Cuenta la historia que la costa que fascinó al marino don
Juan de Garay fue la de Monte Hermoso, ciudad que tiene la particularidad de
ver salir y poner el sol sobre el mar. Si bien es un municipio bonaerense
relativamente nuevo ya que fue fundado el 1° de abril de 1979 con tierras de
los partidos de Coronel Dorrego y Coronel Rosales, tiene una rica historia que
comenzó a principios del siglo pasado con un hito fundamental: la construcción
del Hotel de Madera.
En realidad, el nombre de este partido que hoy tiene unos 8.500 habitantes aparece a principios del siglo XIX en algunos trabajos del naturalista Charles Darwin, quien en la zona desenterró los restos petrificados de varias criaturas. Y a fines de ese siglo el reconocido paleontólogo Florentino Ameghino, publicó un libro llamado, precisamente, Monte Hermoso.
Hacia 1897, dos familias compraron por esta zona bonaerense tierras. Una, de origen francés, los Dufaur; otra, inglés, los Culeston. Los primeros construyeron su primera estancia, El Recreo Viejo, muy cerca de la playa. Sin embargo, el movimiento de los médanos les jugó una mala pasada y decidieron mudarse unos kilómetros más adentro, a orillas de la laguna del Sauce.
Monte Hermoso, una ciudad que acaricia el mar.
La segunda estancia se llamó El Recreo Nuevo y fue utilizada
hasta que don Silvano y su esposa, María Gardey, legaron en vida las hectáreas
a sus hijos: 2000 para Esteban y 2000 para Felisa. Esteban tuvo entonces que
construir una tercera estancia porque los cascos quedaron en tierras de su
hermana: la llamó La Loma, hoy lindera al puente de la entrada al pueblo.
Desde 1906, la torre metálica de 67 metros de altura del faro
Recalada marca la luz de este distrito de ritmo tranquilo y con 32 kilómetros
de playas amplias con suave declive al mar. El faro fue obra de la empresa
francesa que proyectó nada más y nada menos que la Torre Eiffel, emblema de
París. Por sus medidas, es el sexto en el mundo y por su estructura abierta, el
primero de América del Sur.
Y fue hacia 1917 cuando el viaje del velero norteamericano Lucinda Soutton también marcó fuerte la historia local. La embarcación se dirigía, proveniente de Brasil, al puerto de Ingeniero White con un importante cargamento de madera. A la altura del faro, una sudestada hizo que el capital optara por tirar la madera al agua, pero no evitó el hundimiento del barco.
El Hotel Madera, que marcó una época en la zona. (Archivo La Nueva)
Tras un fallido intento de transportar por tierra la madera,
las tablas fueron adquiridas por el Esteban Dufaur, con la intención de
construir un hotel en el lugar. Todo fue muy rápido. Se inauguró en enero de
1918 con el nombre de “Hotel Monte Hermoso”, también conocido como Hotel
de Madera. Llegó a comprender 60 habitaciones, cine, sala de juegos con ruleta
y billares, bar, comedores, salón de música, fábrica de hielo y soda, jardines
interiores, estacionamiento, correo y usina eléctrica.
Lo único que no tuvo fue apoyo económico. Por eso Dufaur vendió meses más tarde el hotel y 186 hectáreas contiguas. Eso se fue forestando con el fin de fundar un pueblo. Mientras tanto, la arena avanzó sobre el hotel. En 1958 cerró sus puertas definitivamente.
La costa de la ciudad con el faro al fondo. (Turismo Monte Hermoso)
El Pisadero, un yacimiento de pisadas humanas que tiene unos
7000 años de antigüedad; Las Roquitas, un paraje solitario que está entre el
camping y el espigón donde se aposentan los pescadores; y la laguna Sauce
Grande, que es de agua dulce y tiene un pequeño muelle, son en la actualidad
algunos de los atractivos de este distrito que vive en más de un 50% del
turismo y que cada 21 de septiembre festeja como pocos la llegada de la
Primavera. . (DIB) FD