miércoles 22 de julio de 2026

Tierras raras: estudian "paleocostas" bonaerenses en clave de transición y desarrollo energético

Especialistas del CONICET, con apoyo de gobierno provincial, estudian las zonas costeras bonaerenses donde existieron ambientes que, hace miles de años, concentraron minerales críticos.

Un equipo de investigación del CONICET realiza en la provincia de Buenos Aires un relevamiento de territorios denominados paleocostas, es decir, ambientes que albergaron costas entre 8 mil y 100 mil años atrás, zonas que hoy resultan de suma importancia para estudiar la presencia de minerales clave para la transición energética.

Las tierras raras, o elementos de tierras raras (ETR), son parte constitutiva de los denominados minerales críticos. Estas sustancias inorgánicas como el níquel, el cobre, el litio o el cobalto han tomado relevancia en la opinión pública en los últimos años, ya que van a contribuir a la transición energética en los próximos 30 o 40 años, por ser esenciales para el desarrollo, por ejemplo, de aerogeneradores o motores de vehículos eléctricos, preció el CONICET en un comunicado.

La categoría de crítico tiene que ver con que su demanda va en aumento, con que su refinamiento y producción está en manos de muy pocos países y con que son poco abundantes y están concentrados geográficamente en determinados lugares del planeta.

“Cuando hablamos de tierras raras, hablamos de un conjunto de elementos de la tabla periódica conocidos generalmente como lantánidos. Uno de los más abundantes es el neodimio, que habitualmente se usa para el desarrollo de motores eléctricos, específicamente para producir unos imanes del alto rendimiento que se denominan superpoderosos, que son muy potentes y no necesitan electricidad, entonces permiten ahorrar mucha energía, y hacen que el motor sea más eficiente y tenga mayor potencia”, describe Ernesto Schwarz, investigador del CONICET y director del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG, CONICET-UNLP).

Ernesto Schwarz, investigador del CONICET y director del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG, CONICET-UNLP).

Ernesto Schwarz, investigador del CONICET y director del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG, CONICET-UNLP).

Otras fuentes potenciales de energía

Junto al grupo de Sedimentología para Exploración y Desarrollo del CIG, Schwarz encabeza una iniciativa que, gracias al financiamiento de la provincia de Buenos Aires a través del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA), está orientada a relevar ambientes sedimentarios de la Argentina en los que pueden estar presentes estos minerales para, en principio, identificar su ubicación y generar mapas interactivos que sirvan como insumo para futuros proyectos de prospección. También trabaja en el diseño de instrumentos que ayuden a las autoridades de control en la determinación de las pautas sobre cómo debe ser una futura explotación garantizando el cuidado del ambiente.

“Argentina tiene la necesidad de pensar en otras fuentes potenciales de energía y asegurarse su producción, porque es una manera de defender la soberanía, pero adicionalmente se deben establecer límites claros para que esa producción genere riqueza, pero con el menor impacto ambiental posible”, subraya Schwarz.

Playas de arenas negras en Carmen de Patagones.

Playas de arenas negras en Carmen de Patagones.

Paleocostas, la clave

“Los minerales portadores de tierras raras tienen una cualidad muy específica: son muy pesados. Mucho más que los minerales más comunes, como el cuarzo. Cuando las corrientes los transportan, se van acumulando y concentrando en determinados ambientes sedimentarios. Entonces, uno de los espacios donde se los puede ir a buscar son las costas actuales, que pueden ser reservas potenciales importantes. Pero cualquier actividad de extracción traería aparejados problemas ambientales muy graves, porque se verían afectadas las dinámicas costeras y cuestiones de la vida humana”, apunta el experto.

Una alternativa es ir a buscarlos en paleocostas, es decir ambientes cercanos asociados a esas playas en los que hubo costas en el pasado geológico – entre 8 mil y 100 mil años atrás – y que hoy están enterradas. Comprender esas paleocondiciones pueden ser una llave para interpretar cómo fue la distribución de los minerales pesados en esos sistemas.

Arenas negras

Como, además, son bastante oscuros, su acumulación forma playas de arenas negras. Una característica que a simple vista sirve como primer indicador de su presencia en un determinado ambiente. “Hay registros de playas de arenas negras en la costa de Carmen de Patagones, al sur de la provincia de Buenos Aires. Nuestro objetivo es tener el menor impacto ambiental posible y preservar las playas y dunas actuales, por eso el foco del proyecto está puesto sobre las paleocostas asociadas”, describe el investigador. Y amplía: “Con la información que obtengamos, la idea es elaborar mapas interactivos, con el detalle de la concentración en cada paleocosta o edad geológica, que sirvan de insumo al municipio o la provincia para comenzar a generar políticas públicas, normativas o manuales de buenas prácticas en potenciales prospecciones o actividades de explotación para cuando, eventualmente, una empresa privada tenga interés en buscar este tipo de elementos en la región. En definitiva, diseñar estrategias para que ese tipo de estudios afecten de la menor manera posible el ambiente”.

El proyecto cuenta con el acompañamiento de la municipalidad de Patagones que generó el vínculo con las comunidades locales para allanar el camino para las primeras excavaciones y estudios de campo, ya que muchas de las paleocostas apuntadas se encuentran enterradas en lotes privados destinados a la producción ganadera. Las muestras colectadas en las primeras extracciones están siendo analizadas en el CIG y con instrumental de otros espacios de investigación del CONICET a nivel regional que cuentan con equipos especializados.

Enfoque químico, geoquímico y mineralógico

Los estudios son de carácter químico, geoquímico y mineralógico y tienen como objetivo evaluar su composición y cuantificar la presencia de minerales pesados para, a partir de allí, avanzar en la elaboración de los mapas y las herramientas rectoras de una potencial prospección.

Schwarz se entusiasma con que la experiencia sirva como puesta a punto de la metodología de estudio, y que eventualmente esta pueda expandirse a otros puntos del país. “Comenzamos por nuestra provincia, porque se dispone de este financiamiento que ofrece el Estado bonaerense. Las costas y paleocostas de Buenos Aires se extienden a lo largo de 800 kilómetros, desde San Clemente del Tuyú hasta la desembocadura del Río Negro, así que tenemos todavía una gran extensión para explorar esta posibilidad a nivel provincial”, concluye.

Fuente: Agencia DIB

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