Vuelve al ruedo después de un paréntesis en el fútbol. Siete meses después de cerrar su segundo ciclo en River, Marcelo Gallardo fue presentado en Quito como nuevo técnico de Ecuador.
El Muñeco, entrenador más ganador de la historia millonaria, firmó un contrato hasta 2030. Heredó una generación dorada de jugadores que militan en las grandes ligas de Europa y dejó una frase que resume su llegada: no llegó a la Tri solo a participar. Competirá para ganar.
A los 50 años, Gallardo reemplazará a Sebastián Beccacece, quien renunció en julio tras la eliminación ante México (2 a 0) en los dieciseisavos de final del Mundial 2026. La Federación Ecuatoriana de Fútbol, presidida por Francisco Egas, lo eligió por lo que ganó y por lo que representa. Pero sobre todo, por la exigencia como forma de entender el juego.
Desafío de vida
Gallardo aterrizó en el aeropuerto Mariscal Sucre y por la tarde se sentó frente a los periodistas. No habló como entrenador de club, lo hizo como alguien que asume un cargo distinto a todo lo que hizo. Y en ese sentido, explicó: “Esto no es un desafío solo deportivo para mí, sino de vida. Venir a un país que me recibió como lo hicieron en la llegada al aeropuerto, con ese afecto e ilusión… Tener este desafío me pone en una posición diferente a la que estaba acostumbrado. Es un honor”.
Ecuador ya lo había tentado dos años atrás, cuando todavía dirigía a River. En aquel momento no estaba en condiciones de aceptar. Ahora sí. En Ezeiza, antes de viajar, lo había adelantado con una sonrisa: “Siempre me generó curiosidad dirigir un seleccionado. Hoy me agarra bien, con ganas”. Y cuando le pidieron un título de entrada, puso un freno: “Vamos despacio. Todavía no llegué”.
En Quito el tono fue más definido. Pidió un equipo que identifique al pueblo ecuatoriano, que sostenga lo bueno de esta generación y que dé un paso más hacia adelante. “Hay que convencerse de que se puede dar un salto de calidad para competir con los mejores. Ecuador, por su categoría y la materia prima con la que cuenta, es capaz de competir en igualdad de condiciones con cualquier potencia mundial”. La victoria con Alemania en la fase de grupos lo certifica.
"Buscaremos ganar"
También dejó su marca de estilo. “Si no hay ideas, no hay nada. Si no hay estilo, no hay nada”. Y cerró con una frase de aquellas que que ilusionaron a los hinchas de River con Gallardo en tantas noches continentales: “Nos trazamos los desafíos más altos. Un equipo que intente ir al frente y se destaque por la convicción y el espíritu. Buscaremos no solamente participar, sino competir para ganar”.
Sobre la primera lista, fue prudente. Intentará respetar la base de Beccacece, que actualmente cuenta con bajas por lesiones, y les dará chance a quienes representaron al país en el último Mundial. El plantel se reunirá el lunes en Seúl. El debut será el jueves ante Corea del Sur, en Suwon. Después, llegará el turno de Japón, el 1° de octubre en Yokohama.
Los objetivos de Marcelo Gallardo
Hay dos objetivos prioritarios para Gallardo. Con un vínculo por cuatro años, el horizonte está escrito en la camiseta que le entregaron: 2030. El Mundial del centenario, que se jugará en España, Portugal y Marruecos, con partidos de la primera fase en Uruguay, Argentina y Paraguay. No obstante, su primera meta estará en la Copa América 2028.
Gallardo no prometió un título en el primer párrafo. Prometió un proceso. Quiere un equipo con identidad, disciplina y convicción. También dejó claro que tendrá incidencia en juveniles, aunque seguirán a cargo de los cuerpos técnicos locales y su staff supervisará. “Hay que regar la semilla”, resumió.
Egas lo presentó con una exigencia alta: una generación para hacer historia, que necesita un entrenador que la desafíe. El propio presidente de la FEF había dicho que fueron a buscarlo por lo que ganó y porque hizo de la exigencia una manera de entender el fútbol.
Hay una ausencia pesada en su equipo de trabajo: Matías Biscay, su ayudante desde 2011, no estará por una cuestión personal. Gallardo lo definió sin vueltas. “Biscay es un hermano de la vida. Está conmigo desde 2011. Tengo que respetar su decisión”, apuntó. Y dejó la puerta abierta a que se sume más adelante.
Su equipo
Los secundarán Hernán Buján, ayudante de campo principal; Alejandro Albornoz, videoanalista y ayudante; Nahuel Hidalgo, videoanalista; Pablo Dolce y Diego Gamalero, preparadores físicos; Marcelo Tulbovitz, también en el área física; Mariano Barnao, secretario y asistente personal; y Juan Carlos Docabo, entrenador de arqueros.
El River de Gallardo fue un equipo de autor y de época, con la victoria más importante de la historia del Superclásico ante Boca en la inolvidable Libertadores de Madrid. En 414 partidos de su primer ciclo sumó 227 victorias. El segundo ciclo, entre 2024 y febrero de 2026, fue otra historia: 86 partidos, sin copas, y una salida que lo dejó siete meses fuera del banco.
En el medio, hubo un paso errante por Al-Ittihad de Arabia Saudita. No le fue nada bien. Dirigió 30 partidos, con 14 victorias, 3 empates y 13 derrotas. Firmó un contrato millonario, pero fue despedido. Su ciclo terminó abruptamente tras una serie de altibajos deportivos y cortocircuitos internos, como la relación con Karim Benzema.
Hoy tendrá una nueva aventura, lejos de Núñez, el club que lo supo cobijar. Con la espalda de los resultados que supo conseguir, pero con el riesgo que implica dirigir en un país en el que no tiene una estatua de bronce.