A unos 6.700 kilómetros en línea recta de Argentina, Cabo Verde es un archipiélago de una decena de islas en el océano Atlántico, frente a las costas de Senegal que, de pronto, se convirtió en nuestro centro de interés por la actuación de los Tiburones Azules -así llaman a la selección de fútbol- en el Mundial 2026.
Mundial 2026: ¿Qué sabés de Cabo Verde, el próximo rival de Argentina?
Este pequeño país africano formado por diez islas es la gran sorpresa del Mundial 2026. Sus vínculos con La Plata, Berisso, Ensenada, Dock Sud y Mar del Plata.
Conociendo a Cabo Verde
Hace unos 600 años, los 4 mil kilómetros cuadrados de estas islas eran un territorio deshabitado, con mucho verde, playas y montañas. Hasta que la expansión del imperio portugués lo hizo suyo durante siglos; recién en 1975, Cabo Verde se independizó de Portugal.
Actualmente tiene una población de casi 600 mil habitantes, la mitad de ellos en la isla Santiago, donde está Praia, la capital. Lo curioso es que se estima que hay más de dos millones de caboverdianos viviendo fuera de su país (principalmente en Portugal y Estados Unidos), en una diáspora casi inédita. Si bien el idioma oficial es el portugués, en el día a día la población habla el criollo caboverdiano.
Fútbol, pasión de multitudes isleñas
La aparición de Cabo Verde en el planeta fútbol también es nueva. Se sumó a la FIFA en 1986, por primera vez participó de la Copa África en 2013 y su máxima performance fue llegar a cuartos de final en ocasiones.
El fútbol de Cabo Verde tiene una estructura muy particular: debido a que el país está dividido en islas, no existe una liga nacional tradicional que dure todo el año. Cada isla juega su propio torneo regional y, al finalizar, los ganadores se enfrentan en el Campeonato Caboverdiano para definir al mejor del país.
Los dos clubes más grandes son el CS Mindelense (Isla de São Vicente), que ganó 13 títulos y es el actual campeón; y el Sporting Clube da Praia (Isla de Santiago), que ganó 10 torneos.
.Un dato curioso de “color” es que como Cabo Verde fue colonia portuguesa hasta 1975, casi todos sus clubes históricos replican exactamente los nombres, escudos y colores de los grandes de Portugal (Sporting, Benfica, Porto, Boavista o Belenenses).
Cesária Évora, de Cabo Verde al mundo
Es la caboverdiana que más trascendió las fronteras de su país. Conocida universalmente como "La diva de los pies descalzos", Cesária Évora nació en Mindelo y llevó por todo el planeta la morna, el género musical tradicional de las islas que mezcla melancolía, poesía y raíces africanas (muy emparentado con el fado portugués o el tango).
A diferencia de la mayoría de las estrellas de la música, Cesária no tuvo un éxito temprano. Nacida en 1940, cantaba desde los 16 años en los bares de su ciudad natal a cambio de propinas o bebidas. Recién en 1988, a sus 47 años, cuando un productor francés con raíces caboverdianas, José da Silva, la convenció de viajar a París para grabar. Ahí cambió su vida para siempre.
A pesar de llenar teatros emblemáticos en Nueva York, París o Lisboa y de ganar el premio Grammy en 2004, Cesária jamás cambió su personalidad. En medio de sus conciertos, era muy común que se tomara un descanso, se sentara en una mesa armada sobre el escenario para tomar un coñac y encender un cigarrillo mientras su banda tocaba un interludio instrumental.
Subir a los escenarios sin zapatos era una actitud de solidaridad con las mujeres y niños pobres, los desamparados y la gente "sin techo" de Cabo Verde. Nunca quiso olvidarse de dónde venía.
En 2007, el presidente de Francia, Jacques Chirac, le otorgó la prestigiosa medalla de la Legión de Honor en grado de Caballero. Cesária falleció en 2011, a los 70 años. El aeropuerto internacional de Cabo Verde lleva su nombre y tiene una estatua que recibe a los viajeros del mundo.
Cabo Verde y la Argentina
La inmigración caboverdiana en Argentina es muy diferente a la de otras corrientes africanas: fue una migración puramente voluntaria. Los primeros llegaron a finales del siglo XIX y el flujo principal se dio entre 1920 y 1940, escapando de severas sequías y hambrunas en las islas. Se calcula que en Argentina viven actualmente cerca de 30.000 personas entre migrantes nativos y, fundamentalmente, sus descendientes (hijos, nietos y bisnietos).
Al ser isleños y excelentes marinos, la gran mayoría se instaló en ciudades portuarias. Encontraron trabajo en la Marina de Guerra, la Marina Mercante, Astilleros e YPF. Por eso, los núcleos históricos de la comunidad están en Ensenada y Berisso (donde en 1927 fundaron la Sociedad de Socorros Mutuos Cabo Verde, la institución más antigua de la diáspora en el mundo), Dock Sud y Avellaneda; Mar del Plata y la zona portuaria de Rosario.
Los vuelos directos entre Ezeiza y Cabo Verde
No fueron muchos años pero Buenos Aires y el archipiélago estuvieron conectados con un vuelo directo de unas ocho horas. En los años 80, la empresa soviética Aeroflot operó una ruta regular e histórica entre Moscú y Buenos Aires que hacía una escala de reabastecimiento en el Aeropuerto Internacional Amílcar Cabral, en la Isla de Sal.
La ruta se realizaba con los imponentes cuatrimotores soviéticos Ilyushin Il-62 que no tenían autonomía para un vuelo sin escalas entre Moscú y Buenos Aires, y se detenían en Malta y Cabo Verde.
Caboverdiano, “pincha” y campeón
En La Plata hay un nacido en Cabo Verde que fue campeón, disputó la Copa Libertadores y estuvo bajo las órdenes de Carlos Salvador Bilardo, nada menos.
Adriano Custódio Mendes nació en la isla de São Vicente en 1961. Es uno de los millones que emigraron de su país; pasó un tiempo en Lisboa y llegó, solo, a la Argentina a los 12 años para vivir con su hermana mayor, que ya estaba radicada en La Plata.
Aunque pasó por las divisiones inferiores de Gimnasia, Custódio Mendes debutó profesionalmente en 1981 como un volante ofensivo zurdo de gran técnica en Estudiantes, por lo que se convirtió en el primer futbolista africano en la historia del fútbol profesional argentino. Bajo las órdenes de Bilardo, fue campeón del Torneo Nacional 1983 compartiendo equipo con figuras como Alejandro Sabella, Miguel Ángel Russo y Patricio Hernández.
Después de Estudiantes y durante una carrera que se extendió por 17 años, Custódio Mendes jugó en Temperley, Colón de Santa Fe, San Martín de Tucumán y Chacarita, además de clubes de Chile, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Honduras. Se retiró a finales de 1998 jugando en el Torneo Argentino B para Martín Güemes de Bariloche.
Desde entonces, vive en La Plata, trabaja en un complejo de Fútbol 5 y no se pierde partido de su querido Estudiantes.
Fuente: Agencia DIB