sábado 07 de noviembre de 2026
6 de noviembre de 2026 - 20:40

León XIV instó a reflexionar sobre la autoridad y el servicio al bien común

Desde la Plaza Independencia, el Papa León XIV dio su primer discurso ante funcionarios, expresidentes y más de 30 mil fieles.

El papa León XIV dio su primer discurso en suelo latinoamericano, en el marco de la ceremonia oficial de bienvenida desarrollada en la Plaza Independencia de Montevideo, ante 30 mil personas, con presencia de autoridades, expresidentes, funcionarios, miembros de la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

"Desde este primer encuentro deseo hacer llegar mi saludo a todos los uruguayos, dondequiera que se encuentren. Durante estos días tendré la alegría de recorrer algunos lugares de esta tierra, acercarme a su historia y encontrarme con hombres y mujeres que, en realidades muy diversas, forman parte de la vida del país", expresó el Sumo Pontífice en su primera alocución.

La reflexión del Santo Padre - quien habló perfectamente en castellano - partió del recuerdo de La Redota, episodio conocido también como el Éxodo del Pueblo Oriental, reflejada en el monumento de bronce, esculpido por Angelo Zanelli, ubicado en el centro de la Plaza donde el Sucesor de Pedro realizó su primera actividad pontificia en la patria oriental. Asimismo, reflexionó sobre la necesidad de bregar por la dignidad humana, dando posibilidades de acceso a la salud y al cuidado a todas las personas, sin importar su condición social, poniendo en foco la necesidad de que los Estados cristalicen sus acciones en el bien común.

En su mensaje, Robert Prevost recordó a sus predecesores, los papas Juan Pablo II, Francisco I y Benedicto XVI, a quienes mencionó destacando sus acciones en línea de la búsqueda de la paz y la justicia social.

Luego de agradecer al presidente Yamandú Orsi sus palabras de recibimiento, el Sumo Pontífice encomendó a la protección de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay, a todo el pueblo y a las personas que le acompañarán durante su travesía en el país latinoamericano.

El papa León XIV junto al presidente Yamandú Orsi en el acto de bienvenida en la Plaza de la Independencia de Montevideo. (Vatican Media)

El papa León XIV junto al presidente Yamandú Orsi en el acto de bienvenida en la Plaza de la Independencia de Montevideo. (Vatican Media)

Artigas, ejemplo de autoridad al servicio del bien común

"En lo alto del monumento, Artigas aparece solo, a caballo. Más abajo, en el relieve frontal, vuelve a aparecer entre sus hombres, formando parte de aquella multitud. Este detalle trae a la memoria unas palabras que pronunció poco después ante los representantes orientales reunidos en el Congreso de abril de 1813: 'Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana'", citó el Papa, en referencia a La Redota.

Ante tal premisa, el Santo Padre reconoció que la frase del independentista uruguayo unió "el origen de la autoridad y la responsabilidad de quien la ejerce". Por ello, recordó a los presentes que la autoridad pública debe permanecer siempre al servicio del bien común.

León XIV recordó a los fieles allí presentes que ese bien común "comprende también la responsabilidad de transmitir a quienes vendrán después los bienes que hoy hemos recibido", una responsabilidad que consideró se halla ligada al "uso de los recursos naturales y a las fuentes de energía", dos aspectos en los que Uruguay se ha destacado en las últimas décadas, al transformar "profundamente su matriz de generación eléctrica, que hoy se apoya casi enteramente en fuentes renovables".

Prevost se refirió también a los frisos del monumento de la Plaza Independencia, que representa a una mujer que lleva en brazos a un bebé. "Lo sostiene estrechamente mientras a su alrededor continúa la marcha", una figura que interpela a toda la comunidad, la de un gesto de protección dedicado a "la vida que comienza".

El monumento ubicado en la Plaza de la Independencia, en Montevideo, al cual se refirió el Papa en su primer discurso.

El monumento ubicado en la Plaza de la Independencia, en Montevideo, al cual se refirió el Papa en su primer discurso.

Sobre ese detalle, reflexionó: "Quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo. Su dependencia absoluta de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece. Jesús mismo quiso asumir esta condición al encarnarse".

Así mismo, el Papa aseveró ante los presentes que el cuidado de los niños debe ser también una prioridad para todos, dado que ellos serán quienes recibirán en el futuro "la responsabilidad de continuar la vida común".

Tomando la figura de una anciana que también se ve en el monumento, el Papa León admitió que las enfermedades, discapacidades, la exclusión, falta de empleo y la pérdida de la autonomía, pueden "hacer especialmente necesaria la ayuda de los demás". Para ilustrar esta perspectiva, relató su propia experiencia, tras haber estado sometido a "las limitaciones que impone la enfermedad", una realidad que atisba las dificultades que afligen a tantas personas que carecen de los medios para un acceso digno a la salud pública.

Convivencia fundada en la unidad

Para cerrar, el León XIV enfatizó que Uruguay mantiene, desde sus inicios, una convivencia entre personas de distintas procedencias, la cual se manifiesta en el conjunto de "creencias y convicciones de sus ciudadanos". Así, instó al Estado a "garantizar un espacio en el que creyentes y no creyentes puedan convivir con libertad y respeto, porque hay valores que son universales".

En esa línea, remarcó: "Los relieves de este monumento se prolongan por las cuatro caras del pedestal [...]. En aquella multitud podemos reconocer algo que permanece en la vida del Uruguay: la responsabilidad de unos hacia otros, que permite a personas de distintas generaciones y condiciones continuar construyendo una historia común".

El Papa León XIV bendijo a los presentes y a todo el pueblo uruguayo, y expresó su deseo de unidad para el país que lo recibió en la primera etapa de su viaje apostólico a América Latina: "Que Dios bendiga al Uruguay y que María Santísima, a quien este pueblo se confió en las horas de su nacimiento, siga acompañándolo a lo largo de su historia".

Fuente: Agencia DIB

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Ariel Vallejo, dueño de Sur Finanzas.

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