Hace dos semanas se cumplieron 42 años de la última Libertadores que conquistó Independiente. Fue el 27 de julio de 1984 ante Gremio, tras un 0 a 0 en Avellaneda. Había ganado en Porto Alegre con un gol de Jorge Burruchaga, nada menos. Cuatro décadas después, el Rojo sigue siendo el Rey de Copas porque nadie pudo superar esos 7 trofeos que brillan en sus vitrinas. Sin ir más lejos, Boca lleva 19 años y serán 20 sin el máximo título continental. En 2007 logró la sexta de la mano (o el pie, para ser más exactos) de Juan Román Riquelme, entonces eximio “10” y hoy presidente.
Sí, Independiente sigue siendo el club que más títulos internacionales logró en América, pero la única coincidencia con aquel equipo que dirigía José Omar Pastoriza es el color de la camiseta. La crisis institucional y deportiva que se vive desde hace un cuarto de siglo es estremecedora. Y aunque en 2010 y 2017 se ganó la Sudamericana, el segundo torneo en importancia en la región, desde 2002 que no da una vuelta olímpica a nivel doméstico.
Un golpe de nocaut
El último mazazo fue este miércoles en Rosario. De un penal a favor que falló Santiago Montiel llegó una goleada (4 a 0) aplastante que terminó con el ciclo de Gustavo Quinteros. Este jueves al mediodía, los dirigentes encabezados por Néstor Grindetti, ex intendente de Lanús, candidato a gobernador en la Provincia de Buenos Aires y ex jefe de gabinete de Jorge Macri en CABA, despidieron al técnico que había llegado en septiembre de 2025. En 10 meses, dirigió 32 partidos con 14 victorias, 8 empates y 10 derrotas, incluyendo la lapidaria caída contra Atlético Tucumán y, en consecuencia, la eliminación de la Copa Argentina.
"Me da vergüenza, como entrenador asumo la responsabilidad. Le voy a pedir disculpas a la gente de Independiente, es algo que no se nos pasaba por la cabeza. Tuvimos un partido en el que fallamos un penal y cambió todo. Nos golpeó demasiado. Perdimos todas las pelotas que teníamos fáciles para que puedan hacernos las transiciones. Perdimos el 80/90% de los duelos defensivos, no tuvimos el carácter, la personalidad ni entrega", dijo Quinteros en el estadio de Newell's, una vez consumada la derrota con los tucumanos. "Siempre cumplo los contratos, ni aunque salga último ni primero me voy", enfatizó.
Sin embargo, su declaración más picante tuvo que ver con un misil por elevación para los dirigentes. "No soy responsable ni estos jugadores de los años de fracasos que lleva el club", disparó. Fue provocador y aunque por estas horas dijo que “no lo esperaba”, dio la sensación de que forzó su salida. Además de la derrota “saca técnicos”, sus palabras fueron un puñal para Grindetti y compañía.
Una relación degastada
La relación ya estaba desgastada por los refuerzos. Sin ir más lejos, el sábado -tras la caída con Platense de local-, se había quejado de que no habían llegado los jugadores solicitados. Entre ellos, Mariano Gómez, Giuliano Galoppo y Thiago Silvero, de Vélez. La dirigencia ofreció algunas alternativas, pero terminaron incorporando a Maxi Meza, libre de River que había sido campeón de la Sudamericana 2017; el arquero uruguayo Santiago Mele, a préstamo del Monterrey de México; e Imanol Machuca, suspendido hasta noviembre por fraguar documentación para jugar en la Selección de Malasia.
Quinteros tampoco tenía un gran feedback con los futbolistas, sobre todo después de sacarle el brazalete de capitán a Rodrigo Rey, el arquero que tiene mayor cantidad de presencias consecutivas bajo los tres palos de Independiente.
Los problemas deportivos son constantes y los institucionales no pasan inadvertidos. Los dirigentes están lejos de ser Pedro Iso o Atilio Di Pace. Desde Andrés Ducatenzeiler -hoy devenido a youtuber-, pasando con Julio Comparada, Javier Cantero, el sindicalista Hugo Moyano hasta el periodista Fabián Doman, que renunció 6 meses después de ganar las elecciones de 2022, el pasivo se fue agrandando hasta convertirse en un agujero financiero. En diciembre habrá renovación de autoridades y ya se están sacando chispas.
Independiente tuvo que pedir préstamos blandos para pagar deudas, levantar inhibiciones y reforzar su equipo. Hoy, en el medio de las presiones de los hinchas que insultan a los directivos y silban cada vez que terminan los partidos, la situación es angustiante. En ese sentido, el tema del técnico no es menor. Contra Lanús, el lunes en el estadio Néstor Díaz Pérez, dirigirá la dupla Carlos Matheu-Eduardo Tuzzio. Y hay dos nombres que pican en punta para suceder a Quinteros. Omar De Felippe, que ascendió al equipo en 2013, y Rubén Darío Insua, campeón en la temporada 1988/1989 como jugador.
A contramano de la bandera que se cuelga entre Alsina y Bochini, el infierno no está encantador. Independiente se quema de adentro hacia afuera y hay una pregunta que se hacen sus hinchas. ¿Quién podrá apagar las llamas?