ver más
9 de agosto de 2019 - 10:28

A cinco años del día que Riquelme saldó su deuda con Argentinos

La Plata, ago 9 (Por Rodrigo Márquez, de la redacción de DIB).- El reloj marcaba 27 minutos del primer tiempo. Torrén recuperó cerca de su área, cedió rápido a Iñíguez y el mediocampista central levantó la cabeza, lo vio y se la puso en el pie. ??l, dueño de las ovaciones, los aplausos y los flashes, necesitó solo un toque para hacerse espacio y sacar un remate que picó antes de llegar al arquero y terminó en el fondo de la red. Levantó la mano, recorrió la tribuna con un saludo y caminó, serio, hacia su propio campo. Juan Román Riquelme debutaba con gol en la Primera de Argentinos.

Aquel 9 de agosto de 2014 el “Bicho” hacía su estreno en la B Nacional ante Boca Unidos y el 10, tras ganarlo todo con la camiseta de Boca, empezó a saldar una deuda que mantenía con el club que lo formó y le dio la oportunidad de dar las primeras pisadas.

“Es un día muy especial para mí, me fui del club hace 18 años y hoy tengo la suerte de volver a estar acá, de recordar momentos lindos”, habían sido las palabras del nacido en Don Torcuato cuando fue presentado en conferencia de prensa junto a otros surgidos del “Semillero del Mundo” como Matías Caruzzo y el “Lobo” Cristian Ledesma. 

La historia de Román con la institución de La Paternal tuvo un primer capítulo entre 1991 y 1996. De Prenovena a Quinta División. Comenzó de enganche y en el banco, se ganó un lugar de 5 y terminó de enganche y figura.

Fue Carlos Salvador Bilardo, en ese momento técnico de Boca, quien lo vio en un partido de Quinta entre Argentinos y el “Xeneize”. Transcurría agosto de 1996 cuando Macri sacó su billetera y compró el pase de Riquelme, que según Javier Roimiser, uno de los historiadores del “Bicho”,  ya había disputado ocho encuentros en Reserva.

Con solo un título en torneos de AFA, el de Prenovena, el 10 interrumpió su estadía en La Paternal. El primer equipo, recientemente descendido a la B Nacional, no llegó a gozar de su visión de juego, su capacidad para proteger la pelota bajo la suela y su fina pegada. Todo el talento de la por entonces promesa se mudó al barrio de La Boca.

A los hinchas de Argentinos solo les quedó el recuerdo del pibe espigado y de pocas palabras que sobresalía en inferiores, y un vacío que se acentuó cuando lo vieron ganar todo con la azul y amarilla. Pero la historia de Riquelme con el club que lo crió en el mundo del fútbol todavía se reservaba unos capítulos.

Es que 18 años después de su adiós, a mediados de 2014, Román decidió devolverle algo a la institución que lo formó y regresó al “Bicho” con la intención de lograr el ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino.

“Es algo muy lindo volver a ver a Cristian, que es el utilero del club y como un hermano para mí. Carlitos Balcaza fue el que me dio la oportunidad de empezar a jugar en las inferiores de Argentinos y ahora lo vuelvo a tener al lado mío. Si hoy tengo para comer es gracias a este club, que de chiquito me enseñó”, fueron las palabras que eligió para el reencuentro.

La declaración fue ratificada luego en la cancha, ya que el enganche, con un saldo de 18 partidos jugados y cinco goles convertidos, hizo un aporte vital para que el conjunto de La Paternal retorne a Primera. Además, fue el artífice de una notable Copa Argentina en la que el “Bicho” eliminó a Gimnasia, Estudiantes de Buenos Aires y Racing para recién caer en semis ante Rosario Central.

El ascenso se produjo en la fecha 22 de la B Nacional tras la igualdad en 1 frente a Douglas Haig, y Riquelme pudo irse a tomar mate y comer asado con sus amigos sin ninguna espina. Y antes de dejar la cancha por última vez como futbolista profesional, lo dejó bien claro: “Estamos a mano”. (DIB) RM

Ver más

Tu comentario

Te Puede Interesar