Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Reanimación Cardiopulmonar (RCP), una jornada internacional orientada a divulgar el conocimiento de maniobras básicas de reanimación, información invaluable de una técnica cuya aplicación oportuna salva vidas.
El origen de esta conmemoración se remonta al año 2012, tras la declaración del Parlamento Europeo que promovió una semana dedicada a la concienciación de los alcances del infarto y paro cardíaco, que pueden revertirse con estas maniobras. Años más tarde, en 2018, el Comité de Enlace Internacional sobre Reanimación (ILCOR) expandió la campaña a escala global bajo el lema “todos los ciudadanos del mundo pueden salvar una vida”, formalizando el 16 de octubre como la fecha central para capacitar a la población general en técnicas de reanimación.
Las enfermedades cardiovasculares, entre las que destacan los infartos agudos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares, continúan encabezando las estadísticas como la primera causa de muerte en el planeta. Cuando un paro cardíaco ocurre en el ámbito extrahospitalario y no recibe una respuesta inmediata por parte de quienes están alrededor, la tasa de supervivencia es dramáticamente baja. Por esta razón, democratizar la enseñanza de las técnicas elementales de RCP representa una de las medidas cívicas más urgentes y transformadoras.
Qué es la RCP
La reanimación cardiopulmonar consiste en un conjunto de maniobras manuales de primeros auxilios destinadas a restablecer temporalmente la circulación sanguínea y la ventilación tras un colapso cardíaco, sosteniendo la perfusión de órganos nobles hasta el arribo del equipo médico de emergencia.
En el instante en que el corazón se detiene, la sangre deja de circular hacia el cerebro y otras estructuras vitales, generando lesiones neurológicas irreversibles en pocos minutos. Frente a una persona que no responde y no respira, comprobar de inmediato su estado y dar inicio a las compresiones torácicas permite suplir mecánicamente el trabajo de la bomba cardíaca.
Pasos a seguir para hacer RCP
- Evaluar el estado de conciencia de la víctima, moviéndola suavemente de los hombros y preguntándole en voz alta: ¿me escuchás? ¿te sentís bien?
- Llamar al 911 o al 107 para dar aviso a las autoridades sanitarias de asistencia y envíen una ambulancia.
- No acercarse si la escena no es segura (riesgo de intoxicación por gases tóxicos, electrocución, incendio, explosión, etc.).
- A continuación, proceder con las maniobras propiamente dichas:
- Tras una serie de RCP, reevaluar el estado de la persona. Si no recupera la conciencia, continuar con las compresiones hasta que llegue el equipo de emergencias.
- Si la persona recupera la conciencia, se la debe colocar de costado (en posición de seguridad) estirando su brazo derecho en ángulo recto y rotando todo el cuerpo hacia ese lado, flexionando las rodillas y ubicando la mano izquierda bajo el lado derecho de su cabeza como una almohada, hasta que llegue el equipo de emergencias.
- Un dato para llevar el ritmo de las compresiones toráxicas: a nivel internacional, distintas asociaciones de médicos y cardiólogos recomiendan seguir el pulso del popular tema de los Bee Gees Stayin' alive (Manteniéndome vivo), que marca el tempo exacto de la técnica de RCP.
Cuestión de minutos
Las estadísticas dan cuenta de la estricta carrera contra el tiempo que implica este escenario: cada minuto que transcurre sin maniobras de RCP reduce entre un 7% y un 10% las probabilidades de supervivencia.
Según apuntan desde Vittal emergencias, en Argentina se estima que entre 40.000 y 50.000 personas sufren un paro cardíaco extrahospitalario al año. Sin asistencia inmediata, menos del 10% de los afectados logra sobrevivir; en contraste, cuando un testigo presencial inicia maniobras de reanimación precoz y se utiliza un desfibrilador externo automático (DEA), las posibilidades de sobrevida pueden alcanzar el 50%. Teniendo en cuenta que la enorme mayoría de estos episodios se suscitan en el hogar, en ámbitos de trabajo o en la vía pública, contar con ciudadanos entrenados es el factor que define el desenlace de la emergencia.
En el marco de esta jornada, organizaciones de todo el mundo impulsan charlas y talleres gratuitos de capacitación práctica, demostraciones abiertas en plazas y centros urbanos, campañas educativas en medios y redes sociales, así como la iluminación de edificios y monumentos en color rojo en homenaje al cuidado del corazón.
Fuente: Agencia DIB