Pronóstico cumplido: terminó el mundial en Estados Unidos y la política en argentina se puso en modo electoral. Y lo hizo con dos novedades, el llamado de Mauricio Macri a Karina Milei y la cumbre peronista que sentó a la misma mesa a Axel Kicillof y Máximo Kirchner, que tienen profundas implicancias en el escenario bonaerense. Es que allí se abren ahora dos incógnitas capitales: ¿se acelera la definición de un candidato libertario para suceder a Axel Kicillof? ¿El acuerdo para intentar sostener la PASO impondrá una pax armada que atempere el enfrentamiento entre el Movimiento Derecho al Futuro y La Cámpora?
Dos definiciones, una pública y otra reservada, de dos actores centrales de La Libertad Avanza, resumen la deriva bonaerense del nuevo intento para unificar la oferta electoral nacional de esa fuerza con el PRO. La primera la pronunció Karina Milei ante un grupo de legisladores a los que les bajó la línea política para los próximos meses. “En Provincia quiero un acuerdo amplio”, les dijo. Traducción: no alcanza con cerrar con el PRO, hay que sumar al radicalismo. La segunda corresponde a Sebastián Pareja: “Diego Santilli parece ser quién mejor nos representa” como candidato a Gobernador. Esta requiere advertencia, más que traducción: nada es tan lineal.
El telefonazo entre Karina y Macri admite una lectura de doble debilidad, que recorre todo el espinel de la centroderecha por estas horas. De ella porque depuso la estrategia de purismo violeta de la que era abanderada, aunque en lo personal aparezca fortalecida. Lo demás no es tan novedoso: como siempre que Javier Milei zozobra en las encuestas, ensaya o habilita un acercamiento a Macri. Para el Expresidente lo que ocurrió dista de ser un gesto de fortaleza porque licúa la posición del núcleo duro de pureza amarilla que planteaba una pulseada dura a partir de agitar hasta último momento una candidatura amarilla.
La declaración de Pareja sobre Santilli -fue en el lanzamiento de la sede central bonaerense de LLA, ubicada en CABA- parece la deposición de una aspiración personal, ya que él también quiere ser el candidato a suceder a Kicillof. Pero admite una lectura suplementaria, menos literal: es una señal para el pacto que Karina trabaja con Macri, porque corre al jefe de Gabinete, en los hechos un libertario más, para colmo de histórica mala relación con el Expresidente, del casillero de candidato porteño. Y ese es un gobierno que Macri quiere conservar para alguien de PRO, eventual pero no necesariamente su primo Jorge, hoy jefe de Gobierno.
La generosidad de Pareja, en ese marco, parece más un movimiento táctico que otra cosa. “Sebastián es un pragmático”, definen en su entorno. En la cumbre del poder libertario recomiendan, además, tomar todo con pinzas. Allí está bastante difundido que Santilli se siente más cómodo con una candidatura en CABA que en PBA. Por dos motivos: 1) Es más accesible electoralmente para LLA 2) Conoce de memoria los entresijos de su administración porque fue vice (de Horacio Rodríguez Larreta). Cerca de Santilli admiten que CABA los seduce, pero advierten: “el objetivo es la reelección de Javier”. Es decir: cerrar el pacto nacional.
La apertura hacia el radicalismo es menos vidriosa, pero más incipiente. Expresa la necesidad de evitar una dispersión como la de 2023 -Grindetti candidato de PRO, Píparo de LLA-, que facilitó la reelección de Kicillof. Pero por ahora, en el mapeo de Karina solo puede ser parcial: cree imposible acordar con los tres sectores principales que hoy componen el partido. Pareja dice que habla con Maximiliano Abad. Pero cerca del senador miran para otro lado: aseguran que por ahora trabajan solo en fortalecer el partido y generar una alternativa propia. Con Futuro Radical (Pullaro/Lousteau) y Construir (Fernández) la relación es más distante.
Un acuerdo para el desacuerdo
La cumbre del peronismo no resolvió la pelea de fondo entre Cristina y Kicillof, ni mucho menos. Pero dibujó los contornos del espacio, que en algún momento estuvieron en duda: el compromiso de trabajar para sostener las PASO implica que quienes lo suscribieron forman parte del mismo colectivo. Dicho más fácil: que no intentarán ir con listas por fuera del partido, lo que dividiría a su electorado y facilitaría la reelección de Milei. Por ahora, es el único punto en común concreto. Pero es más de lo que había hasta que se dio. “Avanzamos hasta donde se puede avanzar ahora, un objetivo puntual, ni más ni menos que eso”, sintetizan cerca de Kicillof.
Sin embargo, hay una dimensión adicional, que reconocen en los dos campamentos. En el Hotel Emperador estuvieron todos sentados a la mesa para un objetivo común. Una finalidad de supervivencia, si se quiere. Pero que impone una unidad de acción para llevarlo a buen puerto. Y eso es lo importante, porque esa lógica supone suspender los enfrentamientos, al menos en la superficie. Es la esperanza de muchos peronistas extra bonaerenses quye estuvieron en el encuentro. Y no solo de ellos. “La paz nacional es la excusa perfecta para hacer lo mismo en la provincia”, razonan varios. ¿Se abrirá un tiempo en el que, aunque no haya acuerdo, el desacuerdo se tramite con menos virulencia?
Nadie arriesga una respuesta definitiva. Por lo pronto, nadie se bajó de nada. Kicillof se entusiasma con ganar una PASO, pero en el fondo apuesta a generar un operativo clamor que la haga innecesaria. Para eso aceita el armado territorial. En San José 1111 están enfocados en el “Cristina Libre”. Sergio Massa también juega: estuvo activo en la articulación del encuentro y dicen en su entorno que tiene voluntad de competir. Mientras, quienes se entusiasman con un horizonte de paz -resuelto con PASO o acuerdo- advierten que ese supuesto implica que un desdoblamiento de las elecciones bonaerenses tendría menos chances de ocurrir.
Fuente: Agencia DIB.