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14 de mayo de 2026 - 13:44

Murió en la cárcel un pastor que lideraba una secta en Mar del Plata y que decía tener "el semen bendito"

Isaías Hurtado falleció en Ezeiza de una infección. “El Apóstol” lideró junto a su mujer la secta Monte Sión, en la que hubo trata de personas, extorsiones y abusos sexuales.

Isaías Hurtado, el pseudoministro religioso que encabezaba con su esposa la secta Monte Sión en Mar del Plata y que aseguraba tener el “semen ungido”, falleció de una infección en un hospital de Ezeiza mientras cumplía condena por trata de personas y abusos sexuales.

“El Apóstol”, como se hacía llamar, murió de endocartidis infecciosa en un cuarto del Hospital Interzonal de Ezeiza, donde había sido trasladado desde la cárcel. De esta manera, Hurtado cumplió en prisión menos de la mitad de la pena de 24 años que había recibido, ya que fue detenido en julio de 2016, cuando salieron a la luz los aberrantes sucesos del “Ministerio Apostólico y Profético Monte Sión”, que funcionaba en el “El Templo”, de O’Higgins 333, en el barrio San Carlos, domicilio lindante al de la familia Hurtado.

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La entrada del “Ministerio Apostólico y Profético Monte Sión”, en el barrio San Carlos de Mar del Plata.

Hábil con la palabra

Según detallan La Capital y el sitio Fiscales, entre 2007 y el momento de su detención Hurtado se aprovechó de la vulnerabilidad económica y espiritual de más de 20 personas para hacerles creer que era el “Apóstol”, el “Ungido de Dios” o “El Padre de las Naciones”.

Según la sentencia del Tribunal Oral Federal N°1 las víctimas lo describían como “un sujeto extrovertido, muy hábil con la palabra, y poseedor de un conocimiento enciclopédico de la Biblia, ya que siempre fundamentaba sus exigencias en algún pasaje bíblico invocando la voluntad de Dios”.

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Isaías Hurtado predicando en Monte Sión.

Ya captados por medio de su programa de radio, los feligreses debían realizar colaboraciones materiales. “Numerosas víctimas se endeudaron, sacando créditos cuyas cuotas apenas podían pagar y que eventualmente les generaron graves problemas económicos, para darle el dinero a Hurtado ya que lo necesitaba para viajar al exterior a efectos de predicar su palabra”, continúa el texto.

Una panadería ubicada en Vélez Sarsfield 37 era el emprendimiento comercial que le reportaba ingresos a la congregación y del que solo sacaba provecho Hurtado. Sin embargo, hacía trabajar a algunos de sus seguidores, por lo que se configuró así el delito de explotación laboral y trata de personas.

Abusos sexuales

Más grave aún fue el engaño espiritual para abusar sexualmente de las víctimas. “Decía que sus espermas estaban ungidos, por eso su descendencia era bendita y que la autoridad que Dios le había dado a él te lo pasaba a través de la relación sexual, por eso él no estaba con cualquiera sino sólo con quien Dios le revelaba”, expresó una de las víctimas.

Cuatro mujeres fueron abusadas sexualmente por Hurtado e incluso una de ellas tuvo un hijo a quien las pruebas de ADN le confirmaron la paternidad.

La condena

Isaías Nelson Hurtado fue condenado en diciembre de 2019 a 24 años y medio de prisión y a una multa de 90.000 pesos (unos 9 millones en 2026), y su expareja Patricia Soledad Padilla a 10 años, por el delito de trata de personas cometido contra 20 personas –dos de ellas menores de edad- y reducción a la servidumbre. El falso apóstol fue condenado también por abuso sexual agravado cometido contra cuatro mujeres y coacción, porque estando detenido en el penal de Ezeiza amenazó a algunas de las víctimas.

Para los magistrados se dio por acreditado que “el culto ‘Monte Sión’, liderado por Hurtado, se trató en efecto de una secta; en particular, de una secta criminal (es decir, aquella cuya estructura es utilizada para cometer actos ilícitos) y especialmente coercitiva (que utiliza la persuasión coercitiva como medio para cometer otros delitos)”.

La llegada a la congregación Monte Sión, de acuerdo a los testimonios de las víctimas, se dio por recomendación de algún conocido o por haber escuchado la radio FM Sión, que funcionaba en la casa de los imputados.

Manipulación

“El Apóstol” requería la colaboración de sus adeptos para materializar los “objetivos grandiosos” que supuestamente Dios le había encomendado. “Tal colaboración adquiere distintas formas, desde la entrega de prestaciones materiales (dinero o propiedades) hasta la realización de vigilias y rezos durante altas horas de la madrugada para brindar protección espiritual al líder”, detalla la sentencia.

Además, debían pedir permiso a Hurtado y Padilla para todo, hasta ir a la playa o jugar un partido de fútbol. “De acuerdo a la manipulación psicológica a la que habían sido sometidas, las víctimas creían que si no pedían permiso a Hurtado, no contaban con la bendición de Dios y estaban expuestas a que les ocurriese todo tipo de tragedias”, explica el fallo. En muchos casos, las víctimas entregaban sus tarjetas de crédito y la totalidad de su sueldo a los imputados, cediendo por completo el manejo de su economía.

Fuente: Agencia DIB

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