La imagen de la Selección argentina disputando las grandes citas del fútbol mundial parece lejana de aquellos primeros entrenamientos en canchas pequeñas, potreros y sociedades de fomento donde sus protagonistas comenzaron a dar sus primeros pasos. Pero fue allí, en los clubes de barrio, donde los futuro campeones empezaron a caminar su camino a la gloria.
Clubes de barrio: la cuna de los campeones de la Selección nacional
La Scaloneta se construyó mucho antes de los títulos: en clubes de barrio -la mayoría, bonaerenses- donde sus protagonistas aprendieron a jugar, competir y soñar con algún día a vestir la camiseta nacional.
Detrás de la Scaloneta existe una historia común: la de los clubes de barrio como primer espacio de formación. Allí, lejos de las luces del profesionalismo y de los grandes estadios, miles de chicos tienen su primer contacto con una pelota, aprenden valores colectivos y empiezan a construir un sueño.
La Selección argentina que conquistó el mundo en Qatar y continuó en lo más alto del fútbol internacional no se construyó solamente en los grandes semilleros del fútbol profesional: su origen también está en esas instituciones donde un entrenador trabaja por vocación, una familia acompaña desde afuera de un alambrado y una camiseta representa mucho más que un deporte.
Raíces bonaerenses de la Scaloneta
La provincia de Buenos Aires fue punto de partida para varios de los futbolistas que llegaron a vestir la camiseta argentina. Antes de los grandes estadios, hubo canchas de tierra, torneos infantiles y clubes donde todo comenzó.
Emiliano Martínez – General Urquiza (Mar del Plata)
Antes de transformarse en uno de los arqueros más importantes del mundo, el “Dibu” comenzó su recorrido en el fútbol marplatense. Sus primeros pasos estuvieron vinculados al Club General Urquiza, una institución que acompañó su etapa inicial antes de llegar a las divisiones inferiores de Independiente.
Lautaro Martínez – Liniers (Bahía Blanca)
Antes de convertirse en delantero de la Selección, Lautaro comenzó su formación en el Club Atlético Liniers de Bahía Blanca. Desde allí llegó a Racing Club y luego dio el salto al fútbol europeo.
Leandro Paredes – La Justina y Brisas del Sur (San Justo)
El mediocampista campeón del mundo comenzó en clubes barriales antes de ingresar a Boca Juniors. Su historia muestra cómo esas instituciones funcionan como espacios de detección y formación de talentos.
Rodrigo De Paul – Club Social y Deportivo Belgrano (Sarandí)
El motor de la Selección también tuvo sus primeros movimientos en una cancha cercana a su barrio. Desde allí inició un camino que lo llevó a Racing Club y al fútbol europeo.
Nicolás Otamendi – Barrio Nuevo (El Talar)
Antes de convertirse en uno de los defensores más experimentados de la Selección, Otamendi creció futbolísticamente en el Club Barrio Nuevo, donde empezó a jugar en su infancia. Desde allí continuó su formación hasta llegar a Vélez Sarsfield y posteriormente consolidarse en Europa.
Alexis Mac Allister – Club Social y Deportivo Progreso (Coronel Suárez)
Aunque lleva un apellido ligado históricamente al fútbol profesional, Alexis también tuvo una etapa inicial en una institución del interior bonaerense. En Progreso dio sus primeros pasos antes de continuar su formación y convertirse en una pieza clave del mediocampo argentino.
Enzo Fernández – La Recova (San Martín)
El mediocampista que brilló en Qatar comenzó a jugar en un club de barrio antes de incorporarse a las divisiones inferiores de River Plate. Su recorrido demuestra el valor de esas instituciones que detectan talentos y les brindan sus primeras herramientas.
Nicolás Tagliafico – Club Atlético y Social Villa Calzada (Almirante Brown)
El lateral izquierdo campeón del mundo también tiene una historia vinculada al fútbol de barrio. Antes de incorporarse a las divisiones inferiores de Banfield, Tagliafico comenzó a jugar en Villa Calzada, una institución cercana a su lugar de origen.
Gonzalo Montiel – Club La Tablada (González Catán)
El defensor que convirtió el penal decisivo en la final del Mundial tuvo sus primeros contactos con el fútbol en el barrio. Antes de llegar a River Plate, donde completó su formación, Montiel pasó por una institución que fue clave en sus comienzos.
Guido Rodríguez – Club Azteca (Sáenz Peña)
El mediocampista surgió del fútbol del conurbano bonaerense. Antes de incorporarse a River Plate, transitó sus primeros años en el Club Azteca de Sáenz Peña, donde comenzó a construir el camino que luego lo llevaría al fútbol europeo y a convertirse en campeón del mundo.
Facundo Medina – El Linqueño (Lincoln)
El defensor nació futbolísticamente en el interior bonaerense. Antes de llegar a River Plate, Medina pasó por el Club Atlético El Linqueño, institución de su ciudad natal donde empezó a construir el camino que lo llevaría a la Selección.
Nicolás González – Atlético de Barrio Parque (Villa del Parque)
El delantero dio sus primeros pasos en el fútbol infantil en Atlético de Barrio Parque antes de incorporarse a Argentinos Juniors. Es otro ejemplo de cómo las instituciones barriales funcionan como primera puerta de entrada para futuros profesionales.
