La protesta frente al Congreso contra la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada derivó en enfrentamientos entre un sector de los manifestantes y las fuerzas de seguridad que estaban apostadas sobre las vallas de la avenida Entre Ríos.
En medio de un creciente clima de tensión, la Policía respondió accionando un camión hidrante y gases lacrimógenos para dispersar el tumulto. Entrada la noche, se conoció que hubo al menos diez detenidos y cinco agentes de seguridad heridos. Además, varias veredas quedaron destrozadas.
La concentración comenzó cerca de las 14 con una manifestación totalmente pacífica, en un marco climático hostil. En tanto, las rispideces comenzaron cerca de las 17. Las fuerzas de seguridad desplegadas lanzaron gases y agua contra quienes buscaban tirar las vallas de contención y arrojaron piedras y baldosas contra el cordón de oficiales.
La tensión creció con el correr de las horas y hacia la noche gran parte de la movilización ya se había desconcentrado en la plaza, pero la Prefectura, la Infantería y la Policía de la Ciudad avanzó desde el Parlamento hasta la avenida 9 de Julio.
El ministerio de Seguridad desplegó agentes de la Policía Federal, la Gendarmería y la Prefectura en el marco del protocolo antipiquetes, que desde temprano se limitaba solo a restringir la circulación en el perímetro de las avenidas Belgrano, Corrientes, Jujuy-Pueyrredón y 9 de Julio, con mayor afectación sobre Hipólito Yrigoyen y las avenidas Callao, Entre Ríos y Rivadavia. El operativo contó con más de 2.000 oficiales.
Fuente: Agencia DIB