Ante la emergencia por la crecida del Río Paraná, productores agropecuarios del norte bonaerense comenzaron a evacuar hacienda hacia sectores más altos, para evitar pérdidas y otras complicaciones. El Instituto Nacional del Agua advirtió que el río continuará aumentando su caudal durante la segunda mitad del mes, y de acuerdo a los pronósticos de la evolución del fenómeno El Niño, la creciente fluvial seguirá en ascenso hasta diciembre.
Según precisó el diario El Norte, el nivel del agua a la altura de San Nicolás se acercaría a los 3 metros hacia fines de octubre. “Estamos haciendo dos o tres viajes por día. La realidad es que en el plazo de 30 días habrá que evacuar a los 5.000 animales que hay en la zona”, explicó el productor Fernando Coronel.
En la zona de islas frente a San Nicolás, Ramallo y San Pedro, los productores iniciaron la evacuación del ganado hacia zonas más altas. Y se espera que durante la próxima semana se acelere la tarea ante amenaza de que la creciente cubra los lugares donde habitualmente se alimenta y permanece el ganado.
“Una parte (de os animales) se empezó a trasladar hace un mes y medio, más o menos. Ahora, por las referencias que nos provee el INA (Instituto Nacional del Agua), sabemos que no queda otra chance que evacuar el ganado”, explicó Coronel a El Norte.
Crecida significativa
De acuerdo al último reporte semanal del INA emitido el 14 de octubre, el Paraná pasa a ser el río que más preocupación genera para los próximos meses, mientras que el Uruguay se mantiene alto, pero empieza a mostrar una tendencia más favorable.
Los expertos del INA pronosticaron que habrá una crecida significativa del Paraná en las dos últimas semanas de octubre. “El Paraná está transitando una onda de crecida desde aguas medias-altas hacia aguas altas. Para Corrientes y Goya prevé elevada probabilidad de superar alerta de evacuación alrededor del 17 de octubre. Para La Paz, alerta alrededor del 19 de este mes y evacuación alrededor del día 21. Más abajo, Santa Fe y Rosario continuarán subiendo, con posibilidad de aproximarse o superar alerta durante la última parte de octubre”, precisó el informe.
Factor clave: la anticipación
La anticipación es determinante: una evacuación tardía puede incrementar las dificultades operativas y los riesgos para los animales. Las crecidas forman parte de la dinámica natural del sistema del río Paraná, pero pueden generar complicaciones para quienes desarrollan actividades productivas en zonas bajas. Además del traslado de la hacienda, el avance del agua puede afectar los espacios de pastoreo y obligar a reorganizar el manejo de los animales mientras persistan las condiciones adversas.
En tanto, la duración de las inundaciones aparece como una de las mayores preocupaciones del sector ganadero. Si el agua permanece sobre los campos naturales hasta marzo o abril de 2027, las pasturas podrían no disponer del tiempo necesario para recuperarse antes del invierno. En Corrientes, las entidades rurales advierten que una retirada tardía del agua podría reducir considerablemente la oferta forrajera y obligar a incrementar la suplementación. Se trata de un escenario de riesgo que dependerá de la evolución de las precipitaciones, los niveles de los ríos y la capacidad de recuperación de los suelos.
El impacto económico también comienza a sentirse entre los productores. El traslado hacia campos alquilados o sistemas de engorde implica nuevos costos de alimentación, transporte y manejo, que pueden alterar los márgenes de la actividad. Para los productores con menor capacidad financiera, la necesidad de retirar animales puede derivar en ventas anticipadas, especialmente cuando no cuentan con campos alternativos.
Fuente: Agencia DIB