La Plata, oct 28 (Por Andrés Lavaselli, de la agencia DIB).-
La falta de certezas sobre el nivel de financiamiento nacional que recibirá el
Tesoro de la provincia de Buenos Aires para 2019 inquieta a la Gobernadora
María Eugenia Vidal, que parece no terminar de confiar en que lleguen a buen
puerto las “comprensivas” negociaciones abiertas hace casi dos meses con el
gobierno de Mauricio Macri para que le devuelva parte de los $ 20 mil millones
que la disparada del dólar y la inflación le licuaron al Fondo del Conurbano.
Ese es el motivo central detrás del nuevo pico de tensión entre ambas
administraciones, un episodio que además dejó entrever suspicacias electorales
y ciertas grietas en el equipo bonaerense.
Panorama: el ajuste, origen de dudas, tensiones y suspicacias en Cambiemos
Una victoria política de Cambiemos, la aprobación del
presupuesto nacional en Diputados, explica parte de lo que ocurre entre Macri y
Vidal, o entre sus administraciones. Es que después de largas semanas de
tironeos y especulaciones, con la votación en la Cámara Baja quedó precisado el
monto exacto de ajuste que, entre pérdidas de ingresos y transferencia de
subsidios, deberá ser absorbido por la provincia: $ 40.700 millones. Se compone
de $ 25 mil millones de subsidios a los transportes, $ 8 mil millones para
sostener la tarifa social de la electricidad, $ 700 millones que corresponden a
la de agua potable y $ 7.000 millones que ya no ingresarán a las arcas
bonaerenses por la caída del llamado Fondo Sojero.
Ese no es, sin embargo, el número más relevante. Son otras
dos las cifras las trascendentales para el futuro de la gobernadora. Por un
lado, los $ 28 millones que constituyen el neto de juste que deberá asumir la
provincia en 2019, ya que a los $ 40.700 hay que restarle unos $ 12 mil
millones de recaudación impositiva suplementaria, que llegarán a partir de
cambios introducidos en el Presupuesto, básicamente en Ganancias y Bienes
Personales. Esas modificaciones hasta el martes pasado no estaban confirmadas.
El otro número clave son los $ 20 mil millones perdidos por haber calculado, en
noviembre de 2017, una actualización del Fondo con una inflación de 10% para
este año y 5% para el próximo.
Sobre esa base ya definida por el Congreso y la suposición
verosímil de que el tratamiento del Presupuesto en el Senado no cambiará nada
esencial, en el equipo económico provincial hacen una cuenta muy expresiva: si
Nación no compensa la pérdida que asestó al Fondo la inflación, el déficit
provincial del año que viene podría duplicarse hasta alcanzar los $ 56 mil
millones. La cifra sirve para comprender la zozobra de Vidal, que prevé enviar
su propio presupuesto a la Legislatura
dentro de exactamente una semana. Es que con ese nivel de déficit para
financiar en un año en el cual el endeudamiento externo por fuera de organismos
seguirá complicado por el nivel de tasas,
la cosa se puede poner difícil.
En el equipo de Vidal argumentan, en ese marco, que el
Presupuesto obliga solo a PBA y a CABA
absorber déficit nacional, mientras que para el resto de las provincias
tiene, en ese punto, efecto “prácticamente neutro”. Sin embargo, datos
nacionales indican que, a septiembre de este año, Buenos Aires marchaba al
frente del ranking de aumento de transferencias nacionales incluyendo coparticipación,
leyes especiales, y compensaciones, con una suba real ???deflactando inflación-
del 6,4%. Por debajo solo quedó la Ciudad Autónoma, con 2,4%. El resto de los
distritos tiene números negativos, es decir que esos fondos crecieron en
proporción menor que los precios.
Los tironeos
Ese es el contexto profundo en el cual se produjeron las
tensiones de esta semana, cuando el reclamo dirigido a Nación fue sostenido por
primera vez en público por una voz oficial. Lo formuló ministro de gobierno
bonaerense, Joaquín De La Torre, que apuntó con cierta aspereza retórica contra
Rogelio Frigerio y Nicolás Dujovne. Al primero lo culpó por “cerrar” el
presupuesto con los gobernadores opositores a expensas del Tesoro bonaerense y,
al segundo, le pidió explicaciones por algo bastante más llamativo: haber
???supuestamente- dicho que detrás de del pedido de la actualización del Fondo se
oculta el financiamiento de un plan presidencial de Vidal.
