La Plata, oct 14 (Por Gastón M. Luppi, de la redacción de
DIB).- Tiempo, distancia, velocidad, contacto, fuerza, puntos… Todo se mide
en un Juego Olímpico. El momento en que detienen los cronómetros los nadadores
o los escaladores; cuán lejos caen los martillos, discos, jabalinas o balas; a
cuánto sirve un tenista, o la intensidad del viento; los impactos en esgrima o
taekwondo; la reacción de un corredor al momento del pistoletazo; quien suma
más en el triatlón, el pentatlón moderno o las gimnasias.
JJOO de la Juventud: todo es cuestión de tiempo, distancia, velocidad, contacto…
La empresa suiza Omega dice tener soluciones para más de 150
deportes. Cronometradora oficial desde los Juegos Olímpicos de Los Ángeles
1932, a Buenos Aires llegaron unos 240 profesionales y técnicos de
cronometraje, la mayoría expertos de origen suizo. Junto a ellos arribaron 80
toneladas de equipos, que incluye 125 marcadores deportivos, 22 generadores
gráficos de TV y 60 kilómetros de cableado de cobre y fibra óptica. Y de apoyo,
450 voluntarios que recibieron capacitación. En estos Juegos de la Juventud se
está utilizando la misma tecnología que se empleó en los Juegos de Río 2016,
pero además se están haciendo testeos de cara a Tokio 2020.
“En natación una centésima de diferencia es una uña”, le
explicó a la Agencia DIB Alain Zobrist, director general de Omega Timing. Sin
embargo, ese no es un problema para la compañía, pues en el natatorio de Buenos
Aires utilizó su cronómetro maestro “Quantum”, que puede llegar a medir en
millonésimas de segundos. Este aparato es calibrado de acuerdo a las
necesidades de cada deporte. Por ejemplo, el viernes Delfina Pignatiello ganó
la medalla de plata en los 400 metros libres con un tiempo de 4 minutos, 10
segundos y 40 centésimas, a 3 segundos y 26 centésimas de la húngara Ajna
Kesely. Según Zobrist, en natación no se podrían tomar registros en milésimas,
pues resultaría imposible que un arquitecto garantice que todos los andariveles
de una piscina tienen un largo de 50,000000??? metros.
Omega tiene presencia en la natación olímpica desde los
Juegos de México 1968. La empresa suiza fue convocada luego de que en los 100
metros libres masculinos de Roma 1960 se diera una de las definiciones más
polémicas de las que se tengan registro. Claro, por entonces había tres jueces
por andarivel que tomaban el tiempo manualmente y a ojo, y luego se hacía un
promedio.
En cambio, en la natación actual Omega toma registros varios
desde el momento en que el deportista libera la presión en la plataforma de
salida luego de la señal sonora (tiempo de reacción), hasta el momento en que
toca los paneles táctiles (“touchpads”) con una presión de entre 1,5 y 2,5
kilos, y en menos de 100 milisegundos esa información ya está a disposición.
Además, siempre hay respaldos de cámaras de alta velocidad. Eso sí, la última
palabra está en manos de los jueces.
Mañana se conocerán los ganadores de los 100 metros llanos
entre mujeres y varones, sin duda, la prueba emblema del atletismo a nivel
global. Y para estas pruebas Omega también presenta tecnología y datos que
asombran. Por ejemplo, el reglamento de la Asociación Internacional de
Federaciones de Atletismo (IAAF) fija el tiempo mínimo de reacción fisiológica
en 100 milisegundos (una décima de segundo), y cualquier reacción que tenga
lugar por debajo de ese límite se considera prematura y coloca al corredor en
una situación de salida en falso. Para ello, además de contar con altavoces
integrados, los bloques de salida en el atletismo se mejoran con sensores
incorporados, que miden la presión de un atleta contra los tacos o estribos
4.000 veces por segundo.
En el otro extremo de la competencia, la Scan”O”Vision Myria
de Omega es la última versión de la famosa cámara photofinish. El equipo se
instala en la línea de meta y puede tomar hasta 10.000 imágenes digitales por
segundo, información que utilizan los jueces para determinar oficialmente al
ganador de cada carrera.
Curiosidades
En natación y en escalada deportiva son las únicas
disciplinas de estos Juegos de Buenos Aires en las que el deportista, con un
movimiento voluntario, detiene el reloj.
Según Omega, la velocidad que desarrolla una espada al
momento del impacto en la esgrima, solo es superada por la que desarrollan las
balas en las competencias de tiro. (DIB) GML