Campeonas del mundo en agosto, Las Kamikazes cerraron su año este noviembre en Brasil, con una nueva final y medalla de plata en el IHF Global Tour 2025. Disputar este torneo con la selección femenina de beach handball fue “la frutilla del postre”, a decir de Giuliana Gamba.
Giuliana Gamba, una "kamikaze" de Mar de Ajó: "Mi psicóloga me dice: Sos campeona del mundo, tenés que creértela"
La jugadora del Partido de La Costa habla del año deportivo de la selección de beach handball: oro en los World Games, salud mental y su carrera universitaria.
La jugadora de Mar de Ajó, de 24 años, fue parte del equipo que en agosto se consagró en los World Games, en China, y ahora también integró el plantel que le bajó la persiana a un 2025 soñado. “En Brasil hicimos un gran torneo”, le dice Gamba a la Agencia DIB. “Primero le ganamos al campeón europeo (España), y después hay cosas que se van aprendiendo en la competencia, que no están en los entrenamientos: jugar con presión, con adrenalina, con los resultados, con el tablero... Nos vamos con mucho aprendizaje, enseñanzas para el año que viene jugar el clasificatorio para el Mundial, en febrero en Rosario. Hace mucho que no tenemos un torneo de esta magnitud en casa”.
Giuliana Gamba en acción, durante el IHF Global Tour 2025.
En Brasil, Las Kamikazes le ganaron a España, 2-0. Después, cayeron con Polonia y Brasil, ambos encuentros en los shoot-out (los penales del beach), y en la final no pudieron con las anfitrionas, 0-2. “Fuera del gusto un poco amargo, por no haber podido revertir alguna situación en determinados partidos, como por ejemplo la efectividad en los shoot-out o en ataque, aun así fue un gran torneo para nosotras”. En ese punto, destaca el regreso de jugadoras clave y la incorporación de chicas más chicas. Por eso vuelve: “Son sensaciones un poco encontradas: positivas por las muchas cosas buenas que hicimos y el grupo que se formó, pero también ese gustito amargo de la derrota contra Brasil en la final. Aunque creo que nos va a servir para tener el motor encendido, para que cuando vengan el año que viene acá, poder sacar todo ese enojo y convertirlo en algo positivo para nuestro juego”.
Y un balance un poco más allá: “Cerramos un gran año, trayendo a casa el oro de un World Games, histórico, y alcanzando Argentina siempre la final, porque siempre quedamos en las finales. Eso es lo más importante, siempre hacemos podio”.
Medalla de plata para Giuliana Gamba en Brasil.
De ese lado, el equipo, el funcionamiento grupal. Pero Giuliana Gamba también habla de su participación en este Global Tour. “Me sentí muy bien. Lo disfruté mucho, sabiendo que era el último torneo del año. Y también porque vino después del gran torneo que hicimos en China. Me sentí fluyendo al máximo y tratando de dejar todo en la posición que me toque; por segunda vez en mi vida fui a atajar shoot-out. Y desafiándome en distintos lugares de la defensa, tratando siempre de crecer”.
Las convocatorias
Ya antes del viaje al IHF Global Tour 2025, también en diálogo con DIB, Gamba ponía en valor su nueva convocatoria al seleccionado nacional. “Sea cual sea la lista, hay mucho esfuerzo, mucho entrenamiento ‘invisible’ del que poco se habla pero que es fundamental”.
La convocatoria es un montón. “Hay esfuerzos, cosas que se dejan de lado, también mucho estrés, ansiedad. Somos más o menos treinta chicas entrenando y en las listas, con suerte, somos diez. Y a veces hemos sido menos, ocho”. Y de las tres convocatorias que hubo el año pasado, Gamba se quedó afuera en las tres.
Giuliana Gamba, ahora, la número 22 de Las Kamikazes.
