La frase de Lionel Messi en la zona mixta admite segundas lecturas. “No es algo normal”, dice el capitán de Argentina, que volvió a ganar con sufrimiento, en otro partido infartante y ya merece el apodo de aquel legendario equipo de River en 1945. Sí, el crack rosarino y sus compañeros son 'Los Caballeros de la Angustia'.
La confesión de Messi tras eliminar a Suiza: "No sabemos si esto se volverá a repetir"
Lionel Messi dejó una de las reflexiones más profundas desde que comenzó el Mundial al destacar que el ciclo de la Selección argentina "no es algo normal". El capitán llamó a valorar todo lo conseguido por el equipo de Lionel Scaloni.
Pero volviendo a la definición del “10”, amplía: “Este grupo acostumbró a la gente a que hacemos cosas que no son normales. No es fácil venir de ser campeón del mundo, ganar todo lo que ganamos y otra vez seguir compitiendo y estar a la altura, estar otra vez entre los cuatro mejores, jugar una semifinal... No es algo normal. Por eso hay que disfrutarlo mucho, porque no sabemos si se va a volver a dar. Estuvimos mucho tiempo sin ser campeones del mundo hasta la última vez que lo logramos (en Qatar). Todo lo que venga ahora está bien que se disfrute, que se le dé valor y nosotros intentaremos recuperar fuerzas y volver a competir".
¿Están hechos?
A partir de estas palabras, puede interpretarse que 'Leo' está hecho. A fin de cuentas, ¿cambiaría la percepción de los 47 millones de argentinos un resultado esquivo ante Inglaterra, el miércoles en Atlanta? Nadie quiere perder, está claro. Sin embargo, detrás del discurso de Messi hay una realidad. ¿Quién pensaba que la Selección podía llegar a esta instancia teniendo en cuenta que llegaba con lesiones y muchas dudas en el inicio del Mundial?
Messi es un animal competitivo y después de cada partido suele decir “lo vamos a volver a intentar”. A los 39 años, el tiempo pesa, el calor agobia en Estados Unidos y la presión es enorme. Y sabe, por otro lado, que está atravesando sus últimos momentos en el Mundial. Por eso lloró tras la agónica victoria ante Egipto. Por eso sus compañeros dejan todo en la cancha. Juegan por la camiseta y por su capitán. A veces, incluso, hasta cometen errores por buscar al astro. Sin ir más lejos, Thiago Almada intentó asistirlo cuando quedó mano a mano con Gregor Kobel. Lautaro Martínez estaba listo para aprovechar el rebote.
Entre 2014 y 2016, con tres finales perdidas entre el Mundial de Brasil y las dos Copas América de Chile y Estados Unidos, las críticas eran feroces. Y se prolongaron hasta la pandemia, cuando la Selección logró destrabarse en la Copa América, disputada en tierra carioca, la revancha de aquella caída con Alemania en el Maracaná. Desde ese momento, todo fluyó. Llegó la Finalissima y la goleada ante Italia, Qatar 2022 y un triunfo que se esperaba desde México '86 y otra Copa América.
Un lugar para un capítulo más
Messi ya dio todo, pero siempre parece tener lugar para un nuevo capítulo en su maravillosa carrera. "Siempre es especial jugar contra las grandes potencias. No me pasó nunca de jugar con Inglaterra, así que va a ser un partido especial, semifinal de una Copa del Mundo. Así que ahora descansaremos y nos prepararemos para eso, venimos de mucho desgaste, de jugar un alargue más y a veces se nota", manifestó.
A 40 años de la gesta de Diego Maradona contra los ingleses en el estadio Azteca, la tarde de la Mano de Dios y el barrilete cósmico, ¿Messi escribirá su propio guión? Le costó contra Suiza. Acaso haya sido uno de sus peores partidos en dos décadas con la Selección. Casi no pudo superar la marca del bloque rojo, a que a esa altura de la noche en Kansas hacía lo posible para sobrevivir con diez hombres producto de la expulsión de Bree Embolo. Así y todo, el “10” se las arregló para generar un par de situaciones en el final del tiempo reglamentario.
"Fue un partido difícil, ellos nos igualaron, no podíamos jugar, era intenso, nos metimos un poquito atrás cuando hicimos el gol y defendimos bastante bajo, nos costaba salir de atrás, terminábamos tirando pelotazos con el Dibu (Martínez), con los centrales... fue un partido difícil, pero lo importante es que terminó bien y dimos un pasito más", enfatizó Messi.
Hasta aquí, con 8 goles en 6 partidos, es el máximo goleador de la historia de los Mundiales con 21 gritos, seguido por Kylian Mbappé (20), y el que más asistencias logró (10 gracias al córner que Alexis Mac Allister cabeceó al 1 a 0 con los suizos) por encima de Maradona (8), nada menos. Va por más, aunque cada vez le quede menos. Porque un deportista de su naturaleza nunca se apaga. La luz interna lo hace resplandecer. Le quedan dos partidos. Un último esfuezo. Ojalá termine con la vuelta olímpica el 19 de julio en Nueva Jersey. Los hinchas cantan que hay que ser campeón “por las Malvinas, por Diego y por la última de Leo”. Y si no sucede, ¿quién podrá reprocharle algo si todo ya lo logró?