La Plata, abr 12 (DIB).- Una fábrica de aceites, grasas y
margarinas de la localidad de Valentín Alsina, partido de Lanús, fue
identificada como la causante del fuerte olor que se registró esta mañana en
los barrios del centro y sur de la ciudad de Buenos Aires, aunque luego de una
clausura preventiva y tres inspecciones se comprobó que no presentaba
irregularidades en su funcionamiento.
Fábrica de aceites de Lanús causó mal olor que afectó a la CABA y fue clausurada
En el operativo ambiental que coordinaron el municipio de
Lanús, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar) y el Organismo
Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) además se identificó a una
curtiembre que estaba volcando efluentes tóxicos al Riachuelo por lo que en
este caso sí fue clausurada.
El jefe de Gabinete del municipio de Lanús, Diego Kravetz,
informó hoy que “la cebadora Hebos S. A., ubicada en la calle Otamendi al 1200,
fue la empresa de la que hoy emanó el olor que afectó a la ciudad de Buenos
Aires y fue clausurada de manera preventiva, pero como se comprobó que no presentaba
inconvenientes la medida fue levantada”.
Kravetz sostuvo que “en la zona hay varias empresas
instaladas y varias son cebadoras de las cuales algunas son muy grandes. Este
tipo de industrias en general provocan olores cuando sus filtros no están bien o
cuando acumulan tripas y huesos por más de un día, aunque hoy ni la inspección
del municipio, la de Acumar, ni la de la OPDS encontraron nada irregular”.
“A esta misma empresa ya la habíamos clausurado en una
ocasión previa por un caso similar, desde el municipio estamos controlando
todas las actividades industriales y realizamos cientos de clausuras que en
algunos casos incluyeron revocar habilitaciones hasta que las empresas
readecuaran sus procesos productivos”, completó Kravetz.
Por su parte la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo
(Acumar) emitió esta tarde un comunicado en el que detalló que “en primera
instancia, todo indicaba que una grasera que había experimentado un problema de
producción había sido la causante pero, al ser fiscalizada, se descartó como
origen del problema. Los inspectores continuaron analizando la zona en
permanente contacto con otro equipo de la Dirección de Fiscalización que
monitoreaba lo que sucedía en el río”, detallaron.
Luego de varias inspecciones, cerca del mediodía se clausuró
a la curtiembre Gaita, en Lanús. La empresa rompió una clausura preexistente y
siguió funcionando, emitiendo efluentes fuera de los parámetros permitidos.
Gaita se encarga de realizar el proceso de transformar las
pieles en cuero, pero no cuentan con planta de tratamiento y los efluentes
contaminantes van directo al Riachuelo. Utilizan cromo y ácido sulfúrico que
pueden generar fuertes olores.
La Patrulla Ambiental volvió a clausurar la planta, colocar
los precintos, realizar un acta y tomar muestras de los líquidos para ser
analizados en laboratorio.
Gaita está catalogada como agente contaminante, fue intimada
para readecuar sus procesos productivos, y ya había sido clausurada en varias
oportunidades.
La multa que se aplicará sobre la empresa, una vez que se
ratifique todo lo marcado por los inspectores, superará los 2 millones de
pesos, afirmaron desde Acumar.
Para combatir este tipo de problemas, que puede generarse
por la falla en una curtiembre, y siendo uno de los rubros más importantes en
la Cuenca Matanza Riachuelo, es que en conjunto con el Municipio de Lanús y el
Banco Mundial, se trabaja en la construcción del Parque Industrial Curtidor de
Lanús (PIC).
El PIC comenzó a construirse, luego de muchas gestiones, a
fines de 2018 y se espera que hacia fines de 2020 esté listo para recibir, en
sus 22 lotes, a las firmas que se mudarán al predio para comenzar a operar
desde allí.
Acumar actualizó su normativa vinculada a la fiscalización
industrial, los procedimientos y figuras legales asociadas.
La resolución 12/2019, vigente desde enero de 2019,
simplifica el proceso de control industrial y promueve el trabajo coordinado
con otros organismos de control, es más exigente y prevé sanciones a las
empresas que pueden superar los 6 millones de pesos. (DIB)