Entre una y otra intervención, hubo gestos de “distensión”,
protagonizados por el jefe de Gabinete, Marcos Peña y por Vidal y Frigerio. La
gobernadora hizo trascender, además, que llamó a De La Torre para advertirle
que la tensión debe ceder, algo que él aceptó.
Una alta fuente del gabinete agregó a DIB que no se le permitirán nuevas
críticas de este tenor. Pero lo cierto es que el cuestionador ministro no fue
desmentido ni obligado a retractarse, lo que dejó flotando en el ambiente la
sensación de que sus reclamos, que él dice haber formulado sin una orden
expresa pero interpretando señales internas inequívocas de los deseos de la
Gobernadora, tienen al menos cierto grado de aval.
De relación tensa desde su llegada al gobierno con el hombre
fuerte del Gabinete, Federico Salvai, De
La Torre es tal vez el funcionario más
indicado para formular un reclamo de este tenor: es el menos “Pro” de todos
los nombres importantes que rodean a
Vidal. Hábil, él sostiene que habló porque otros no lo hacen. Pero a su vez
recibió un reproche interno: actuar con desconocimiento de hasta qué punto
están avanzadas las negociaciones que llevan adelante Salvai y el ministro de
Economía bonaerense, Hernán Lacunza, con Peña, Frigerio y Dujovne para que los
$ 19 mil millones que les reclama la Gobernadora finalmente lleguen a las arcas
provinciales.
Quienes formulan esa objeción citan como ejemplo un episodio
ocurrido el lunes 15 de este mes. Ese día, como suele hacer, el presidente
Macri visitó la mesa política que comparten casi todos los lunes Vidal, Peña,
Frigerio y Horacio Rodríguez Larreta. El día anterior, el reclamo por los
fondos había llegado a los diarios nacionales, arropado en la vieja cuestión de
las diferencias de criterio sobre cómo manejar la relación con el peronismo
“dialoguista”. Allí, cuentan, Macri deslizó un mensaje esperanzador para la
Gobernadora pero al mismo tiempo advirtió que no era necesario extremar gestos
públicos de desavenencia en el corazón de la alianza gobernante.
Como fuere, estén más o menos avanzadas esas conversaciones
???que, tal como se indicó aquí hace tres semanas, por motivos obvios no tendrán
un cierre público antes de que el Senado
haga ley el Presupuesto- y haya actuado De La Torre con mayor o menor grado de
autonomía, lo cierto es que Vidal no tiene certezas aún sobre esos fondos y en
ese marco se produjo el destemplado reclamo y la subsiguiente tensión, que los
gestos de “distensión” no hicieron sino confirmar. Y eso produjo costos
políticos. Uno, no menor, es el meneo público de la desconfianza que parece
existir, en una parte al menos del gabinete nacional, respecto de una eventual
candidatura nacional de la Gobernadora. También hay que anotar acá, la
emergencia de los roces en el Gabinete, en el que De La Torre, para colmo,
permanecerá en principio hasta fin de mandato, lo que obligará a la templanza al
diputado que, según dicen en el Ejecutivo, aspira a reemplazarlo.
Presupuesto
Esta batalla constituye también el marco del tratamiento del
presupuesto bonaerense, sobre el cual el oficialismo deslizó que tendrá un
nivel de pedido de autorización de deuda ???entre 90 y 100 mil millones- superior
al que realmente quiere ???entre 70 y 80 mil millones- al solo efecto de que los
peronismos de Sergio Massa y los intendentes acuerdistas pueden pujar
exitosamente por bajarlo para así justificar un voto positivo, cuya moneda de
cambio serán los fondos para obras y los cargos en el directorio del Banco
Provincia y el Tribunal de Cuentas que, ya está confirmado, se entregarán a
quienes acompañen.
Habrá que ver si la estrategia tiene éxito. La novedad, por
ahora es el aviso de Sergio Massa de que se correrá de la negociación, que
delegará en sus legisladores provinciales. Es parte de su auto construcción
como candidato nacional, contra lo que buscan imponerle otros peronistas
federales azuzados ahora por el impacto de la salida de Felipe Solá, Facundo
Moyano y, entre otros, Daniel Arroyo, que iba a ser su candidato a gobernador.
En el oficialismo lo leen como una señal positiva por otra razón: si va a haber
un “sí” en PBA mejor que lo den sus delegados, para evitar la contradicción con
el rechazo al presupuesto nacional. (DIB) AL