jueves 20 de agosto de 2026
20 de agosto de 2026 - 12:03

Caso Facundo Astudillo: denunciaron por falso testimonio a los testigos que dijeron ver secuestrado al joven

Se trata de tres personas de identidad reservada aportadas por la querella. Sus relatos fueron los que dieron inicio a la teoría de la “desaparición forzada”. Está demostrado que mintieron.

Hace seis años, casi desde el inicio de la investigación por la muerte de Facundo Astudillo Castro, se viene desnudando por parte del portal La Brújula 24 la trama de una compleja operación política, mediática y judicial para instalar la famosa “desaparición forzada”.

Desde 2020 se viene explicando y denunciando que la causa tuvo actores claves para su desviación. Uno de ellos, el plantador de pruebas serial Marcos Herrero, que ya obtuvo condena a 7 años y medio de cárcel. Pero también siempre se hizo foco en quiénes dieron el puntapié inicial para que esta oscura historia comenzara: los testigos de identidad reservada. Sin su aporte, la función circense -tal vez- nunca hubiese levantado el telón.

Los declarantes, acercados por el abogado Luciano Peretto, fueron los que provocaron que la causa, que tramitaba hasta ese momento en la Justicia Provincial, girara al fuero federal y bajo el rótulo de desaparición forzada.

No hay mucho misterio: los testigos mintieron flagrantemente. Y está probado hace años en el expediente. Pero, tal como pasó con Herrero, quienes están a cargo de la causa prefirieron mirar para otro lado. En la teoría, el Ministerio Público debería tener el deber de objetividad, pero no es el caso.

Sin embargo, ahora, la Justicia se verá en la obligación de investigar porque existe una denuncia concreta. La abogada María Laura Bentivegna, representante del policía Alberto González, presentó un escrito para que los “testigos estrellas” den explicaciones sobre las afirmaciones que hicieron bajo juramento de decir verdad.

Las contradicciones y falsedades en esas declaraciones son explícitas y groseras. ¿Habrán sido pura fantasía o hubo un guionista detrás?

El libro Operación Facundo detalla todas las mentiras de estos protagonistas, tanto en sus declaraciones en el fuero ordinario como en el Federal. Y no solo eso: se explican las conexiones y vínculos familiares entre estas personas con el mundo del delito de la zona de Villarino. Allí aparecen verdaderos policías corruptos, que no son precisamente los acusados del Caso Facundo. Quizás allí radicó el origen de las patrañas.

Mentiras

Para señalar solo algunas de las inconsistencias de los “protegidos”, a continuación, se ofrece media docena de ellas (en minúscula lo que afirmaron y en mayúscula la verdad de los hechos)

1. Dijeron ver que a Facundo Astudillo lo subieron a un patrullero cerca del acceso a Mayor Buratovich. Afirmaron que fue a las 15.30 horas del 30 de abril de 2020. ESTÁ PROBADÍSIMO QUE ESE DÍA, A ESA HORA, ESTABA EN OTRO PUEBLO: ORIGONE.

2. Dijeron que era un patrullero con dos policías varones. SE PROBÓ QUE NUNCA HUBO ESA TARDE, EN ESE LUGAR, UN MÓVIL CON DOS POLICÍAS VARONES. El kilómetro exacto, según la querella fue el 776 de la Ruta 3. Curiosamente en ese sitio, pero metros adentro en un campo, poco tiempo después el peritrucho hizo su show y gritó a los cuatro vientos haber encontrado los restos de Astudillo. ERAN HUESOS DE VACA.

3. En rueda de reconociendo identificaron el móvil de Alberto González como el que habían visto aquella tarde en Buratovich. NUNCA EL PATRULLERO DE GONZÁLEZ ESTUVO EN BURATOVICH. SIEMPRE ESTUVO EN ORIGONE. LO PRUEBAN LOS GPS.

4. Identificaron al policía Mario Sosa como el “secuestrador” junto a otro uniformado varón y utilizando la camioneta de González. SOSA ESE DÍA TRABAJÓ CON UNA SUBOFICIAL MUJER LLAMADA JANA CURRUHINCA. NUNCA USÓ LA CAMIONETA DE GONZÁLEZ NI TRABAJÓ CON GONZÁLEZ. NI SIQUIERA SE CONOCÍAN.

(NdR: La primera vez que Sosa y González estuvieron juntos fue a mediados de julio de 2020, cuando los citó Asuntos Internos de la Policía Bonaerense en una oficina de la Departamental de Bahía Blanca. Ese día se conocieron. Esa también fue la primera, y única vez, que Sosa subió a la camioneta de González. Fue durante el viaje de ida y vuelta entre Villarino-Bahía y por el mencionado pedido de sus superiores. Los acompañaban Curruhinca y Flores, las dos jóvenes policías, también acusadas por la querella de ser torturadoras y asesinas).

5. Los testigos estrellas dijeron que “no tenían dudas” de que aquel chico era Facundo Astudillo porque llevaba una mochila marca Wilson. Lo repitieron hasta el cansancio. Todo coincidía con lo afirmado por la madre de Astudillo en la tele. PERO FACUNDO -LAMENTABLEMENTE PARA LA TEORÍA QUERELLANTE- AQUEL DÍA NO LLEVABA UNA MOCHILA WILSON. LLEVABA UNA MOCHILA MARCA MATCH SPORT. PAPELÓN.

6. El trío justificó que aquel 30 de abril circulaba por la Ruta 3 porque iban a buscar un perro a Bahía Blanca. LA LECTORA DE PATENTES DEL FITOSANITARIO (ÚNICO PASO) LOS CONTRADICE. NO HAY REGISTRO, CON EL AUTO QUE DICEN HABER UTILIZADO, DE SU EGRESO DE VILLARINO CON DIRECCIÓN A BAHÍA BLANCA. LUEGO INTENTARON INSTALAR QUE EL DISPOSITIVO HABÍA SIDO ADULTERADO, PERO UN PERITAJE DE GENDAREMERÍA NACIONAL, LO DESMINTIÓ. FUNCIONABA A LA PERFECCIÓN.

Y si todo fuera poco, para añadirle mayor dramatismo a la historia, pero principalmente para reforzar la teoría de la querella de que la policía había secuestrado, asesinado y desaparecido a Astudillo, uno de los mencionados testigos sostuvo que “en un cumpleaños de 15, un amigo contó que una vez a Facundo lo habían metido preso y le habían pegado desde las 10 de la noche hasta las 2 de la madrugada. Y que tenía muchos problemas con la policía”. El testigo reservado nunca aportó la identidad de quien había afirmado eso. Es más, ninguno de los amigos más íntimos de Astudillo, que declararon en el expediente, relató algo semejante.

Poco después, cuando cumpliendo la labor de periodismo de investigación, un redactor del diario La Nueva Provincia intentó comunicarse con uno de los testigos, desde la querella salieron rápidamente a denunciar -mediática y judicialmente- que lo estaban “amedrentando”. Estaba claro que los “protegidos” no resistirían esenciales y básicas repreguntas.

Todo lo descripto sería escandaloso en cualquier expediente judicial “normal”, sin embargo, en el de Astudillo, no. Evidentemente, a los fiscales Horacio Azzolin, Iara Jesica Silvestre y Alberto Gentili, nunca les despertó la mínima curiosidad la catarata de “contradicciones” de los testigos fundantes en una causa abierta hace seis años y con claros fines políticos.

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