BTS concretó su esperado debut en la Argentina con un recital en el Estadio Único de La Plata que combinó un despliegue escénico de gran escala, coreografías sincronizadas, canciones de distintas etapas de su carrera y una conexión permanente con el público. RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook salieron a escena alrededor de las 20 para abrir la serie de tres presentaciones previstas en la ciudad, en el marco de la gira mundial “Arirang”.
La espera había sido larga para el ARMY, como se conoce a la comunidad internacional de seguidores del grupo. La visita se hizo desear, entre otras razones, por el período en que los integrantes debieron cumplir con el servicio militar.
Una fiesta
Desde mucho antes del comienzo, el estadio ya era una fiesta: disfraces, vestidos de princesa, gorros con orejas, atuendos inspirados en la cultura coreana, brillos, luces violetas y carteles con mensajes para los ídolos.
También hubo lugar para una tradición propia de los fans: los freebies, pequeños regalos preparados en casa para intercambiar con otros seguidores. Caramelos, imágenes y souvenirs funcionaron como una forma de compartir la pasión y hacer nuevas amistades mientras se acercaba el momento más esperado. La lluvia de la tarde, que empapó a quienes hacían fila desde temprano, no logró apagar el entusiasmo.
Un escenario monumental y una apertura explosiva
Cuando finalmente se apagaron las luces, el grito del público se convirtió en un rugido colectivo. Los siete integrantes aparecieron sobre una estructura montada en el centro del campo, con pasarelas en forma de cruz que atravesaban el estadio y pantallas orientadas hacia las cuatro tribunas. El montaje, de unas 600 toneladas, buscó que los espectadores pudieran seguir de cerca la acción desde distintos sectores.
“Hooligan”, uno de los temas del último álbum, abrió la noche. Le siguieron “Aliens” y “Run BTS”, que desataron los primeros saltos y una euforia que los propios músicos debieron intentar moderar. La puesta incluyó bailarines, iluminación roja y negra, plataformas móviles, cambios de vestuario y efectos de fuego.
Con la ayuda de un traductor, los integrantes pidieron en distintos momentos que el público evitara los empujones y diera un paso atrás para mantener la seguridad en el campo. La intensidad de la respuesta de los fans sorprendió incluso a los artistas, que buscaron equilibrar la energía del espectáculo con advertencias para prevenir incidentes. “Disfruten, siempre con seguridad”, advirtieron, censurando el pogo de “Run BTS”.
Después llegaron los primeros saludos en español. “Es nuestra primera vez. Buenos Aires, hagamos que esta noche sea especial. Si esta es la primera, imagino lo que serán las otras noches”, expresaron. Poco después, uno de los comentarios que más entusiasmo despertó fue una frase bien argentina: “Siento que hoy la vamos a romper”.
Un detalle: los coreanos no son los primeros músicos internacionales en confundir La Plata con la Ciudad de Buenos Aires. De hecho, el disco en vivo grabado por Coldplay en el Estadio Único se llama "En vivo en Buenos Aires".
De los clásicos al nuevo álbum
El repertorio de BTS tuvo 23 canciones y alternó material de “Arirang”, el disco que marcó el regreso del grupo tras el servicio militar, con algunos de los éxitos que construyeron su popularidad mundial.
En el primer tramo sonaron “They Don't Know 'bout Us”, “Like Animals”, “Fake Love”, “Swim” y “Merry Go Round”. La interpretación de “Fake Love” fue uno de los momentos destacados: las tribunas acompañaron la canción palabra por palabra, con una letra en coreano que buena parte del público aprendió de memoria.
Más adelante, el espectáculo tomó un ritmo todavía más intenso con “Not Today”, “MIC Drop” y “Burning Up (Fire)”, acompañadas por llamaradas y nuevas formaciones coreográficas. La precisión de los movimientos fue una de las marcas de la noche: los siete artistas se desplazaron por el escenario con una sincronización que convirtió cada canción en una secuencia visual cuidadosamente diseñada.
Las pantallas mostraron primeros planos de los integrantes, mientras las Army Bomb —las luces oficiales que identifican a los seguidores de BTS— iluminaron el campo y las tribunas. Aunque la puesta estuvo atravesada por una planificación minuciosa, también hubo espacio para sonrisas, bromas entre los músicos y gestos de complicidad con las fans.
Camisetas argentinas y un final a puro festejo
Uno de los momentos más celebrados llegó durante el tramo final, cuando los integrantes aparecieron con camisetas de la Selección argentina. Fue durante “Come Over”, una escena que reforzó el vínculo con el público local. Jimin y Jin también lucieron prendas con los colores de la bandera nacional.
Después llegaron “Butter” y “Dynamite”, dos de los temas en inglés que llevaron a BTS a una audiencia masiva en Estados Unidos y que hicieron bailar a todo el estadio. El repertorio también incluyó “Arirang”, la canción popular coreana que da nombre al álbum y a la gira, en un momento en que las voces del público parecieron transformarse en un coro colectivo.
El cierre incluyó “Please” e “Into the Sun”, además de palabras de agradecimiento y nuevos pedidos para que los fans disfrutaran sin ponerse en riesgo. “Fuera de joda, son el mejor público. Gracias por ponerle onda”, dijeron los músicos antes de despedirse con un “gracias, totales”.
Fuente: Agencia DIB