Thiago Almada – Santa Clara (Ciudadela)
Antes de llegar a la Selección argentina y al fútbol europeo, Thiago Almada dio sus primeros pasos en el baby fútbol del Club Santa Clara. Criado en Fuerte Apache, pasó buena parte de su infancia jugando en las canchitas de tierra del barrio y, al mismo tiempo, ayudando a su familia y buscando recursos en el día a día. Desde aquel entorno comenzó un recorrido que lo llevaría hasta Vélez Sarsfield y, más tarde, al fútbol internacional.
Rosario: una fábrica de talentos para la Selección
Si hay una ciudad que representa como pocas el vínculo entre los clubes de barrio y la Selección argentina es Rosario. Allí comenzaron algunas de las historias más importantes del fútbol nacional.
Lionel Messi – Abanderado Grandoli (Rosario)
El capitán argentino tuvo su primer contacto con el fútbol en el Club Abanderado Grandoli, del barrio donde creció en Rosario. Allí empezó a jugar con apenas cuatro años, antes de incorporarse a Newell's Old Boys.
Ángel Di María – El Torito (Rosario)
La historia de “Fideo” está ligada al Club El Torito, donde comenzó a jugar cuando era niño. Ese pequeño club rosarino fue el lugar donde apareció el talento que luego continuaría su camino en Rosario Central y más tarde en Europa.
Ángel Correa – 6 de Mayo (Rosario)
La historia de Correa es una de las que mejor representa el espíritu de los clubes humildes. Sus primeros pasos fueron en el Club 6 de Mayo de Rosario, una institución barrial donde comenzó a mostrar el talento que luego lo llevaría a San Lorenzo, Europa y la Selección argentina.
Giovani Lo Celso – Juventud Unida (Rosario)
El mediocampista rosarino comenzó en el Club Social y Deportivo Juventud Unida, antes de incorporarse a las inferiores de Rosario Central. Su historia vuelve a mostrar el peso de los clubes de barrio de Rosario como semillero permanente del fútbol argentino.
Talento en clubes de barrio de todo el país
El talento argentino tampoco entiende de grandes ciudades. Desde Córdoba hasta Neuquén, pasando por Entre Ríos, La Pampa y Tucumán, distintos clubes del interior fueron el punto de partida para futbolistas que terminaron llegando a la Selección.
Paulo Dybala – Sportivo Laguna Larga (Córdoba)
El delantero cordobés empezó en el club de su pueblo natal. Antes de Instituto y del salto internacional, Laguna Larga fue el escenario donde Dybala dio sus primeras gambetas.
Julián Álvarez – Atlético Calchín (Córdoba)
Una de las historias que mejor representa el espíritu del fútbol argentino. Julián comenzó a formarse en un pueblo pequeño, en el Club Atlético Calchín, desde donde inició un camino que lo llevó a River Plate y luego a conquistar el mundo.
Cristian Romero – San Lorenzo de Las Flores (Córdoba)
Antes de llegar a Belgrano de Córdoba y dar el salto al profesionalismo, el “Cuti” dio sus primeros pasos en San Lorenzo de Las Flores. Su historia representa la esencia de los clubes de barrio: formar jugadores desde la cercanía y el esfuerzo cotidiano.
Lisandro Martínez – Club Urquiza (Gualeguay, Entre Ríos)
El zaguero entrerriano inició su camino en una institución de su ciudad natal. En el Club Urquiza de Gualeguay comenzó a construir una personalidad que luego trasladaría a las canchas más importantes del mundo.
Nahuel Molina – Deportivo Embalse (Córdoba)
El lateral derecho campeón del mundo también tiene sus raíces en el interior argentino. Sus primeros pasos estuvieron vinculados al Club Deportivo Embalse, donde comenzó a formarse antes de ingresar al circuito de inferiores profesionales.
Gerónimo Rulli – Club Deportivo Mac Allister (Santa Rosa, La Pampa)
El arquero tuvo sus primeros pasos en una institución del interior que lleva el nombre de la familia Mac Allister y que se convirtió en una referencia formativa en La Pampa. Desde allí continuó su camino hasta llegar a Estudiantes de La Plata y luego consolidarse en Europa.
Exequiel Palacios – Club Atlético Jorge Newbery (Tucumán)
El mediocampista surgió en el interior argentino. Antes de incorporarse a River Plate, donde terminó de formarse, tuvo sus primeros pasos en una institución tucumana que acompañó sus años iniciales.
Marcos Acuña – Don Bosco (Zapala, Neuquén)
El “Huevo” Acuña es otro ejemplo de talento nacido lejos de los grandes centros futbolísticos. Sus primeros movimientos con una pelota fueron en el fútbol neuquino, antes de llegar a Ferro Carril Oeste y comenzar su carrera profesional.
Marcos Senesi – Deportivo Español (Buenos Aires)
El defensor argentino surgió del fútbol porteño. Antes de llegar a San Lorenzo, donde terminó de formarse y debutó profesionalmente, Senesi tuvo sus primeros pasos en Deportivo Español, una institución con fuerte presencia social y formativa en la Ciudad de Buenos Aires.
Una red que alimenta al fútbol argentino
Detrás de los campeones aparecen decenas de clubes que muchas veces no tienen grandes presupuestos ni infraestructura profesional, pero cumplen una tarea esencial.
Son espacios donde los chicos aprenden a competir, compartir, respetar reglas y convivir. Son lugares donde los entrenadores no solamente enseñan a pegarle a una pelota, sino también a formar personas.
Muchos de estos futbolistas luego pasaron por grandes semilleros como River Plate, Boca Juniors, Racing Club, Independiente o Rosario Central, pero la primera camiseta, la primera cancha y los primeros entrenadores aparecieron en los clubes de barrio.
Fuente: Agencia DIB