“El año pasado hubo tres torneos, Centro Sur, Global Tour y el Mundial, y no quedé en ninguna lista. Fue una sacudida, tipo cachetada, no me lo esperaba. Estaba entrenando muchísimo y hasta había dejado un poco de lado la carrera de kinesiología para centrarme bien en la Selección. Y no quedé. Ahí dije: ‘El año que viene es mío, me lo como en dos panes’. Y arranqué con todo. Tenía una espina, una espina buena, una espina que me motivaba. Miraba videos de distintos equipos, miraba cómo defendían, miraba beach masculino, sobre todo empecé a mirar a un defensor brasileño. Y empecé a hacer cosas que antes no hacía. Siempre daba el 100%, pero ahora era como un 100% consciente de objetivos de defensa, de bloqueos, de recuperos. Fue una espina que me sirvió”.
Así, ausente el año pasado en el Mundial de China, en el que las argentinas fueron subcampeonas, este año se dieron las convocatorias y jugó los World Games, que también fueron en China. “Una siempre tiene que pelear para ser la mejor. Y cada vez es más complicado”, explica Gamba. “Todas entrenamos para ser la mejor. Aparecen chicas nuevas, el beach handball cambia: es una disciplina cada vez más dinámica, tenés que ser buena en tu posición, pero también tenés que saber jugar de lateral, defender del otro lado. Son cosas que también le dan un toque de motivación, porque si no, hacer siempre lo mismo sería un poco aburrido”.
Y vuelve al trabajo que denomina “invisible”. “Primero, la estabilidad emocional. El componente psicológico es clave y cada vez tiene mayor visibilidad en el deporte. La clave es tratar de buscar siempre la templanza, creo que lo mejoré un montón. Es muy importante, porque es la lucha contra tu cabeza, no es poca cosa”.
Para Gamba, el trabajo con su psicóloga es fundamental. “Arranqué con ella, solucioné el tema que me aquejaba, ‘genial, pero quiero seguir hablando, quiero este espacio’. Me di cuenta de que no es ir al psicólogo por un conflicto o cuestión particular. Tiene que ser parte de nuestra vida cotidiana: así como está el entrenamiento físico, el entrenamiento mental es fundamental. Y es muy importante que los deportistas lo visibilicemos”.
Campeonas del mundo
En agosto de este año, Las Kamikazes fueron campeonas de los World Games, con Giuliana Gamba en el equipo. Tres meses después, “es una locura”, sintetiza sobre aquel logro. “En mi vida me lo imaginé. Mi sueño era estar en la Selección, y quedé en la Selección. Después, quedar en una lista, y quedé. Fui escalando y de repente ser campeona del mundo, somos campeonas del mundo… Es muy difícil de mencionarlo”. Y cuenta: “Lo trabajo con la psicóloga, ella me dice: ‘Tenés que entender que sos campeona, que son campeonas del mundo. Tuli, tenés que entenderlo, tenés que creértela’”.
Instantánea de Giuliana Gamba, campeona del mundo en China.
No se cae fácil, no resulta sencillo creérsela, saberse campeona del mundo. “Tengo la medalla, la veo todos los días, y si me pongo a pensar y hago una mirada retrospectiva, sí, claro, obvio. O sea, entrenamos en la lluvia extrema, en el sol extremo, en el frío, con todas las complicaciones habidas y por haber, siendo ocho, siendo treinta. Debemos de ser la selección que más se entrena en el mundo, todo el año. Y es un esfuerzo que hago desde que tengo 14 años, yendo a la playa sola, en Mar de Ajó, a girar y a correr en la arena”.
Y un poco de todo eso fueron imágenes que Gamba volvió a ver ese 12 de agosto. “Esa información me cayó cuando me colgaron las medallas, yo todavía seguía sin entender. Habíamos ganado la final y yo, sí, gritaba, saltaba, cantaba... Pero cuando me colgaron la medalla y vi en la pantalla la bandera de Argentina arriba, y abajo Alemania, España… Igual, creo que todavía estoy en una suerte de vorágine, de muchas emociones, y que a fin de año haré flash en mi cabeza y ahí sí entenderé que esto es enorme”.
Giuliana Gamba, la campeona del mundo de Mar de Ajó.
Futura licenciada
Con parciales antes y después del Global Tour, antes de que se termine el año, y antes de que llegue el balance, Gamba le apunta a recibirse de kinesióloga. “De Brasil llegábamos a las 5 de la tarde y a las 7 rendía. Tenía que ir corriendo, pero por suerte ese examen se terminó pasando”, cuenta sobre el último parcial de la carrera. Por delante quedan solo dos finales y, si todo sale bien, en diciembre será licenciada.
