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23 de junio de 2026 - 13:08

Dormir con el gato en la cama: ¿sí o no?

Los expertos hablan sobre una costumbre muy común, que para algunos es normal y para otros es incómodo y hasta poco higiénico.

Para muchas personas, compartir la cama con su gato es una de las mejores partes del día. Para otras, en cambio, la idea de dormir junto a una mascota resulta incómoda o poco higiénica. Entre ambas posturas, los especialistas coinciden en que no existe una respuesta universal: todo depende de la salud del animal, de la persona y de cómo influye esa convivencia en la calidad del descanso.

Según explicó Feargus McConnell, veterinario colegiado en Colorado, Estados Unidos, los gatos presentan comportamientos muy distintos a la hora de dormir. Mientras algunos tienen hábitos tranquilos y compatibles con los horarios humanos, otros pueden transformarse en verdaderos generadores de actividad durante la madrugada.

Por eso, uno de los principales aspectos a considerar es si la presencia del animal interrumpe el sueño de manera frecuente. Si el gato despierta a su dueño varias veces por noche o convierte la hora de acostarse en una rutina conflictiva, los expertos sugieren evaluar otras alternativas.

Beneficios

Sin embargo, compartir la cama con un felino también podría aportar beneficios. McConnell destacó que diversos estudios analizaron el ronroneo de los gatos, que suele producirse en frecuencias de entre 25 y 150 Hz. Ese rango fue asociado en investigaciones científicas con posibles efectos relacionados con la reparación de tejidos, la recuperación ósea y el alivio del dolor.

Además, distintas investigaciones sobre la relación entre humanos y animales domésticos vincularon el contacto con gatos con una disminución de los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés, y un aumento de la oxitocina, relacionada con las sensaciones de bienestar, confianza y conexión emocional.

Extremar cuidados

No obstante, los especialistas advierten que existen situaciones en las que conviene extremar los cuidados. Iryna Smyrnova, veterinaria de la plataforma Meowoff, señaló que la convivencia nocturna requiere especial atención cuando hay bebés o niños pequeños en el hogar. Un movimiento brusco, un arañazo accidental o incluso una posición inadecuada podrían representar riesgos para la seguridad de los menores.

También recomiendan evaluar cuidadosamente el caso de personas con alergias severas, asma o sistemas inmunológicos debilitados, donde la higiene del animal y del entorno adquiere una importancia fundamental.

Gatitos

En el caso de los gatitos, los expertos aconsejan acostumbrarlos primero a dormir solos. De esa manera, si en el futuro cambian las rutinas familiares, se produce un viaje o surge algún problema de salud, la adaptación resulta mucho más sencilla.

La conclusión de los especialistas es simple: si el gato está sano, la persona descansa bien y no existen problemas de salud asociados, compartir la cama puede ser una experiencia agradable y beneficiosa para ambos.

Fuente: Agencia DIB

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