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22 de agosto de 2026 - 12:50

La provincia de Buenos Aires perdió casi tres de cada diez nacimientos en apenas cuatro años

Entre 2019 y 2023, los nacidos vivos en el territorio bonaerense pasaron de 227.596 a 162.380 y la caída alcanzó a 126 de los 135 municipios. El fenómeno continuó durante 2024 y 2025 y acompaña una tendencia que se profundiza en buena parte del mundo.

La provincia de Buenos Aires atraviesa una transformación demográfica de una magnitud inédita en las últimas décadas: la cantidad de nacimientos cayó casi un 30% en apenas cuatro años y la tendencia, lejos de revertirse, continuó durante 2024 y 2025. El fenómeno alcanza a prácticamente todo el territorio bonaerense y forma parte de un proceso mucho más amplio que también se registra en la Argentina y en buena parte del mundo.

Entre 2019 y 2023, de acuerdo con información recabada por el Observatorio de Datos Estratégicos, Buenos Aires pasó de 227.596 a 162.380 nacidos vivos, lo que representa una reducción del 28,7%. Además, en 126 de los 135 municipios bonaerenses se registraron menos nacimientos en 2023 que cuatro años antes. La velocidad del fenómeno contrasta incluso con la evolución de la población provincial, que había aumentado 12,2% entre los censos de 2010 y 2022.

Los datos posteriores indican que la tendencia continuó. Según el Registro Provincial de las Personas, en sus delegaciones se contabilizaron 130.900 nacimientos en 2024 y 123.971 durante 2025, una disminución adicional del 5,3% en apenas un año.

Retroceso

El retroceso se observa con claridad en los municipios más poblados. La Matanza pasó de 22.513 nacimientos en 2019 a 15.905 en 2023, una caída del 29,4%. En La Plata, la reducción alcanzó el 32,7%: los nacidos vivos bajaron de 11.339 a 7.627, es decir, 3.712 nacimientos menos por año. Lomas de Zamora registró una baja del 33,7%; Quilmes, del 35%; Tigre, del 33,8%; Lanús, del 34%; Tres de Febrero, del 36,1%; y Morón, del 41,3%.

En algunos distritos la contracción fue todavía más pronunciada. Coronel Rosales perdió el 53,3% de sus nacimientos entre 2019 y 2023 y General Viamonte, el 54,4%. En el primero, la tasa bruta de natalidad descendió hasta apenas 5 nacimientos por cada mil habitantes.

Sólo nueve de los 135 municipios registraron en 2023 más nacimientos que en 2019: Pila, San Cayetano, Las Flores, Alberti, Tapalqué, Adolfo Gonzales Chaves, Carmen de Areco, Cañuelas y Lezama. Sin embargo, varios poseen poblaciones pequeñas, por lo que diferencias de pocos nacimientos pueden generar importantes variaciones porcentuales.

Un fenómeno mundial

Buenos Aires no constituye una excepción. En toda la Argentina se registraron 413.135 nacimientos en 2024, aproximadamente un 46% menos que en 2015. La tasa global de fecundidad se ubicó alrededor de 1,5 hijos por mujer, claramente por debajo de los 2,1 necesarios para mantener estable una población a largo plazo sin considerar las migraciones.

La caída argentina se inserta, además, en una transformación demográfica global. Según las últimas estimaciones de Naciones Unidas, la fecundidad mundial se encuentra en torno de 2,25 hijos por mujer, frente a 3,31 en 1990. Más de la mitad de los países y territorios del planeta ya se encuentran por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos y casi una quinta parte registra una fecundidad considerada "ultrabaja", inferior a 1,4.

El proceso comenzó antes en Europa y Asia oriental, pero se extendió rápidamente a América Latina. Naciones Unidas señala que actualmente el 55% de los países y territorios tiene una fecundidad inferior al nivel de reemplazo, frente al 31% que se encontraba en esa situación en 1994. Esos países concentran hoy más de dos tercios de la población mundial.

Argentina se encuentra entre los países latinoamericanos con menor fecundidad. El documento ubica a Chile alrededor de 1,14 hijo por mujer, Costa Rica en 1,32, Uruguay en 1,40 y Argentina en aproximadamente 1,50. La dirección general es la misma: familias más pequeñas y sociedades progresivamente envejecidas.

Primero, en las escuelas

Las consecuencias de este cambio no se reflejan inmediatamente en el tamaño total de la población. Existe un rezago: las generaciones que dejaron de nacer durante los últimos años recién comienzan a ingresar al sistema educativo y, dentro de dos décadas, serán también generaciones menos numerosas llegando al mercado laboral.

En la provincia de Buenos Aires ya aparece una primera señal. Mientras los nacimientos disminuyeron 28,7% entre 2019 y 2023, la matrícula educativa total pasó de 5.138.086 alumnos en 2020 a 5.052.747 en 2024, una reducción de apenas 1,7%. La diferencia muestra que buena parte del impacto demográfico todavía está por trasladarse a las aulas.

A más largo plazo, el cambio terminará impactando en el mercado laboral y el sistema previsional. Menos nacimientos implican generaciones laborales más pequeñas, mientras que el aumento de la esperanza de vida incrementa proporcionalmente el número de adultos mayores. Esa combinación puede reducir la relación entre trabajadores activos y jubilados y aumentar las necesidades de atención sanitaria y cuidados.

Fuente: Agencia DIB

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