La situación tenía además un antecedente que, para las autoridades tandilenses, volvía particularmente sensible el traslado. Según explicaron desde el municipio, en Azul existía una causa judicial vinculada con un conflicto intrafamiliar, en la que se habían registrado denuncias cruzadas por lesiones leves y amenazas y se había dispuesto una custodia dinámica para el grupo.
Los cuestionamientos de parte de Tandil
En ese contexto, la secretaria de Protección Ciudadana de Tandil, Alejandra Marcieri, y la secretaria de Desarrollo Humano y Hábitat, Juliana Teerink, cuestionaron la forma en que se realizó el traslado.
“Los dejaron a la deriva y eso tiene que quedar más que claro”, sostuvieron las funcionarias, quienes remarcaron que si el viaje había sido consensuado y la familia contaba con trabajo y recursos para alquilar una vivienda, correspondía que existiera una comunicación previa entre los dos municipios.
Según la versión de Tandil, los integrantes del grupo manifestaron que en Azul les habían ofrecido trasladarlos a Tandil bajo la expectativa de que allí tendrían una solución habitacional y que alguien los estaría esperando. Sin embargo, cuando llegaron, no existía una estructura de recepción coordinada.
La situación derivó en el inicio de una causa por averiguación de ilícito contra el Municipio de Azul, a partir de los relatos de los integrantes de la familia. El concejal de la UCR de Azul, Agustín Puyou, también presentó una denuncia contra funcionarios municipales por presunto incumplimiento de los deberes de funcionario público y abandono de persona.
Ante la repercusión del caso y según informó El tiempo de Azul, el secretario de Desarrollo de la Comunidad de Azul, Omar Seoane, salió públicamente a defender el accionar de la comuna y dio una versión diferente de los hechos.
La versión de Azul
Seoane aseguró que la familia se presentó el jueves en la Municipalidad de Azul y solicitó asistencia para trasladarse a Tandil. Según explicó, el pedido surgió después de un conflicto intrafamiliar ocurrido durante el fin de semana anterior, que había incluido denuncias cruzadas y la detención de uno de los integrantes del grupo.
El secretario de Desarrollo de la Comunidad de Azul, Omar Seoane.
Frente a esa situación, el municipio les habría ofrecido una alternativa para permanecer en Azul con una custodia fija en el sector de Los Piletones. También, según el funcionario, se les recordó que tenían asignado un módulo habitacional en esa ciudad.
La familia rechazó esas opciones y manifestó su voluntad de abandonar Azul para comenzar una nueva etapa en Tandil.
“Ellos dicen que no, que se quieren trasladar, que quieren hacer nueva vida y que tienen incluso el dinero suficiente para afrontar un alquiler en Tandil”, explicó Seoane.
De acuerdo con su relato, ante la insistencia del grupo, el municipio puso a disposición una combi de la flota oficial para concretar el traslado. El viaje, sostuvo, no se realizó sin acompañamiento: una trabajadora social y un empleado de la Secretaría de Desarrollo de la Comunidad viajaron junto a la familia durante todo el trayecto.
“Obramos de buena fe. Lo que hicimos fue aportarle el transporte a una familia que se quería radicar en otra localidad”, afirmó el funcionario.
Seoane también señaló que, debido a la rapidez con la que la familia quería abandonar la ciudad, antes de partir se les solicitó que firmaran una nota dejando constancia de que el traslado había sido pedido voluntariamente.
El funcionario negó de manera categórica que haya existido una situación de abandono. Según explicó, el grupo llegó a Tandil acompañado por personal municipal y decidió descender en la estación de trenes, punto en el que finalizó la intervención de los agentes de Azul.
La comuna, agregó Seoane, tomó conocimiento de la situación que se produjo posteriormente a través de las redes sociales, varias horas después del traslado.
La asistencia en Tandil
Mientras el conflicto entre los dos municipios escalaba, Tandil puso en marcha un operativo para asistir a la familia. De manera transitoria, sus integrantes fueron alojados en dos pensiones y se gestionaron alimentos, abrigo y atención sanitaria, además de contactos con el hospital local.
Desde Desarrollo Humano aclararon que la intervención no significa que la familia haya sido considerada en situación de calle permanente, sino que responde a una emergencia social generada por las circunstancias del traslado.
“Tandil no los va a dejar a la deriva”, aseguró Teerink.
El municipio también comenzó a trabajar sobre la situación educativa de los menores. Según informó Seoane, algunos de los niños ya habían sido inscriptos en establecimientos escolares de Tandil.
El episodio puso además en discusión el alcance de las responsabilidades municipales cuando una familia decide trasladarse de una ciudad a otra en un contexto de vulnerabilidad. Para Tandil, la ausencia de una comunicación previa impidió garantizar una recepción adecuada y generó una situación que debió ser atendida de urgencia. Para Azul, en cambio, el municipio cumplió con el pedido de una familia que manifestó expresamente su voluntad de comenzar una nueva vida en otra localidad.
Una disputa que llegó a la Justicia
Seoane cuestionó la denuncia presentada por el concejal Puyou y sostuvo que se trata de una “mala maniobra política”. El funcionario aseguró estar tranquilo respecto de la actuación del Ejecutivo municipal y anticipó que esperará la decisión del fiscal.
También dejó abierta la posibilidad de presentar una contradenuncia si considera que la investigación afecta injustificadamente a la gestión municipal.
“Ensuciar gratuitamente cuando estamos poniendo 24/7 laborando constantemente para que las familias estén asistidas no me parece lógico”, sostuvo.
Por su parte, Tandil anticipó que enviará una nota al intendente de Azul para solicitar explicaciones y reclamar que el municipio vecino se haga cargo de los gastos derivados de la asistencia brindada a la familia.
Así, el caso quedó atravesado por dos versiones contrapuestas. Mientras Tandil sostiene que una familia vulnerable fue trasladada sin una articulación institucional suficiente y terminó sin un lugar donde alojarse, Azul afirma que el viaje fue voluntario, que se ofrecieron alternativas para que permaneciera en esa ciudad y que el traslado se realizó con acompañamiento municipal.