Investigadores del Museo de La Plata describieron dos nuevas especies de mamíferos fósiles que vivieron en la Patagonia hace millones de años y, en su denominación, no eligieron personas sino instituciones para homenajear: una de las especies fue bautizada Dianthusa unlapla en homenaje a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y, la otra, Leindacia unpasajubo, en reconocimiento a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).
Museo de la Plata: clasifican dos nuevos mamíferos fósiles y uno lleva el nombre de la UNLP
Dos mamíferos fósiles de la Patagonia fueron identificados como nuevas especies y fueron bautizadas en homenaje a dos instituciones educativas universitarias.
Los epítetos específicos “unlapla” y “unpasajubo” hacen referencia a la UNLP y a la UNPSJB respectivamente, instituciones donde se encuentran depositados y actuan como repositorio de los materiales estudiados.
Esto permite entender por qué aparecen dos universidades diferentes en los nombres de las especies. No se trata de una mención genérica ni de una referencia geográfica: cada nombre está directamente relacionado con la institución que conserva el material científico sobre el que se realizó la descripción.
No obstante, en ambos casos, los autores señalaron expresamente que la elección de los nombres busca honrar el espíritu de las universidades públicas, no aranceladas y laicas de la Argentina, en un contexto marcado por la crisis que atraviesa el sector.
Pequeños mamíferos herbívoros
Los protagonistas de esta historia fueron pequeños mamíferos herbívoros conocidos como ungulados nativos de América del Sur. Se trata de linajes que evolucionaron durante el Cenozoico y que hoy se encuentran completamente extintos.
Los nuevos taxones fueron descriptos en un trabajo desarrollado por los investigadores por Javier Gelfo y Guillermo López, ambos de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP, donde se desempeñan como docentes de la cátedra de Paleontología de Vertebrados. Gelfo es además Investigador Principal del CONICET.
El estudio describe a las especies Leindacia unpasajubo, correspondiente a un grupo conocido como Indaleciidae, y Dianthusa unlapla, perteneciente a los Adianthidae. Ambas fueron reconocidas a partir de características de sus mandíbulas y particularmente la anatomía de sus dientes, que en el caso de los mamíferos constituyen verdaderas "huellas digitales" a nivel específico.
Los dos animales, de porte pequeño similar al de un conejo actual, vivieron en momentos diferentes: Leindacia unpasajubo habitó la provincia del Chubut en Patagonia durante el Oligoceno tardío, hace aproximadamente entre 30 y 23 millones de años, mientras que Dianthusa unlapla vivió en la provincia de Santa Cruz, durante el Mioceno temprano, hace unos 18,8 millones de años.
Fósiles de colección
El hallazgo no surgió de una nueva campaña paleontológica. Gelfo y López trabajaron sobre fósiles que ya se encontraban en colecciones científicas y que habían sido mencionados o estudiados anteriormente, pero cuya identidad taxonómica y relaciones evolutivas todavía no habían sido resueltas adecuadamente.
Uno de los ejemplares sobre los que se trabajó es una mandíbula izquierda con una serie dental completa. Había sido hallado en Cabeza Blanca, en la provincia de Chubut, y ya había sido referido preliminarmente a los Indaleciidae en trabajos anteriores.
La otra pieza es un fragmento de mandíbula derecha que conserva dos molares y la punta de un tercero en erupción. Fue recolectado en el Cerro Centinela, provincia de Santa Cruz, y había sido considerado anteriormente como perteneciente a un grupo de Adianthinae, pero sin considerarse como un género y especie nuevo. El material forma parte de las colecciones de la División Paleontología Vertebrados del Museo de La Plata.
Especies nuevas
Para determinar que se trataba de especies nuevas, se analizaron en detalle la morfología de las mandíbulas y los dientes, compararon los ejemplares con otros integrantes de los grupos Adianthidae e Indaleciidae y de otros ungulados nativos relacionados filogenéticamente, utilizaron tomografías computadas para estudiar estructuras internas, entre ellas las raíces de los dientes y el canal mandibular.
Además, realizaron un análisis estadístico de las dimensiones dentales. La comparación incluyó 23 ejemplares pertenecientes a 11 especies, utilizando medidas de longitud y ancho de los dientes y un análisis de componentes principales (PCA). Esta herramienta permitió observar diferencias de tamaño y forma y ubicar a las dos nuevas especies dentro del conjunto de mamíferos estudiados.
El resultado no fue solamente la incorporación de dos nombres nuevos al registro fósil. El estudio también aporta información para discutir cómo evolucionaron estos pequeños mamíferos sudamericanos y qué lugar ocuparon dentro de una historia evolutiva que todavía presenta numerosas incógnitas. Los autores señalan, de hecho, que las relaciones evolutivas de estos grupos continúan siendo objeto de debate.
Fuente: Agencia DIB