Un exitoso y novedoso procedimiento logró cerrar en tiempo récord una úlcera grave en un paciente, evitando realizarle una cirugía. El tratamiento consiste en la aplicación de apósitos de células de placenta humana, específicamente de membrana amniótica, desarrollado por profesionales del CONICET en conjunto con el servicio de cirugía plástica del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas "Norberto Quirno" (CEMIC) y del Centro Único Coordinador de Ablación e Implante Provincia de Buenos Aires (CUCAIBA).
Ciencia argentina: logran cicatrizar en tiempo récord una úlcera con parches de células de placenta
La membrana amniótica es la capa que cubre la cara interna de la placenta. Cuando este órgano temporal es descartado tras el parto, se convierte en un residuo biológico cuyos tejidos, procesados y conservados, son capaces de reutilizarse con fines medicinales.
La membrana amniótica es la capa que cubre la cara interna de la placenta. Cuando este órgano temporal es descartado tras el parto, se convierte en un residuo biológico cuyos tejidos, procesados y conservados, son capaces de reutilizarse con fines medicinales gracias a sus probadas propiedades antiinflamatorias y regenerativas. Este material de la placenta es extensamente usado a nivel mundial para diversos tratamientos de reparación de tejidos, con aplicaciones que van desde lesiones oculares u odontológicas hasta heridas complejas de la piel.
El equipo de investigación que logró este avance de la ciencia argentina está conformado por científicos del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y CONICET, asociado a la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires ( CICPBA) y la Unidad 4 del Centro de Medicina Traslacional (U4-CEMET, HEC).
Aplicación clínica
En concreto, los especialistas verificaron la eficacia del uso de parches o apósitos derivado de membrana amniótica para el tratamiento de heridas complejas al lograr el cierre total de una úlcera recalcitrante y una exitosa regeneración de tejidos en el caso de un paciente oncológico que se encaminaba a una intervención quirúrgica. Los resultados del procedimiento fueron comunicados en la revista científica International Journal of Molecular Sciences.
“Existe un consenso clínico a nivel mundial que se denomina TIMERS, que enmarca cómo debe ser el protocolo para el tratamiento de las lesiones crónicas o de difícil cicatrización”, resumió María Ximena Guerbi, becaria del CONICET y primera autora del trabajo. “La S de esa sigla hace referencia a lo social, es decir a la atención centrada en los factores sociales relacionados con el paciente, su entorno y sus necesidades individuales. En el caso que presentamos, se trata de una persona que había sufrido una fascitis secundaria, es decir una infección provocada por una inyección aplicada de manera inadecuada que, a su vez, había derivado en una úlcera glútea recalcitrante o crónica, refractaria a los tratamientos. Por su condición de base, esta persona había estado sometida a múltiples tratamientos e intervenciones. Además, se había intentado promover la regeneración de tejidos con una técnica que no dio resultado. Por ello, manifestó su voluntad de buscar alguna alternativa terapéutica para evitar la intervención quirúrgica que se utiliza en estos casos, que es el injerto de tejido”, precisó.
El equipo médico encabezado por Jimena Rodrigo, integrante del staff de CEMIC, donde se atiende el paciente le ofreció la posibilidad de tratar una parte de la herida con un apósito de membrana amniótica humana, y aplicar en otro sector de la lesión un producto comercial – una matriz de colágeno de origen animal, particularmente bovino – habitualmente utilizado para preparar el terreno para los injertos, dejando abierta la alternativa de avanzar con esa intervención en caso de que el procedimiento con el parche no tuviera una evolución positiva.
La membrana amniótica humana utilizada para el procedimiento fue provista por la Asociación Civil Para el Progreso de la Tecnología Médica de Tejidos (AMNIOSBMA), una ONG de base tecnológica habilitada como banco de membrana amniótica – obtenida mediante la donación de placentas por parte de maternidades y hospitales – y dedicada a producirla y proveerla bajo distintas presentaciones.
Al cabo de 49 días, la superficie tratada con el apósito de membrana amniótica tuvo una evolución mucho más favorable que aquella en la que se había aplicado la matriz de colágeno de origen animal. “A simple vista, se pudo comprobar que la piel circundante a la herida había avanzado sobre el seno de la úlcera mucho más rápido, y la coloración y el tipo de secreciones, además de la reducción de la actividad inflamatoria, dieron indicios de que el tratamiento con la membrana estaba funcionando mejor”, indicó Guerbi. Y concluyó: “Entonces, viendo esa diferencia a nivel macroscópico de la evolución de ambas zonas, se optó por continuar el tratamiento con membrana amniótica sobre la totalidad de la herida hasta su cierre completo”.
Un aspecto importante que el equipo destaca del procedimiento aplicado es que se desarrolló en su totalidad de manera ambulatoria, es decir que la persona no solo evitó el ingreso al quirófano y la intervención quirúrgica, sino también todos los trastornos que conlleva una internación.
El potencial de la membrana de la placenta
Surgido en 2021, AMNIOSBMA provee a diversos hospitales e instituciones de investigación compuestos derivados de membrana amniótica. Esta entidad ya cuenta en su historial con más de 2 mil pacientes tratados, la mayoría con problemas oftalmológicos o de pie diabético, una complicación grave de la diabetes causada por niveles altos de azúcar.
“Con todo el marco regulatorio aprobado para el uso en humanos a nivel nacional, y cumpliendo con la normativa europea para lo que es un banco de tejidos, hemos podido construir un puente sobre el valle de la muerte que a veces se le presenta a los investigadores e investigadoras para trasladar un desarrollo científico hacia su aplicación clínica. En este caso, ya sorteamos esa etapa”, subrayó Alejandro Berra, director de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) de AMNIOSBMA y autor del trabajo. “Demostramos el potencial de los derivados de membrana amniótica como una alternativa regenerativa, y ahora nos encontramos evaluando la mecanística de ese proceso, es decir por qué y cómo funcionan estos tejidos de regeneración. Vamos optimizando un método que en un futuro cercano se podría hacer de manera completamente ambulatoria, en el propio hogar del paciente”, cerró.
Fuente: Agencia DIB