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14 de abril de 2026 - 11:55

Industria textil en crisis: cierres, despidos y pedidos de concurso

La competencia con los productos terminados importados es el principal factor. Se suma que las ventas del rubro siguen en terreno negativo.

La industria textil atraviesa, desde hace tiempo, una crisis que se refleja en cierres de fábricas, despidos de trabajadores y pedidos de concurso de algunas emblemáticas marcas. Y los números son claros: según datos del Indec, en febrero el sector de “textiles, prendas de vestir, cuero y calzado” registró una caída interanual del 22,6% en su nivel de producción.

La crisis que atraviesa el sector textil no distingue segmentos. Según el organismo nacional, la fabricación de productos tuvo una caída del 33,2% interanual a febrero. Puntualmente, la producción de tejidos y acabado de textiles registró la principal caída, con una disminución interanual del 47%.

A eso se le suma el uso de una capacidad instalada que también se encuentra en su mínimo histórico y una destrucción de puestos de trabajo que ya supera los 20.000 desde fines de 2023. Todos coinciden que “la mayor competencia de productos importados” y la fuerte caída del consumo hicieron un combo explosivo que se traduce en los números en rojo.

Frente a este panorama, la marca argentina Ona Saez lanzó la iniciativa “Cerramos”, una propuesta que busca dar visibilidad a emprendedores y diseñadores al borde del cierre. En ese contexto, su director de contenidos, Sebastián Guajardo, cuestionó las políticas del Gobierno y advirtió sobre una crisis profunda en la industria textil, marcada por la caída del consumo y el avance de la importación.

Empresas textiles en alerta

La marca argentina de indumentaria básica Dfac anunció, en las últimas horas, el cierre de sus operaciones y la liquidación total de su stock, luego de poco más de dos años desde su lanzamiento. La empresa, cuya propuesta se centró desde el inicio en la producción de prendas básicas, explicó que las marcas con las que trabajaban pasaron a importar y no tuvieron más opción que cerrar nuestra fábrica.

Pero también la crisis golpeó a Lannot S.A., dueña de la marca Viamo, que avanzó con despidos y el cierre de sucursales, en un escenario marcado por la caída del consumo. La empresa formalizó su situación al ingresar en concurso preventivo de acreedores, tras admitir que no puede hacer frente a sus obligaciones por la caída de hasta un 50% de las ventas.

La empresa, que llegó a contar con más de 25 sucursales, hoy mantiene una red comercial reducida y una estructura significativamente más pequeña, con algo más de 70 empleados registrados.

Paralelamente, la fábrica textil de Cocot y Dufour, ubicada en el barrio porteño de Parque Chas, cerró sus puertas y dejó en la calle a sus últimos 140 empleados. Con esta decisión, la empresa puso fin a una actividad industrial que en su momento llegó a ocupar a más de 500 operarios.

Mientras que la marca de ropa Ted Bodin, especialista en fabricación de ropa femenina, y Fantome Group, fabricante de Kevingston, Kappa y Reebok, pidieron el concurso para reestructurar su deuda en el ámbito judicial y continuar con sus negocios.

Esta última compañía, mencionó la pérdida de contratos por la decisión de clientes de reemplazar producción local por importaciones de productos terminados, frente a la apertura importadora. Además, marcó los aumentos sostenidos en los costos de insumos, energía y salarios, junto con una alta carga impositiva, que afectaron su competitividad frente a productos importados.

Fuente: Agencia DIB

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