Le gusta mucho la carrera que eligió, aunque no fue fácil: cuando estaba terminando la escuela secundaria, no sabía qué quería estudiar, y eso genera ansiedad, frustración, temor, etcétera, etcétera y etcétera.
“Era una de las últimas que levantaba la mano cuando en sexto grado la profesora preguntaba: ‘¿Quién sabe lo que va a estudiar?’. No sabía. Y fue una profesora de Biología la que me dijo: ‘Tenés el perfil de kinesióloga’. Me tiré a la pileta mal: me anoté en la UBA y salió muy bien. Ahora muchas de las juveniles de la Selección, que están por terminar la escuela y ven el programa de la ‘doble carrera’, vienen a preguntarme. Y trato de explicarles, que estén tranquilas. Es muy loco cómo con 17, 18 años, tenés que elegir qué vas a estudiar y de qué vas a vivir toda tu vida. Trato de llevar un poco de tranquilidad, porque genera mucha ansiedad, mucho revuelo, cuando tus compañeros saben qué van a estudiar y vos no”.
Reconocimiento del Senado de la Nación para Giuliana Gamba, tras el título en China.
Se tiró a la pileta y fue descubriendo la carrera. “Arranqué como súper cuadrada, pensando que un kinesiólogo es la persona que está cuando un adulto mayor se cae, o cuando me esguinzo el tobillo, o cuando me duele algo. Y avanzando en la carrera te vas dando cuenta la incumbencia, la competencia kinésica que hay en todos lados. Con el Covid se notó un poco más el trabajo del kinesiólogo en área cerrada, en terapia intensiva, con el respirador. Pero también hay en cuidados coronarios, oncología, pediatría, kinefilaxia...”.
En el tramo final de la carrera, los últimos cuatrimestres fueron de prácticas en hospitales. A la mañana hospital, a la tarde entrenamientos en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard). “El año pasado roté por el Muñiz y por el hospital oncológico Roffo. Este año arranqué en el Pedro Elizalde, de pediatría, ex Casa Cuna, y ahora estoy en el Churruca, de la Policía Federal. Elegí distintos hospitales, me gusta todo tanto que tengo que empezar a seleccionar. Vi muchas realidades distintas y sigo sosteniendo que el deporte nos forma muchísimo como personas, y en mi caso, profesional de salud. La empatía, la garra, la lucha, la disciplina, el trabajo en equipo…”.
Recepción sorpresa para Giuliana Gamba a la vuelta de China.
El financiamiento
En Brasil se cerró el año de la selección argentina de beach handball. Pero en el radar ya está 2026, año en que Las Kamikazes buscarán la clasificación para luego ir al Mundial de Croacia. Después del subcampeonato en el Mundial de 2024, “claramente queremos superarnos, y quedar primeras”.
Para viajar a aquel mundial de 2024, sin apoyos en un primer momento, el plantel organizó rifas para reunir fondos. Cuando la situación tomó estado público, apareció dinero, por ejemplo para el pago de los aéreos. Y las argentinas fueron, alcanzaron la final y volvieron con la medalla de plata.
Giuliana Gamba y Las Kamikazes en los World Games de China.
Después de ese logro, ya para este año tuvieron cobertura para volver a China, a los World Games. Varias de las jugadoras -no todas- cuentan con beca del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard) que, además, incluye medicina prepaga. “Nos sentimos súper agradecidas, a la vez que tenemos esa sensación de: ‘Che, es lo que merecemos, estamos representando al país”.
Y la jugadora del Partido de La Costa cuenta que además siguen con atención qué sucede en la Cámara de Diputados con el proyecto legislativo que busca recuperar el financiamiento del Enard (aquel 1% que en su momento surgía de los abonos de telefonía celular). “Estamos súper atentas y bancando la lucha. Porque no solo es para nosotras, sino también para las que están más abajo. Ya pasamos mucho tiempo de estar totalmente desprotegidas y no financiadas, no queremos volver a eso”. (DIB)