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30 de julio de 2018 - 18:46

Titular del Astillero Río Santiago denunció a ATE por “administración fraudulenta”

La Plata, jul 30 (DIB).- El presidente del Astillero Río
Santiago, Daniel Capdevila, denunció al gremio ATE por “administración
fraudulenta” en la empresa del Estado, luego de un informe periodístico que
sostiene que en 10 años no se terminó ningún buque y que existen empleados “truchos”
y otros que cobran sueldos sin prestar servicios.

El titular del Ente Administrador del Astillero se presentó
ante la Justicia para denunciar el delito de “administración fraudulenta
agravado por ser en perjuicio de la provincia de Buenos Aires”, y pidió “la
individualización de cada uno de los autores, coautores, partícipes necesarios,
partícipes secundarios y/o encubridores de los hechos”.

En la presentación, Capdevila denunció “la existencia de
gravísimas maniobras” ejecutadas en la empresa del Estado, entre las que
enumeró “actos administrativos irregulares destinados a desviar ingentes sumas
de dinero en favor de ATE (seccional Ensenada)” y “contrataciones
injustificadamente onerosas y gravosas en perjuicio del Astillero”.

Además, aseguró que “hay indicios de la existencia de otras
irregularidades”, entre las que mencionó “vehículos utilizados a nombre de
otras personas, aportes de campaña a partidos políticos (en el caso al Frente
para la Victoria), proveedores ligados a empleados, etc.”

Anoche, el programa “Periodismo para Todos” emitió un
informe en el que denunció que la empresa estatal de construcción y reparación
naval no terminó ningún buque en los últimos diez años “a pesar de contar con
un presupuesto asignado de $ 3.600 millones”.

En el informe, el ministro de Trabajo bonaerense, Marcelo
Villegas, aseguró que la empresa solo “cubre con su producción el 1% de su
costo operativo, el resto de ese monto lo cubre el erario público”.

Por su parte, el diputado provincial de Cambiemos, Guillermo
Castello, aseguró que “ATE se adueñó del Astillero desde donde gestiona varios
negocios: retornos fraudulentos a través de empresas fantasmas, contratos
truchos de personal que no cumple funciones, plus por productividad sin
siquiera terminar un buque, estafas por 50 millones con el comedor, etc.”.

En ese marco, la denuncia de Capdevilla advierte sobre la
existencia de erogaciones realizadas por el Astillero a ATE “sin respaldo legal
alguno”, y se respalda en un informe del Tribunal de Cuentas de 2015, que llama
la atención por transferencias cercanas a las $ 20 millones entre 2014 y 2015.

Además, advirtió que hubo “sospechosas contrataciones” en
favor de empresas que estarían vinculadas a ATE “o con algunos de sus principales
directivos o referentes”.

Sobre el gremio, la denuncia señala que ATE “ejercía el
control administrativo del Astillero a través de los exgerentes”, y que
intervenía en la empresa “a través de los cuadros medios, utilizando la
intimidación y coacción a todo aquel que no siguiera sus lineamientos”, para lo
cual tiene una fuerza de choque que se mueve libremente por el Astillero”.

En esa línea, denuncia la actuación de dos empresas
(Whitesea y Abadía de Mar) que “fueron acercadas al Astillero por ATE” y que
firmó contratos por 12, 20 y 30 millones de dólares para realizar trabajos que
no se terminaron. Capdevila describió que “el aporte de las empresas para la construcción
de los buques es mínimo y son aportados casi en su totalidad por el Astillero”.

Finalmente, en la presentación se mencionan irregularidades
en la administración del comedor del Astillero: “el servicio pareciera a simple
vista que se encuentran concesionado por ATE”, indica la denuncia.

Capdevila explicó que ATE descuenta a cada trabajador $
1.300 por el uso del comedor, dinero que es pagado como un suplemento por el
Astillero, que además paga al personal de maestranza. “Estos fondos no han sido
jamás justificados ni fueron emitidos comprobantes legales que den soporte a
ello”, se indica.

Por otro lado, se denunció irregularidades en el régimen de “dispensados”.
En ese sentido, la denuncia consigna que “el Jefe de Prestaciones, Fernando
Valdez, y Carlos Maduri, Gerente de Relaciones Institucionales, con la
complicidad del Secretario General de ATE, pergeñaron esta maniobra irregular
consistente en simular una figura para abonar el sueldo a quien, en la
práctica, se autorizó a no prestar tareas”.

La dispensa es un régimen exclusivo del armador por la cual
se le permite al trabajador no asistir a prestar tareas mientras tramita su
jubilación. De acuerdo a lo denunciado, hay 110 empleados que se encuentran
alcanzados por este régimen de excepción. (DIB) JG

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