
orbita en torno al kirchnerismo, para participar de la “Misa Ecuménica por Pan,
Paz y Trabajo” que ofició el obispo Agustín Radrizzani. Se trató de un
auditorio muy similar al que había concurrido, dos semanas antes, a una
celebración que organizó el arzobispo de La Plata, Víctor Fernández -como
Lugones, ubicado en su puesto por Francisco-, solo que esta vez hubo, además de
presencia sindical, plana mayor partidaria.

Tras el encuentro de Lugones con los legisladores
peronistas, la Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado en el que
señaló que allí “los Diputados y Senadores manifestaron su alegría por el rol
del Papa Francisco en este tiempo”. Visto a la luz de la sucesión de encuentros
de la Iglesia con referentes opositores, el pasaje actualiza un interrogante
central para Vidal: ¿hasta qué punto el juego político que expresa Lugones está
respaldado por Roma?

 

(Des) uniones

El temor en Cambiemos es que la Iglesia, en su intento de
poner el foco en la situación de los sectores más afectados por la crisis,
termine catalizando acercamientos en el peronismo. Pero la dispersión de las
celebraciones por el 17 de octubre ?tres importantes y una miríada de actos
menores- parece haber dejado en claro que por ahora eso está lejos de ocurrir.
La provincia es el centro de esa imposibilidad de acuerdo, porque Cristina
Kirchner tiene aquí la base del respaldo que la mantiene como la opositora con
mejor intención de voto, lo que a su vez hace que siga  viva su postulación, mientras que el
peronismo no K, al carecer de sustento real en este territorio, se diluye como
alternativa nacional.

Sergio Massa, que resiste presiones para suplir ese déficit
compitiendo a gobernador, podría mientras tanto experimentar una peligrosa
sangría si Felipe Solá concreta la amenaza de alejarse. Esa fuga, si llegara a
concretarse, supondría la salida de Facundo Moyano y, algunos advierten,
también de Daniel Arroyo, el dirigente que el tigrense impulsaba como
postulante en la provincia, como una forma de dar una señal que él nunca
resignará su plan nacional. Arroyo, por lo pronto, afirma que no votará el
presupuesto,  la excusa que podría poner
Solá para pegar el portazo. (DIB) AL

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