La decisión de Raffaella Carrà de no formar una familia ni ser madre fue, durante toda la carrera del ícono de la música pop italiana, un tema respetado por la prensa, ya que la artista no daba pie a que saliera a la luz esa faceta de su vida.
El secreto mejor guardado de Raffaella Carrà: su hijo adoptivo
La diva italiana tuvo un gesto inigualable con su secretario y asistente personal, Gian Luca Pelloni Bulzoni.
Ahora, a casi cinco años de su muerte, en el marco de una causa vinculada a los derechos sobre la figura de Raffaella, se conoció que había adoptado legalmente a quien fue su secretario personal, Gian Luca Pelloni Bulzoni, a quien convirtió en su único heredero.
Lejos de responder a un modelo familiar tradicional, la adopción tuvo como objetivo "continuar su labor y llevar a cabo todas las iniciativas benéficas que le eran tan queridas", según explicó Laura Fattore, responsable de la Oficina de Prensa Raffaella Carrà en un comunicado.
La revelación se produjo en el Tribunal de Roma, cuando Pelloni Bulzoni intentó frenar el musical Bailo Bailo. En ese reclamo, presentado por falta de consentimiento, se identificó como "hijo adoptivo y heredero legítimo", lo que dejó al descubierto el vínculo que se mantenía en las sombras.
Gian Luca Pelloni Bulzoni nació en 1964 en Ferrara y fue una persona importante dentro del universo íntimo de Raffaella Carrà. Su vínculo con la artista atravesó distintas etapas: comenzó como guardaespaldas, se transformó en un hombre de confianza y terminó siendo, durante los últimos veinte años, "la persona en la que confiaba ciegamente", confirmaron amigos en común a Il Corriere della Sera, según replicó el diario Clarín.
Hoy, reconocido como hijo adoptivo y heredero, es también el responsable de continuar y proteger el legado de Carrà, tal como ella lo había previsto en vida.
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