El polémico final del Superclásico impulsó el debate del arbitraje. Mucho se habló del empujón de Lautaro Blanco a Lucas Martinez Quarta y poco se analizó el juego. Es cierto que Darío Herrera tenía elementos para cobrar el penal en tiempo adicional. ¿Fue suficiente la fuerza que utilizó el lateral de Boca o el marcador central de River simuló? El problema del referí neuquino, del que mucho se habló en la previa, fue su muñeca. ¿Por qué un ratito antes cobró infracción de Maximiliano Salas sobre Ayrton Costa en una jugada similar? ¿Por qué no usó el mismo criterio? ¿Y por qué Héctor Paletta no lo convocó desde el VAR?
Penal, VAR y controversia: el Superclásico que se jugó más en la discusión que en la cancha
El final caliente reavivó el debate por los criterios de Darío Herrera y la intervención del VAR. Entre cuestionamientos, antecedentes y suspicacias, la discusión arbitral opacó un partido de bajo nivel en el que Boca fue más efectivo y River quedó en deuda.
Hermano de Gabriel, ex jugador de Boca, Liverpool, Milan y la Selección italiana, todos saben que es hincha de los xeneizes. Lo reconoció el propio ex zaguero. “Toda mi familia es de Boca”, declaró Paletta y la frase se replicó fuerte en las últimas horas. Federico Beligoy, el jefe de los árbitros, también tiene un pasado en la tribuna azul y oro. Le decían el “Gordo Fede” cuando viajaba con La Doce. Hay fotos publicadas en el diario Clarin que lo prueban.
Elementos para sospechar
Esta coyuntura, sumada a la avanzada mediática que Miguel Merentiel, Nicolás Figal y Leandro Paredes llevaron a cabo en la semana, poniendo el foco en Herrera, alimentaron las suspicacias. También, las recientes declaraciones del presidente de Lanús, Nicolás Russo (“preferiría jugar con un brasileño que con Boca en la Libertadores”); del presidente de Independiente, Néstor Grindetti (“contra Boca nos perjudicaron”) y del técnico de Belgrano, Ricardo Zielinski (“si el que protestaba hubiera sido Paredes en lugar de Rigoni, seguro que no lo expulsaban”). Ni hablar las plaquetas de Claudio Tapia a Juan Román Riquelme, el coqueteo en redes sociales por “prestarle la Bombonera” a la Selección. Y de yapa, River decidió no participar en las reuniones de Comité Ejecutivo. Hay elementos para sospechar, claro.
Además, Herrera venía presionado por el último Superclásico que dirigió, el 7 de mayo de 2023, cuando cobró un penal de Agustín Sandez sobre Pablo Solari que definió el duelo a favor de River. El neuquino de 41 años irá al Mundial de Estados Unidos, Canadá y México junto a Yael Falcón Pérez y Facundo Tello.
Este lunes, Rodolfo D'Onofrio salió a jugar fuerte. “El VAR en el partido de River y Boca no llamo para observar el penal a favor de River, fue clarísimo PENAL. ¿Habrá JUSTICIA? Todo está en duda”, consignó el expresidente en la red social X (ex Twitter).
El arbitraje que no tape el bosque
Ahora bien, el arbitraje no debería tapar el bosque, porque casi no se habló del rendimiento de unos y otros en noventa minutos de discreto nivel. River sabe que no jugó bien. De hecho, casi no le pateó al arco a Leandro Brey, arquero suplente que se hizo cargo del desafío de los tres palos después de la lesión que sufrió Agustín Marchesín, por estas horas operado de la rotura de ligamentos de su rodilla derecha. Puertas adentro, algunos dirigentes manifiestan el enojo por Herrera, pero también admiten que el equipo no estuvo a la altura.
“Tenemos que seguir trabajando. Perdimos el partido que no queríamos perder. Veníamos sin caer y este era el que menos queríamos perder. Necesitamos mejorar y sigo con el mensaje claro de que tenemos que laburar en el tiempo para tratar de vernos cada vez mejor”, declaró Eduardo Coudet. Y habló de la falta de recambio: “Yo dije que, en momentos difíciles, los chicos de River siempre aparecen. Pero también es difícil cuando tenés que cambiar la ecuación en un clásico, mirar para atrás y tener cuatro o cinco chicos de 20 años, es la realidad. La responsabilidad la tengo yo y no se la voy a dar a jugadores jóvenes del club. Los necesitamos, se imponen en las difíciles, pero la responsabilidad tiene que ser mía, no de los juveniles".
Las lesiones de Fausto Vera -especialmente- y Juan Fernando Quintero conspiraron contra las posibilidades. El desgarro de Sebastián Driussi cuando todavía no se había disputado un cuarto de hora, también. Ahora, Salas entró con ganas y fue disruptivo. El juvenil Juan Cruz Meza tuvo un buen rendimiento. Santiago Beltrán se corporizó en una de las figuras. Pero también hubo niveles bajos.
Boca está en ascenso. No necesitó tener tanto la pelota para generar más situaciones de peligro. Le bastó con un notable Leandro Paredes, clave para meter estiletazos con su gran talento, independientemente del gol de penal. También, con orden y concentración.
El equipo azul y oro no pierde hace 13 partidos, arrancó con el pie derecho la Libertadores y se clasificará a los playoffs. Viene con viento a favor, más allá de las polémicas, claro.
Fuente: Agencia DIB