Ramiro Agulla, uno de los publicistas más importantes de la historia argentina y cerebro creativo que estuvo detrás de varios de los avisos y las campañas más populares de la televisión y la política, murió este jueves por la mañana a los 66 años, luego de que su estado de salud se agravara por una neumonía.
Murió el publicista Ramiro Agulla, clave en la campaña de De la Rúa
Tenía 66 años. En dupla con Carlos Bacetti realizaron algunas de las campañas más icónicas de la publicidad argentina.
En dupla con Carlos Bacetti fueron creadores de algunas de las campañas publicitarias más icónicas de la década de los '90, como "La llama que llama". Pero también tuvo una activa vida en la política, donde colaboró con la campaña que llevó a Fernando De la Rúa a la presidencia en 1999 con la icónica frase “Dicen que soy aburrido”.
Agulla nació en 1964 en Río Gallegos, aunque desde muy chico se radicó en Buenos Aires. Cursó el secundario en el tradicional Colegio Champagnat y, siguiendo en parte el camino marcado por su padre, ligado a los medios y la comunicación, estudió en la escuela de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad.
El punto de inflexión llegó en Young & Rubicam, donde conoció a quien sería su socio durante más de dos décadas, Carlos Baccetti. Juntos pasaron luego a Verdino y, poco tiempo después, dieron el salto para fundar su propia agencia: Agulla & Baccetti.
La campaña para De la Rua se convirtió en la puerta de entrada en el mundo de la política, en el que siguió jugando hasta el día de hoy, con su agencia Roma. En los últimos años, trabajó para casi todos los sectores políticos, desde Carlos Menem hasta Francisco de Narváez, pasando por el kirchnerismo y el peronismo cordobés.
Además, también cruzó las fronteras asesorando en las campañas del mexicano Vicente Fox y la chilena Michelle Bachelet y hasta le brindó algún asesoramiento al republicano norteamericano John McCain en las elecciones que perdió contra Obama.
Entre los trabajos más recordados de Agulla y Bacetti se destacan campañas que trascendieron la pantalla, como “La Llama que llama” para la empresa Telecom/Personal, una serie de anuncios humorísticos que se convirtieron en parte del imaginario popular argentino. Otro hito fue “El Oso” para Quilmes, una creatividad que apeló a la identidad nacional y obtuvo una notable repercusión.
Fuente: Agencia DIB