River vive tiempos tumultuosos. De ser unos de los clubes más exitosos a nivel deportivo e institucional, sostenido por una economía próspera que se refleja en el estadio más moderno y con mayor capacidad de Argentina, pasó a tener un presente oscuro. En 2026, ya se devoró dos entrenadores: Marcelo Gallardo, el técnico más importante en 125 años de historia, y Eduardo Coudet. Y ahora llega el turno de Leonardo Ponzio, un emblema millonario que nunca soñó con la posibilidad de dedicarse a la dirección técnica, ni siquiera en Las Rosas, donde nació hace 44 años. Este domingo tendrá su debut ante Banfield en el Florencio Sola con la presencia de hinchas visitantes, nada menos.
De ídolo a entrenador: el inesperado desafío de Ponzio para rescatar a River
Leonardo Ponzio, uno de los máximos ídolos de River, asumirá este domingo como entrenador interino ante Banfield, apenas días después de la salida de Coudet.
En su pueblo de Santa Fe, sin ir más lejos, es dueño de 540 hectáreas en las que se cultivan trigo, soja, maíz y girasol. Sí, además de haber sido un volante de marca con 358 partidos sobre el lomo a lo largo de su carrera, Ponzio es uno de los productores agropecuarios más importantes del país. El cargo de secretario técnico era simbólico. Por más que el ex jugador trabajaba en la órbita de Enzo Francescoli, su margen de maniobra estaba acotado. Sobre todo desde la llegada de Pablo Longoria, el mánager español.
La renuncia de Chacho
La renuncia del Chacho, cantada después de la derrota por penales ante Santa Fe en el Monumental, obligó a Stéfano Di Carlo a tomar una decisión que puede representar un acierto o volver a dejarlo en el centro de la tormenta. Ponzio puede ser Lionel Scaloni o un manotazo de ahogado hasta diciembre, momento en el que habrá un análisis, ya con la suerte de River echada.
Después de gastar 170 millones de dólares en refuerzos en el último año, de incorporar jugadores de la talla de Angel Correa y Thiago Almada, campeones del mundo en Qatar 2022, el presidente cree que ya se probó con todo. ¿Qué sentido tenía contratar a un técnico con experiencia de apuro? Hernán Crespo, con trabajo en el Atlas, tiene una “cláusula River”. Podría salir cuando lo llamaran para regresar a Núñez, donde ganó la Copa Libertadores ante América de Cali en 1996 con un doblete suyo. Había que pagar 7 millones de dólares. En enero, menos. Igual, el dinero no es un impedimento, como tampoco contactar a Eduardo Domínguez, de Atlético Mineiro,otro que seduce. La cuestión tiene que ver con los resultados que no se dieron ni siquiera con el Muñeco.
Ramón Díaz, que este sábado cumplió 67 años, fue aclamado en el hall del Monumental. Los dirigentes no quieren saber nada porque renunció en pleno inicio del primer mandato de Rodolfo D'Onofrio. Entonces, Ponzio fue la decisión inesperada. Estaba en la estructura del club y había que poner la cara. Además, fue capitán, ídolo y se trata del jugador más ganador de la historia del club con 17 títulos.
Eso sí, Leo jamás creyó que iba a ser entrenador. En 2022, apenas retirado, aseguró en televisión: “De entrenador no me veo”. Quería seguir ligado a River, pero desde la secretaría técnica, la coordinación o la gestión, no “a la cabeza de un plantel”. Incluso describió el oficio como “una guillotina”. En abril de este mismo año, ya trabajando como nexo entre Primera y Reserva, insistió: “Ser técnico lo descarto porque actualmente no me veo en el día a día”. Cuatro meses después, el club lo necesita precisamente ahí. Tiene el título de entrenador, pero nunca lo había usado. Su llegada no fue un plan de carrera: fue una emergencia.
Una transición
Di Carlo lo presentó como alguien preparado para “administrar esta situación de transición”. Marcelo Escudero, técnico de la Reserva y con experiencia en interinatos anteriores, y Cristian Manfredi lo acompañan como ayudantes. Marcelo Barovero se queda con los arqueros.
Ponzio no llega vacío de ideas. Sus referencias son claras y las repitió en distintas entrevistas. Gallardo fue el que más lo marcó. “Fue el técnico que me dejó más cosas porque me agarró en una edad para que madurara y me hiciera más jugador”, reconoció. Gallardo lo gestionó, lo exigió y lo entendió incluso cuando no jugaba. Esa relación de diálogo y exigencia es una de las claves que Ponzio quiere trasladar al banco.
También aparecen Diego Simeone, con quien coincidió en River en sus primeros pasos como técnico. Matías Almeyda, “muy humano y muy parecido a mí”, de quien tomó la idea de que entre jugador y entrenador debe existir un diálogo directo. Y Marcelo Bielsa, a quien tuvo en la Selección.
Tendrá que manejar un vestuario con mucha jerarquía: Nicolás Otamendi, Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Marcos Acuña y Sebastián Driussi, entre otros. Todos serán titulares esta tarde. Tendrá que ganarse el respeto que mostró en la cancha.
¿Y después? El después se verá. En principio, tiene como objetivo clasificar al equipo a los playoffs del Torneo Clausura. Quedan 27 puntos en juego y hoy está afuera de la fase de la Sudamericana por la cadena de derrotas que llevó al final del ciclo de Coudet. A Ponzio le dicen el “León”. Tendrá que hacer rugir a su equipo para pegar el zarpazo en el tramo final de uno de los peores años del fútbol del club.