La provoleta es uno de los grandes inventos de la gastronomía argentina, nacido de la fusión entre la tradición quesera italiana y la pasión criolla por el asado. Esta semana, Juan Braceli (@juanbraceli) nos cuenta cómo prepararla a la parrilla, con una receta de su libro Menú bonaerense y sus sabios consejos.
Un poco de historia de la provoleta
La célebre y tradicional provoleta, que se luce en los asados bonaerenses es bien argentina a pesar de su nombre italiano. Es una creación de Natalio Alba, un calabrés que llegó a la Argentina a principios del siglo XX. Este inmigrante italiano quería integrar las tradiciones culinarias de su país de origen con las de la tierra que lo albergaba.
Su deseo se hizo realidad cuando se le ocurrió incorporar el queso -un producto muy importante en la gastronomía italiana- en el asado criollo. Don Natalio quería que el queso resistiera las altas temperaturas del fuego de la parrilla, pero que, al mismo tiempo, se derritiera por dentro. Por eso, se empecinó en lograr una consistencia que lo permitiera.
En 1955, el queso provolone hilado argentino -nombre con el que figura la querida provoleta- fue incororado al Código Alimentario Argentino.
Trabajó sobre el proceso de hilado hasta lograrlo y así fue que nació el queso provolone hilado argentino, nombre con el que figura la querida provoleta en el Código Alimentario Argentino desde 1955. Años después, se registró la marca comercial Provoleta y el diseño industrial del formato cilíndrico. Con el paso de las décadas, la marca registrada se volvió tan icónica que pasó a ser el nombre común con el que hoy llamamos a cualquier queso parrillero de este tipo en la Argentina y la región.